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 Historia de Layla - Capitulos

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LaCigale

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MensajeTema: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:17 am

Introducción de la Historia

Mientras el silencio inundaba la oscura noche y todos dormían plácidamente, una hermosa joven de unos diecisiete años, y cabellos rubios no podía conciliar el sueño, había algo que la perturbaba , que no la hacia sentirse cómoda, y cada vez era mas difícil mantenerse tranquila, el sudor empezaba a cubrir su frente y los movimientos se hacían cada vez mas constantes, despertando muy angustiada, se preguntaba a si misma por que tenia estos recuerdos nuevamente, se levanto de su cama y se dirigió hacia un gran ventanal que tenia en su aposento, levanto una de las grandes cortinas color perla y vio a través de la oscura noche un hermoso jardín cubierto por la luz de la luna, que hacia resplandecer todo a su alrededor de un hermoso color plata, en aquel instante sintió como recuerdos dolorosos empezaban hacerse presentes nuevamente, proyectándose como una película muy nítida, recordando un suceso que la había marcado profundamente, haciendo de su carácter sensato y estoico.

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-Padre ¿A donde llevan a mamá? volverá pronto...-
repetía una pequeña niña rubia de grandes ojos azules, miraba desconcertada a su padre esperando recibir una respuesta, pero su padre que tenia una mirada muy dulce hacia ella, no podía dar ninguna respuesta y solo la abrazaba fuertemente, esta podía sentir calidez pero a su vez también sentía mucho dolor en el pecho, pero sin entender aun lo que sucedía a su alrededor, solo se aferro fuertemente al pecho de su padre, cuando oyó a lo lejos, que una voz grave decía:

- Señor Conrad, ya es hora...- su padre se levanto lentamente y se dirigió fuera de la habitación dejándola sola, la pequeña aun no sabia que ocurría, y aunque su padre le había advertido antes que no saliera de la habitación, su curiosidad se apodero de ella y salió fuera de aquella gran habitación que en aquellos momentos parecía ser asfixiante para ella, mientras recorría un gran pasadizo cubierto en su totalidad por una gran alfombra color vino y mucho cuadros colgados en las paredes del enorme corredor, sentía que su corazón palpitaba cada vez mas fuerte, el miedo empezó apoderarse de ella, al no saber a que se enfrentaría, cuando termino de recorrer el pasadizo se acerco a la puerta principal, y empezó a ver a través de una de las ranuras, se fijo atentamente y vio a mucha gente reunida, vestidos todos con atuendos negros y todos con rostros muy afligidos y tristes, abrió lentamente la puerta, nadie se dio cuenta de su presencia o eso parecía, lo primero que oyó fueron las murmuraciones de la muchedumbre que repetía:

-Pobre hombre tan joven y perder a su esposa, que desgracia...ahora tendrá que hacerse cargo de dos niños pequeños, tan felices que eran, lastima que muriera tan joven- estas palabras resonaron fuerte en la cabeza de la pequeña y ahora entendió que su madre había muerto y partido para siempre, nunca mas sentiría el cariño y amor de su querida madre, su mundo se le caía en mil pedazos y mientras su dolor se iba incrementando, unas mujeres se percataron de su presencia y la vieron de reojo y entre ellas empezaron cuchichear diciendo:

- Mira ella es su hija mayor, tan pequeña y quedar huérfana de madre, pobre criatura- y aunque estas palabras parecían ser casi un susurro, la niña pudo oírlas claramente , dándose cuenta que ahora ella era vista como un objeto que causaba lastima y sin pensarlo corrió muy rápido sin mirar atrás, aquel lugar parecía ser peor que el infierno y siguió corriendo sin detenerse, parecía que aquellas miradas llenas de lastima la perseguían por todo el camino , cuando pudo salir de la casa, vio a su padre cerca del jardín, y aunque tenia este el rostro desencajado por el dolor aun asì podía saludar a las personas que habían ido al recinto, y cuando vio a su padre completamente solo, fue corriendo a donde el estaba, y lo vio contemplando las rosas del jardín, que su madre tiempo atrás había cultivado, cuando llego junto a el, no pudo contener mas su tristeza y muy alterada con las lagrimas recorriendo su rostro dijo:

-Padre, ¿Dime por que no me dijiste la verdad? mama ha muerto y ya nunca mas volverá junto a nosotros, por que me dejaste albergar una esperanza vana, ¿Por que? ¿Por que? No me dijiste la verdad- mientras decía esto las lágrimas invadían su rostro, y su mirada se mantenía mirando el suelo, no podía si quiera mirar a su padre, y levanto sus manos para cubrirse los ojos, su llanto se hacia cada vez más profundo y más amargo, su padre se acerco a ella, la abrazo y dijo susurrándole:

- Perdóname hija mía, no quise ocultarlo, pero no sabia como decirte que mama ya no estará mas con nosotros, lo siento mucho – mientras decía esto las lagrimas también comenzaron a desbordarse del rostro de aquel hombre que había perdido a la mujer que amaba, la pequeña niña que ahora experimentaba el dolor mas fuerte que podía alguien imaginar, y que sentía una gran confusión, se soltó de su padre y salió corriendo del jardín ,dejándolo atrás, necesitaba tiempo para comprender lo que había sucedido, cruzo el enorme jardín, pero cada rincón de este lugar le recordaba a su madre, los ojos se le nublaban por las lagrimas y no se fijo por donde iba, alejándose cada vez mas de la enorme casa.

Cuando la pequeña niña se canso de correr, se fijo que no conocía aquel lugar al cual había llegado, lo único que veía era un portón grande que estaba entre abierto, y aunque no acostumbraba a entrar a lugares desconocidos, hubo algo que llamo su atención, una hermosa pileta de agua, en cuyo centro habían dos hermosos ángeles de mármol y en cuyos cantaros salía una agua tan cristalina, que parecía, sacada de un cuento de hadas, quedo maravillada por lo que veía, pero su mirada se desvió al ver atrás de la pileta a un niño rubio, que parecía tener también su misma edad, pero aquel niño parecía muy concentrado en lo que hacia, ella trato de acercarse sin ser vista por él, y vio que estaba dibujando, lo que parecía ser un paisaje, estaba tan concentrado en su dibujo, que no fijo que alguien estaba tras de el hasta que la pequeña empezó a decir:

- Tu dibujo es reamente muy bonito, ¿Quién te enseño a dibujar tan bien? – El niño recién se percato de la presencia de aquella linda jovencita, que estaba a su lado, se levanto rápidamente y dijo con tono muy serio – ¿Quién eres? Nunca antes te había visto, como has entrado aquí sin permiso- la niña se dio cuenta que había entrado a una casa sin permiso, había quedado tan maravillada por aquella pileta tan hermosa que no se había fijado que había entrado sin permiso.

- Lamento mucho haber entrado a tu casa sin permiso, pero quede sorprendida por esto – dijo la pequeña con el rostro cabizbajo señalando la pileta de agua, el niño vio que la jovencita, no tenia ninguna mala intención, mas bien sintió que de ella desbordaba inocencia y mucha amabilidad, en aquellos instantes levantó su mano derecha para estrechar la de ella y dijo:

- Mi nombre es Orpherus Fürst von Marmelade nahe Görz mucho gusto en conocerte – cuando termino de pronunciar estas palabras, la pequeña niña levanto su rostro, aunque el nombre se le hizo muy complicado, decidió solo llamarlo Orpherus, además se dio cuenta que aquel jovencito le había extendido su mano, y su rostro se mostraba gentil hacia ella, pero sin perder mucho tiempo ella también hizo lo mismo y levanto su mano diciendo:

- Mucho gusto…, mi nombre es Layla Hamilton- ambos se estrecharon las manos, olvidándose por unos instantes la tristeza que ah ambos embargaba, y en aquel instante un suave viento corrió, moviendo las hojas de los arboles y los cabellos de aquellos dos niños.

Un momento después, ambos se encontraban sentados alrededor de la pileta, aunque Orpherus se había percatado que Layla había llorado mucho, por la hinchazón de sus ojos, no se atrevía a preguntar nada, y el silencio los embargo ah ambos, sabia que tenia que ser discreto en algunos asuntos, tal vez aquella jovencita había pasado por momentos dolorosos como el, y respeto su silencio, momentos después Layla, fijo su mirada en el cuaderno de dibujos de Orpherus, este la vio y le entrego el cuaderno sin vacilar, ella se vio muy animada cuando lo tomo, lo abrió lentamente y empezó a ver cada dibujo con mucha concentración, Orpherus era realmente talentoso, pero hubo un dibujo que llamo su atención de sobremanera, se trataba de un hermoso corcel bebiendo agua de un arroyo, el dibujo eran tan real que parecía verlo vívidamente, y recordó un viaje que tuvo junto a su familia hace mucho tiempo atrás, recordando a su difunta madre, las lagrimas empezaron a caer de su rostro, inmediatamente ella se volteo para que Orpherus no la viera llorar, y en aquel instante se le cayo de las manos el cuaderno de dibujos, ella pidió disculpas, pero Orpherus miraba con mucha amabilidad ah Layla, creyó que recuerdos muy tristes habían vuelto a su memoria, y trato de pensar en algo que la hiciera sentir mejor, y sin pensarlo dos veces arranco la hoja del cuaderno y se la entrego a Layla, esta quedo estupefacta y muy sorprendida preguntó:

- ¿Por qué has hecho eso? Tu mejor dibujo, ¿Por qué me lo entregas a mí?- Orpherus miro a Layla y amablemente le respondió:

- Este dibujo parece traerte recuerdos, seguramente muy felices en el pasado, pero que recordarlos ahora te causan mucha tristeza, seguramente, así como yo has perdido ah alguien a quien amabas mucho, y si este dibujo puede hacerte recordar a esa persona te lo entrego como un presente, nunca olvides los buenos momentos, y atesóralo mas que cualquier otra cosa, por que las personas solo se alejan para siempre, cuando nos olvidamos de ellas, guarda en tu corazón solo los buenos momentos y así las personas que nos dejan no se van para siempre por que serán eternos siempre en nuestros recuerdos - Layla estaba impactada por la madurez con la que Orpherus hablaba y tomo el dibujo entre sus manos, prometiendo guardarlo y diciendo dentro de ella que nunca olvidaría los buenos momentos que vivió junto a su adorada madre.

Después de aquel encuentro con Orpherus, que tanta confianza le había motivado, Layla tenia que partir y ver a su padre nuevamente, tenia que pedirle disculpas por su actitud , comprendiendo que el también sufría mucho, y que había sido muy difícil para el, tener la fuerza de hablar con la verdad, Layla se levanto dispuesta a marcharse pero no sin antes despedirse de su nuevo amigo, alzo su mano y dijo le a este:

- Gracias, muchas gracias por todo, espero que seamos amigos de ahora en adelante, Orpherus… – diciendo esto el rostro de Layla se veía iluminado y mas sereno, Orpherus le estrecho cálidamente la mano, y prometieron verse diariamente, una amistad había nacido, que seria duradera ante cualquier adversidad.

Cuando Layla estaba por llegar a la salida, oyó que Orpherus exclamaba: - Layla... algún día te entregare un dibujo que te haga muy feliz… te lo prometo – ella lo oyó claramente y asintió con la cabeza, por primera vez después de la muerte de su madre, había esbozado una sonrisa, y agradeció con todo su corazón haber conocido a Orpherus, instantes después salía por el gran portón de color negro, cerrándose detrás de ella.

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Nuevamente en la habitación de Layla, esta se encontraba aún de pie junto a su ventana, mirando fijamente el horizonte, la noche cubría aun con su manto de luminosas estrellas, haciendo de este el escenario perfecto para sentirse cierto tipo de nostalgia, Layla sin querer había revivido nuevamente aquella tan trágica experiencia, que había sido crucial en su vida, pero también recordó la primera vez que conoció a Orpherus , recordando también que así como lo prometieron ambos se volvieron amigos, encontrándose diariamente, fortaleciendo día a día su amistad.

Ahora que ya se sentía mas tranquila y hasta podría decirse aliviada por aquella regresión en el tiempo sentía que era hora de acostarse nuevamente, así que después de haber hecho este recuento de momentos entrañables y trágicos, se dispuso a volver a dormir y mientras se dirigía a su cama, volteo la mirada y vio fijamente sobre la superficie de una cómoda, un dibujo enmarcado con un hermoso marco dorado, después de contemplarlo por unos instantes, sonrió dulcemente y en seguida se acostó en su cama, ya era hora de dormir, por que en pocas horas volvería a clases después de la temporada de vacaciones de verano, era momento de volver a ver a compañeros de aula y también a Orpherus, aunque sin saber que este año en especial seria muy diferente a los demás y que traería sorpresas inolvidables, que probarían en sobremanera su fortaleza y valor, para superar los difíciles retos a los cuales se enfrentaría, una gran aventura esperaba a la vuelta de la esquina y estaba recién a punto de comenzar.

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Última edición por LaCigale el Vie Jun 24, 2011 2:21 am, editado 2 veces
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LaCigale

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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:19 am

Capitulo 1
Las vacaciones de verano estaban a punto de concluir, para muchos habían sido agotadoras, por todas las actividades que se realizan en esta temporada, para otros tal vez habían sido muy rutinarias, llevando cursos y preparándose para el nuevo año escolar, pero ahora que terminaba este caluroso verano, y comenzaban nuevamente las clases, todos estaban muy ansiosos, en especial los que comenzaban nuevos periodos escolares.

- ¿Qué debería ponerme como accesorio para combinar el nuevo uniforme? ¿No creo poder decidirlo para mañana? - Se preguntaba una hermosa jovencita, de largos cabellos que reflejaban un hermoso tono azul, sus ojos también eran azules como el zafiro, y el tono de su piel era tan blanco como el marfil, su belleza era realmente impactante, para ella este año escolar era muy diferente a los demás por que comenzaba un nuevo periodo, ahora estaría en el High School, ya era todo un reto este nuevo año, además debía dar una buena impresión en el primer día de clases, y debía ir muy bien vestida, siempre había sido ser el centro de atención a todos los lugares a donde iba y este año no sería la excepción, y ahora se encontraba más confundida por no saber que accesorio usar, sacaba de sus cajones, muchos adornos para el cabello y ninguno le satisfacía, necesitaba una opinión y se preguntó a sí misma, si su hermana menor podría ayudarla, aunque sabia que su hermana tal vez se molestaría por tenerla que interrumpir con sus estudios, por que aunque era verano, su hermana menor era muy seria en cuanto a estos, muy diferente a ella, pero tan difícil era su elección que decidió ir a buscar a su pequeña hermana a su habitación.

En otra habitación de aquella gran casa de estilo japonés, se encontraba, otra jovencita, también de cabellos de tono azul más oscuro, y de unos hermosos ojos violetas, ella estaba muy concentrada sentada en su escritorio, leyendo un libro de historia moderna, hasta que oyó unos gritos que retumbaban en sus oídos y cada vez se hacían más fuertes, en aquel instante vio entrar a su hermana mayor entrando en su habitación muy exaltada, haciendo mucho ruido - ¡Menori!... ¡Menori! Tienes que ayudarme… Es un asunto muy importante – decía la jovencita muy exaltada, pero su hermana no le hacia caso alguno, trataba de ignorarla, al ver esto, se juntó más y se lanzó sobre ella para abrazarla, mientras decía:

- Vamos Menori, hazme caso, soy tu hermana mayor, deja ese libro, después te dejo estudiar, solo quiero un consejo, si vamos di que si – decía la jovencita peliazul, sostenida de su hermana sin dejarla en paz, hasta que escucho de su hermana menor lo siguiente:

- Ya basta Umi, cuanto tiempo mas vas a estar haciéndote la tonta, ¡suéltame!, al menos me preocupo por estudiar, tú deberías hacer lo mismo, este año será mas difícil, y ni pienses que Homare te ayudara siempre, ya que tiene mucho que estudiar por ser su último año, así que ya déjame en paz y vete a estudiar - dijo Menori muy irritada por el comportamiento infantil de su hermana mayor, pero después vio que Umi, tenia un semblante muy triste y tenia los ojos muy brillosos como si estuviera a punto de llorar, Menori sintió que tal vez se había propasado con sus palabras y había sido muy dura, así que respiro hondo y pregunto a su hermana con un tono mas amable, cual era el favor que quería pedirle, a lo que Umi respondió cambiando radicalmente de semblante, y sonriendo dijo:

- Quería que me ayudaras a encontrar un nuevo accesorio para el cabello y que combine con mi nuevo uniforme, ¿me ayudarías hermanita? –Dijo Umi con una gran sonrisa en los labios – Menori no podía creer que por un tema tan banal, le hayan interrumpido su hora de estudio y sin pensarlo dos veces, se acercó a su hermana, y la saco de su habitación, cerrando con cerrojo su puerta, Umi estaba muy irritada, he hizo un berrinche en la puerta, pero sabia que su hermana no daría su brazo a torcer, así que pensó que la única persona que si la entendería seria su hermano mayor Homare, el siempre tenia la paciencia de oírla, así que decidió ir en su búsqueda, -Homare niichan…- iba repitiendo muy sonriente, mientras lo buscaba por el largo pasadizo de la casa.

Umi pensó que su hermano se encontraría, practicando con su arco en el Dojo de la casa, y se dirigió rápidamente allí, pensaba para sí misma que él sí tendría la paciencia de ayudarla, no como la cascarrabias de Menori, cuando se acordaba de lo sucedido, sentía mucho coraje, y pisaba con mucha fuerza el piso, mientras una vena se hinchaba en su cabeza, - Ya verás Menori, cuando pidas ayuda a tu hermosa hermana mayor, no te la daré – decía Umi mientras empezaba a reír de una manera muy frenética, cuando se dio cuenta de su comportamiento, dio gracias que nadie se encontrara cerca o los sirvientes la empezarían a mirar de un modo extraño, cuando llego al Dojo, se acercó abrir la puerta y efectivamente vio a su hermano mayor Homare entrenando con su arco, Umi quedo impresionada al ver el porte tan atlético y esbelto de su hermano, Homare era un joven muy agraciado de unos hermosos cabellos de color celeste, sus ojos eran de color dorado, y su gentil sonrisa hacia irradiar una paz que te embargaba por completo, para ella Homare era el único chico perfecto, nadie se comparaba con él, por eso pensaba que debía cuidarlo de muchachas indignas de él, y ahora que estarían juntos en el High School, ella se ocuparía de cuidarlo, eso era lo que se repetía a sí misma.

Después de dejar de observar a Homare, Umi se percató que no estaba solo, a un lado del Dojo, se encontraba uno de los Kohais de su hermano, su nombre era Miyaji Ryunosuke, a ella no le agradaba mucho, porque este chico, tenía un carácter muy hosco, siempre serio y de mal humor, no entendía como podía ser uno de los mejores amigos de su hermano, siendo tan diferentes entre sí, además había algo más por lo que no le agradaba, siempre todas las personas habían alabado su belleza, pero en cambio ah Miyaji, no parecía importarle en lo más mínimo, esto hacia que ante los ojos de Umi, este sea realmente muy desagradable y molesto.

Pero hubo algo que parecía diferente esta vez, Miyaji, parecía muy distraído, absorto de todo lo que le rodeaba, tenía la mirada fija en el suelo, como si recordara ciertos momentos que lo hacían perder por ratos la noción del tiempo, cuando Umi iba a cruzar el umbral de la puerta, vio a Homare acercarse lentamente hacia Miyaji, y se sentó a su lado, ambos no se dijeron nada por unos minutos, hasta que Homare tomo la iniciativa y dijo:

-Miyaji kun, si no te sientes animado el día de hoy, debemos dejarlo por ahora, manejar el arco merece mucha concentración y si no tienes la cabeza aquí, deberías descansar, además mañana es el primer día de clases, seguramente, tienes muchas cosas en las que pensar – Finalizo Homare, Miyaji comprendía bien las palabras de Homare, pues bien era cierto que tenía que pensar en muchas cosas, porque volvería a encontrarse con una persona, que lo hacía siempre sentirse muy contrariado, Miyaji cerró los ojos por unos momentos, y asintió con la cabeza, se levantó de su asiento, y agradeció a Homare por su tiempo y consejo, tomo sus cosas y se dirigió a la puerta, en aquel instante se encontró cara a cara con Umi, esta se sonrojo, pero este la miró y sonrió burlonamente, ella volteo el rostro haciendo una mueca de desagrado, cuando volteo, vio a Miyaji marcharse, y por el rabillo de su ojo, vio una mirada triste que nunca antes había visto antes en él, sintiéndose un poco preocupada por el joven, pero después se acordó, que este siempre había sido un insolente con ella, y trato de olvidar el asunto, diciendo para sí misma, que ese no era su asunto, cuando se percató que Homare estaba solo, fue corriendo hacia él, diciendo:

-Homare Oniichan, vengo a que me ayudes a encontrar un accesorio que me haga lucir muy bonita para mañana, Menori, me hecho de su habitación, es una cascarrabias, hermano ¿Verdad que me ayudaras?- termino de decir Umi con una sonrisa en sus labios, - No te preocupes Umi chan, sabes que te ayudare, además siempre lo que te pongas te hará lucir hermosa- Umi se sonrojo con las palabras de Homare, y dijo:- Ah Oniichan, tu si me entiendes, y me tienes paciencia, sin ti no se que haría- dijo Umi mientras abrazaba a su hermano, y este a su vez sonreía sobre las locuras de su hermana.

Cuando ambos se preparaban para salir del Dojo, Umi nuevamente recordó a Miyaji, y dijo a Homare:

- Oniichan, Miyaji, es tan desagradable, cuando me vio hoy, se rio burlonamente de mí, que se habrá creído, es tan molesto, no sé cómo pueden ser amigos ustedes dos – Dijo Umi muy contrariada, Homare no respondió hasta unos momentos después, mientras estaban en el patio de aquella gran casa, y se contemplaba un hermoso color carmesí en el cielo del atardecer, Homare, que miraba al cielo, dijo:

- Aunque Miyaji kun, parezca ser frio por fuera, es un buen chico, que se preocupa mucho por las personas que quiere, no deberías juzgarlo superficialmente, además yo sé que le agradas mucho.- Umi quedo muy sorprendida y se sonrojo después de las palabras de Homare, y muy agitada dijo:

-Dudo agradarle, siempre me molesta, además nunca será tan perfecto como tu oniichan- y tomo fuertemente el brazo de Homare, - Ahora si me acompañaras a ver que debo ponerme mañana, vamos que anochece, y muy pronto iremos a cenar, acompáñame- y mientras ambos caminaban rumbo a la habitación de Umi, Homare iba pensando para sus adentros, si Miyaji ya habría encontrado la tranquilidad que necesitaba para poner en orden sus pensamientos, deseaba que por fin pueda estar en paz consigo mismo, porque si no , sería incapaz de aclarar sus sentimientos, y esto le podría ocasionar muchos inconvenientes a futuro, pero Homare confiaba en la fortaleza de su amigo, y sabía que podría solucionarlo por sí mismo.

Mientras tanto, Miyaji que ya había regresado a su casa, fue directamente a su habitación, pidiendo exclusivamente a la servidumbre que no quería que nadie lo molestara o interrumpiera, especialmente sus hermanos o su madre, quería estar solo y tampoco cenaría, cuando ya estaba en su habitación Miyaji, se recostó en su cama, y miraba solo al vacío, hasta que su mirada se fijó en una fotografía, que estaba en su mesa de noche, ahí se notaba a él de niño, junto a dos niños más, parecían muy felices sonriendo, él se levantó de la cama y fue directo a donde se encontraba la fotografía, la tomo entre sus manos y camino al ventanal del balcón de su habitación y observo durante mucho tiempo la foto diciendo con un tono muy melancólico:

- Mañana, nos volveremos a reunir…Layla, te volveré a ver, pero como debo actuar frente a ti, y frente ah…Orpherus, aquellos tiempos ya no volverán… ¿Verdad?- y terminando de decir esto, se acercó nuevamente a su mesa de noche volteando la foto, y pensando que mañana sería un largo día.

Y aquella misma noche había alguien más que contemplaba el cielo nocturno, muy pensativo y taciturno, recordando hechos pasados, que al traerlos a la memoria, parecían solo causar nostalgia, y esta a su vez estrujaba el corazón, aquella nostalgia parecía recaer solo en una fotografía que adornaba una habitación casi vacía, que solo contaba, con una cama, un estante de libros, una computadora y un escritorio, y en este se hallaba un medallón de plata con una inscripción grabada en el centro y aquella fotografía que mostraba una imagen tan familiar, pero la sensación de tristeza desapareció cuando, escucho que alguien llamaba a su puerta, - Orpherus, Orpherus, abre soy yo, D’Eon te traigo una taza de té- este se levantó y se dirigió a la puerta, y aunque su expresión daba a entender que no tenía muchos ánimos, D’Eon le sonrió, y le ofreció la taza de té que traía en una bandeja de plata que tenía entre las manos, Orpherus, se sintió más tranquilo, al ver a su hermano menor, no había nada más que lo apoye que su querido hermano y antes de retirarse, D’Eon dijo:

- Hermano ya debes dormir, mañana empezaremos nuevamente las clases, descansa, y no te desveles, buenas noches- y diciendo esto se marchó, Orpherus cerró su puerta, se sentó en su escritorio, bebió su te, y cuando se disponía a ir a dormir, vio nuevamente aquel medallón, que perteneció a su adorada hermana fallecida y viéndolo dijo:

- Oh Lía cuanta falta me haces… en verdad cuanto te extraño- después de haber dicho esto, se fue a dormir, sin dejar de pensar en el nuevo día que le esperaba, sin saber que ese sería el comienzo de muchas aventuras y desventuras que afectaría a todas las personas que él conocía y apreciaba, era el principio de un nuevo comienzo.

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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:24 am

Capitulo 2

Era una tarde calurosa aquella, el calor era agobiante aún más cuando trabajabas en una tienda de arreglos florales, y aunque había aire acondicionado, el calor ya era casi imposible de soportar, eso era lo que pensaba una jovencita de cabellos largos y de color azul.

- Ahhh… este calor es casi insoportable, en estos momentos cuanto me gustaría poder ir a la playa, o estar descansado en un lugar fresco, en vez de estar trabajando, y para colmo mañana empiezan nuevamente las clases, no es justo, que todo el mundo se divierta, menos yo- decía esta jovencita quejándose de su mala fortuna, mientras refunfuñaba de su desgracia, otro jovencito de cabellos negros, que se encontraba muy cerca de ella, la miraba como si ya estuviera acostumbrado a oír estas palabras, pero él seguía haciendo su trabajo, que era el de cortar las flores que se utilizarían para los arreglos, hacia su trabajo tranquilamente, sin tomar mucha atención a las palabras de su hermana mayor, cuando la peli azul se dio cuenta que su hermano no le ponía atención alguna, se acercó a él y le dijo:

- ¡Kouichi! Me estas escuchando, no me gusta hablar a las paredes, para eso estas aquí acompañándome, mientras estamos trabajando, seguramente Kouji, ya se fue a vagar, como suele hacer siempre, cuando regrese, ya vera que reprimenda le voy a dar- dijo muy enojada la joven, hasta que su hermano tomo la palabra, May, sabes bien que Kouji, no está vagando, se fue hacer una entrega, y por eso está tardándose, además no deberías ser tan estricta con él, porque hace un buen trabajo- May al escuchar las palabras de su hermano, no se tranquilizó ni un poco, por el contrario se alteró aún más, repitiendo que Kouji ya había salido hace ya mucho rato, y estaba tardando mucho en regresar, pero en aquel momento, un jovencito de cabellos negros casi idéntico a Kouichi, con la única diferencia que tenía el cabello más largo, atado y con una pañoleta en la cabeza, hizo su aparición, parecía traer cara de pocos amigos, y cuando comenzó a caminar hacia el recibidor, escucho que lo llamaban muy insistentemente:

- ¡Kouji! ¡Kouji!, hasta que por fin regresaste, te has tardado demasiado- dijo May muy molesta, Kouji, no le tomo importancia y se dirigió atrás de la tienda, dejando muy enfurecida a May, pero Kouichi fue tras de él, y le dijo:- Kouji, disculpa a May, el trabajo la tiene algo estresada, pero dime ¿Por qué tardaste más de dos horas? Ya estábamos preocupados por ti – Kouji seguía sin decir nada, aunque siempre fue muy serio, siempre respondía a todo lo que Kouichi le preguntara, pero parecía que en esta ocasión estaba realmente muy enojado, y realmente así era, cuando May entro al cuarto donde se encontraban Kouji y Kouichi, por fin el primero hablo:

- Si me demore más de lo normal en la entrega, pero fue porque no encontraba, la dirección, ya que esta no existía, alguien debió apuntarla mal- dicho esto, Kouji volteo a mirar a May fijamente, esta lo vio directamente y se dio cuenta que el error había sido suyo, mandando al pobre chico a una dirección desconocida, y para no ahondar más en el tema, solo dijo: - Bueno creo que ya es hora de cerrar, voy a la tienda, gracias por tu duro trabajo Kouji- ni bien termino de decir esto May desapareció rápidamente del lugar, dejando solos a los gemelos, Kouji, tomo una silla y se sentó, estaba realmente muy cansado, camino de más por la torpeza de su hermana, mientras tanto Kouichi, le entrego una botella de agua, para que así calmara su sed.

Cuando Kouji estaba más descansado, recordó algo inusual que le había sucedido durante su complicada entrega, y dijo:

- Sabes Kouichi, hoy mientras estaba perdido, llegue a una calle que nunca había visto, todas las casas eran mansiones realmente enormes, y mientras buscaba aquella dirección, vi una que llamo realmente mi atención, era realmente enorme, en su totalidad de color blanco, las rejas eran doradas y en su centro, había un escudo muy extraño, pero lo más hermoso era el jardín habían rosas de muchos colores, parecía ser un pequeño castillo- Kouichi estaba muy atento al relato de su hermano, sabía que Kouji no era de sorprenderse por las cosas, y si este lugar lo había sorprendido, entonces realmente debía ser lo que este decía, así que no lo interrumpió en ningún momento y Kouji continuó relatando lo que había visto, - Yo pensé que no había nadie por los alrededores, pero estaba equivocado, vi a una persona que parecía tener nuestra edad, estaba junto a las rosas, al principio pensé que trataba de una muchacha, porque era muy menudo y hermoso, tenía el cabello un poco largo, de color gris y los ojos de color carmesí, pero después cuando me fije bien me di cuenta que era un chico…- en aquel momento Kouji se sonrojo un poco, Kouichi tenía ganas de reírse, pero sabía que si lo hacía, su hermano se enfadaría y ya no le contaría nada, así que siguió escuchando, luego Kouji volvió a retomar la historia – Pensé que no me había visto, pero si lo hizo, y me sonrió, yo no sabía qué hacer, tal vez pensaría que era un ladrón o algo por el estilo, pero por su forma de mirar, que era muy amigable, me di cuenta que era un joven muy gentil, pero en aquel instante, otra persona apareció, era un hombre muy serio, de cabellos largos y de color morado, tenía una expresión muy estoica, era realmente aterrador, no me agrado en lo absoluto, pero se acercó al joven que estaba junto a las rosas y lo llamo Camus, le dijo algo en un tono muy formal y ambos se retiraron del lugar, yo antes me había escondido, así que este tipo no me vio, pero cuando ambos se marchaban, Camus como había sido llamado aquel joven, volteo a verme, me sonrió y se marchó, esto hizo que me sintiera algo extraño, no había conocido alguien con una mirada tan amable, aparte de ti Kouichi, aunque no sé por qué el tipo que se le acerco me dio mala espina desde que lo vi, espero que solo sean cosas mías, y aquel muchacho no tenga una vida complicada – Kouichi que había oído atentamente la historia de su hermano, dijo: - Ya verás que sí, debe tener una vida muy cómoda, no te preocupes mucho por él, Kouji tu siempre eres muy amable – dijo Kouichi sonriendo, a lo que Kouji solo hizo una mueca de desagrado y volteo la mirada, Kouichi no podía evitar reír, y advirtió que ya era hora de ayudar a cerrar la florería o May se enojaría y haría nuevamente un escándalo, y ambos salieron directo a la entrada principal de la florería, pero en la mente de Kouji, aún seguía la imagen del joven que conoció esa tarde, y pensó que sería agradable, volverlo a ver.

La florería mencionada pertenecía a la familia de Kouji, Kouichi y May desde hace dos generaciones, con la repentina muerte de sus padres, May se hizo cargo de la florería Minamoto, ahora ellos tres son los encargados de llevar el negocio familiar, y aunque por los estudios de cada uno se hace más difícil trabajar en él, se las arreglan para poder tener un negocio que cada vez más próspero.

No muy lejos de aquella florería, una hermosa mansión de color blanco se encontraba en una de las calles más elegantes de aquella ciudad, el jardín era realmente de ensueño, la mansión pertenecía a una de las familias más nobles del país apellidados Liechtenstein, la cabeza de la familia se llamaba Ludwig, este había perdido a sus padres en un accidente aéreo, mientas hacían una comitiva de caridad, pero también se hablaba que no había sido un accidente, sino un atentado, para desaparecer a los pocos integrantes de esta acaudalada familia, pero aun ante todos estos sucesos, habían sobrevivido los dos únicos hijos y que ahora eran los últimos sobrevivientes de la famosa familia Liechtenstein, por tal motivo Ludwig el hijo mayor, era sumamente desconfiado, frio y hasta a veces despiadado, muy diferente a su hermano menor llamado Camus, que era muy amable, gentil y también muy delicado de salud, recibiendo cuidados excesivos de su hermano mayor, que era su única familia.

El único hobbie que tenía Camus era velar por el bienestar de las rosas de su hermoso jardín, cultivándolas y regándolas diariamente, pero Ludwig no le permitía ni siquiera tomarse mucho tiempo en él, haciendo que Camus se sienta un completo inútil, quería ser de mayor utilidad a su hermano y con una salud tan quebrantable, lo único que hacía era deprimirse, por no poder ser más fuerte y apoyar en todo a su querido hermano.

Aquella tarde Camus se sentía muy contento porque había visto a una persona desconocida, un jovencito de cabellos negros, que parecía muy amigable, Camus nunca había tenido un amigo, ni conocido a personas, por su estado de salud había estudiado siempre en casa, así que ver ah alguien, se le hacía realmente toda una nueva experiencia, mientras iba pensando en lo sucedido, escucho que llamaban a su puerta, era su prima Saya.

- Camus, voy a entrar- dijo Saya, este asintió, y ella entro a su habitación, era una hermosa jovencita de cabellos negros, tenía el cabello largo, y unos hermosos ojos de color miel, ella solo quería cerciorarse de que él estuviera bien, Saya había cuidado a Camus desde que este era niño, y le tenía un gran cariño, - Sé que hoy tardaste en el jardín más tiempo de lo habitual y que Ludwig fue a buscarte, nunca antes te habías tardado, ¿paso algo?, Camus quedo sorprendido con lo suspicaz que era su prima, este sin dudarlo le conto sobre el jovencito que encontró en las rejas de la mansión, Saya se sorprendió al saber que su primo necesitaba tanto el hacer nuevos amigos, por eso entendió que Camus debía estar muy feliz porque mañana seria la primera vez que iría a una escuela y conocería a más personas que podrían ser sus amigos, después de una charla muy amena, Saya, se retiró de la habitación del joven, no sin antes de darle un beso en la frente,- Buenas noches, Camus mañana será un nuevo día, descansa- y Saya se marchó, este entendía lo que había dicho su prima, después de mucho rogar a su hermano por fin este había dado luz verde para que el asistiera a la escuela, pero bajo una condición, tendría que estar vigilado por un hombre de confianza de su hermano, pero esto era lo de menos, ahora por fin iría a una escuela y conocería a más personas, esto lo tenía realmente muy feliz y esperaba con ansias que sea de día, pero en un lugar de su pensamiento tenía la idea de encontrar en aquella escuela ah aquel jovencito que tanta simpatía le había causado, -Ojala lo volviera a encontrar…- se repetía Camus para sus adentros.

En el estudio de la mansión se encontraba Ludwig, que como ya se había mencionado antes, tenía un porte muy serio, la mirada muy severa y fría, muy diferente a su joven hermano, este había llamado a uno de los sirvientes que más confianza le tenía, para proteger a su hermano.

- Enju, te he llamado aquí, porque quiero que a partir de mañana protejas a Camus de cualquier peligro que se le presente, tú debes protegerlo con tu vida si es necesario, lo entendiste, además quiero pedirte también que mantengas vigilada ah aquella escuela, ya sabes lo que tienes que hacer al respecto…- Enju asintió con la cabeza y dijo:- Como usted ordene señor…- dicho esto Enju salió del estudio, pero en el pasadizo se encontró con una hermosa joven de cabellos largos y negros, cuyos ojos eran tan azules como el zafiro, esta paso frente a él de forma altanera, aun así Enju la saludo: -Buenas noches señorita Diva- está al escuchar el saludo hizo caso omiso y entro a la habitación donde se encontraba Ludwig, Enju siguió su camino, más adelante muy cerca al pasadizo que conducían a las habitaciones principales, Enju se encontró con Saya, esta fue rápidamente a su encuentro para saludar al joven, Enju hizo lo mismo, aunque Saya y Diva eran hermanas gemelas, su carácter era muy distinto entre sí, una era altanera y soberbia, la otra amable y bondadosa.

Desde que Enju llego a la mansión de los Liechtenstein, al quedar huérfano, siempre tuvo como misión proteger a los miembros de la familia, Ludwig, que era una persona que no confiaba en nadie, pero había tomado cierta confianza a Enju particularmente, por cumplir satisfactoriamente con todo lo que se le ordenaba, era como Ludwig decía su peón en su juego de ajedrez personal, pero la amistad que Enju había establecido con Saya, era muy diferente, esta había sido la única que realmente lo había tratado como si fueran iguales, sin ninguna distinción social, esto hacia que para ambos sea grato encontrarse en aquella inmensa mansión algunas veces durante el día.

Después de saludarse, Saya invito a Enju a caminar por el jardín, quería estar un tiempo a solas con él, ya que no habían tenido mucho tiempo para platicar últimamente, por los deberes que Ludwig le ordenaba, mientras caminaban por el jardín, Saya se detuvo en unos de los rosales, quedo quieta por unos segundos, y se agacho a ver unas hermosas rosas, y mientras las contemplaba, empezó la plática - Dime Enju, tú también asistirás a la escuela mañana con nosotros ¿Verdad? , vas por orden de Ludwig para proteger a Camus, puedo pedirte algo…- dijo Saya con un tono de voz muy melancólico, - Lo que usted desee- respondió Enju, - Protege a Camus, pero por favor, cuídate mucho tú también, no quisiera que les ocurra nada malo a las personas que más aprecio…- terminando de decir esto Saya corto una hermosa roja del jardín y se le entrego a Enju, después de esto, ella se despidió de Enju, alegando que debía descansar temprano por ser mañana el comienzo de las clases y mostrando una dulce sonrisa, entro nuevamente a la mansión, Enju quedo un tiempo más junto a los rosales, pensando en cada palabra dicha por Saya, empezó a observar la flor, y al final su semblante estoico, cambio solo por unos instantes, esbozando una ligera sonrisa, mientras elevaba la cabeza para contemplar las luminosas estrellas que brillaban en el oscuro cielo nocturno, al final solo pudo exclamar una frase: -Cuidarme yo…¿Acaso los peones como yo, tenemos algún derecho a pensar alguna vez en nosotros, sin llegar a interferir en las tácticas del Rey?- dicho esto Enju vio la rosa roja, y se alejó del jardín dirigiéndose también a sus aposentos, mientras caminaba pensaba que el día de mañana sería un largo día por recorrer.

Así como para Camus era su primer día en una escuela con alumnado, lo era también para Enju, ambos habían tenido siempre clases particulares, por diferentes circunstancias, pero ahora por los planes de Ludwig, ambos debían asistir a esta escuela llamada Kriegstaf, pero también para ambos las sensaciones y expectativas eras muy diferentes, uno seria protegido y el otro el protector, pero igual ambos eran piezas claves para los planes de Ludwig.

Volviendo al estudio donde se encontraba Ludwig, Diva le hacía compañía, mientras él estaba en su escritorio revisando unos documentos, de los negocios familiares, Diva se entretenía jugando con uno de los adornos de la habitación, pasado un rato Ludwig dijo:-Deberías ir a tu habitación a perder el tiempo, y no estar aquí, quitándome el tiempo a mí, mañana tenemos que ir a esa escuela, así que desaparece de mi vista. - Finalizo Ludwig muy serio, Diva hizo un puchero, y acercándose a él contesto:- Eres muy cruel conmigo querido primo, yo solo quería hacerte compañía, y tú me tratas tan fríamente, eres en verdad cruel- cuando parecía que iba a llorar, Ludwig la miro fríamente y dijo:- Deja ya de actuar y dime que quieres- enfatizo, Diva sonrió muy sarcásticamente, diciendo:- Quiero ayudarte en tus planes, quiero ser parte de la organización para la cual trabajas, sabes que en mí, tienes una aliada, querido primo, y no me salgas que es una organización benéfica, porque yo también he manejado mis piezas y se bien a lo que se dedican, o quieres pruebas para convencerte, pero sabes que no pienso intervenir ni hacer un escándalo al respecto, solo quiero ser parte de tus planes, aun si me usas de peón… - Ludwig la miro sin mostrar ninguna sorpresa, y siguió revisando sus documentos, aunque se preguntaba cómo esta conocía sobre la organización, tenía que ser más precavido con esta jovencita que era de armas tomar así como él, en aquel instante Diva, se levantó del asiento donde se encontraba y cuando se disponía a marcharse, Ludwig menciono unas palabras: -¿Por qué quieres ser mi aliada en mis futuros planes?- Diva volteo y sonriendo dijo:- Porque estoy aburrida de esta vida monótona y quiero algo de diversión, pero si además hay un cambio en esta corrompida sociedad, matare dos pájaros de un tiro, buenas noches…primo…-dicho esto Diva salió de la habitación, Ludwig, dejo a un lado los documentos, y miro un momento a la chimenea, y pensó: - Aburrimiento…eh…que objeción más estúpida, pero no niego que puedes servir para algo…Diva- mientras Ludwig reflexionaba esto, volvió a tomar sus documentos y siguió ocupado en sus asuntos mientras transcurría la solitaria noche.

Esa noche previa al comienzo de clases, un joven rubio que estaba sentado frente al computador de su habitación, estaba muy concentrado en lo que hacía, parecía que nada podía sacarlo del estado en el que se encontraba, pero una llamada a la puerta, hizo que reaccionara –Tohma…Tohma, puedes abrir la puerta, te traje algo para que cenes- Este reacciono, y se dio cuenta de la hora, ya pasaban más de las diez de la noche, y recién sintió hambre, se había olvidado hasta de cenar, se apresuró a abrir la puerta, era su padre, que muy amablemente le había traído la cena – Gracias, Padre no te hubieras molestado, perdóname por no haber bajado, pero perdí la noción del tiempo, con este nuevo juego que ha salido, es muy interesante en verdad… lo siento- se disculpó Tohma muy apenado, su padre era un hombre muy comprensivo y sabía que todo lo relacionado a las computadoras, lo desconectaba del mundo exterior, así que no le reprendió, solo le menciono que en otra ocasión no se olvide de cenar, porque podía hacerle daño, ya que aún era muy joven, Tohma en ese instante pregunto por su hermana y su primo, su padre respondió:- Layla ya se ha ido a dormir, ya que mañana empiezan las clases, tu deberías hacer lo mismo pronto y bueno Light, ceno y se fue a su habitación supongo que debe estar estudiando, es un joven muy responsable y estudioso, aunque quedo solo desde niño, siempre ha sido obediente y amable, debes ser bueno con él, me entiendes Tohma- termino de hablar su padre, Tohma asintió diciendo que llevaba una buena relación con su primo, y que no había ningún problema entre ellos, su padre se sintió más tranquilo, después se despidió de su hijo dándole una palmada muy suave en la cabeza- Que tengas buenas noches, hijo, ya duerme que mañana tienes que despertar temprano- dijo su padre, Tohma, miro con mucho cariño a su padre y entro en su habitación, luego haciendo caso a su padre, se preparó para apagar el computador, cerrando la ventana principal del juego, donde había un avatar, muy similar a un perrito azul y mientras lo hacía dijo: - Buenas noches…Gaomon- apagándose inmediatamente la pantalla del computador.

El padre de Tohma, quería saber si Light, se encontraba bien, ya que era su único sobrino, y al fallecer su madre quedo completamente solo, cuando se mudó con ellos, quiso brindarle un hogar cálido y seguro, siempre lo trato como un hijo más, pero aunque Light era un joven muy estudioso y responsable, dentro de él sentía que había algo que desagradaba al muchacho que hacía que no se sintiera unido a la familia, sentía que Light era distante en sus emociones, pero quería creer que solo eran imaginaciones suyas, cuando fue a la habitación de este, la puerta estaba abierta y lo encontró estudiando frente al computador - Se le ofrece algo tío Conrad- dijo Light muy amable, - Yo solo quería saber si te encontrabas bien, además mañana debes ir a clases junto a tus primos, descansa bien, buenas noches…- termino de decir Conrad – Gracias, tío por su preocupación, es muy amable de su parte, descanse también usted- dijo Light muy amable y esbozando una dulce sonrisa, Conrad se despidió y se marchó, Light cerro su puerta con cerrojo, y cambio rápidamente la página web ingresando a la web de Oz, ahí aparecía la forma de un pequeño avatar, de una forma humanoide, Light lo miro atentamente, la facción de su rostro cambio rápidamente, una sonrisa maquiavélica se había formado en sus labios, mientras que sus ojos iban tornándose de un color carmesí y con un tono de voz muy bajo empezó a decir: – El cambio se aproxima, ya es momento de que el juego comience… verdad Baalmon…- Finalizo Light con una diabólica risa.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:26 am

Capitulo 3

Mientras todos los jóvenes disfrutaban de su último día de vacaciones, paseando o haciendo actividades recreativas, un muchacho era la excepción, este se encontraba muy aburrido, y pensaba que no le habían sucedido cosas extraordinarias en todo este tiempo que estuvo de vacaciones, sentía que no había encontrado a ningún oponente fuerte que pudiera luchar contra él, este extraño joven tenía el cabello castaño, lo tenía regularmente largo y atado en una media cola, sus ojos eran de color verde esmeralda, pero su mirada era lo que más impresionaba por que denotaba una feroz valentía, aun así este aburrimiento lo ensimismaba, dentro de si pensaba que otro año escolar transcurriría y no encontraría un oponente lo suficientemente fuerte para poder retarlo a una lucha y así poder medir su fuerza, y aunque su hermano Taichi le había ya mencionado que no quería que este se peleara en las calles y mucho menos en la escuela, porque ya había sido advertido de que podía ser expulsado, en lo único que este pensaba era en encontrar un oponente digno para poder confrontarse, y mientras estaba recostado en una baranda, escucho las voces de una joven y un hombre, estos parecían estar discutiendo, al principio el peli castaño pensó que no era su problema, pero luego concluyo, que tal vez este hombre molestaba a la joven y podría ser la oportunidad para tener una lucha, y se dirigió rápidamente al lugar de donde provenían las voces, que cada vez se hacían más fuertes, pensó que tal vez esta era su oportunidad para encontrar al tan ansiado oponente.

Y tal como lo supuso, la escena que encontró se asemejaba mucho a lo que pensaba, un tipo de contextura gruesa, y con cara de pocos amigos, estaba molestando a una jovencita pelirroja, parecía que no le permitía caminar por la acera, y cuando el joven castaño fue en su ayuda o eso creía, algo sucedió que lo dejo totalmente sorprendido, esta jovencita dio una patada y luego un codazo, dejando al hombre robusto tumbado en el suelo, los movimientos que uso la joven fueron tan veloces, que ni siquiera el castaño pudo notarlos, estaba realmente inmóvil viendo como aquella menuda jovencita había tumbado a este hombre tan grande, era casi imposible de creer, y la joven pelirroja ahora que lo notaba tenía el rostro completamente estoico, esta no mostraba emoción alguna, y cuando vio a este hombre en el suelo, siguió su camino sin mirar atrás, y en aquel instante, el hombre aquel se levantó y fue directo a darle un golpe sorprendiendo a la joven, pero el castaño que seguía parado cerca de allí aun anonadado por todo lo que había visto, se percató de los movimientos del hombre, y fue enseguida a donde se encontraba la joven, y de un solo golpe noqueo al sujeto, dejándolo ahora inconsciente, la jovencita había volteado, y se acercó rápidamente hasta este que pensó le daría las gracias, entonces este alardeando de su acción dijo: - Bueno, te acabo de salvar que te den un golpe seguro, deberías ser más cuidadosa niña, es peligroso, para una mujer como tu pelear con tipos tan peligrosos como este…- ni bien termino de decir estas palabras, sintió como un golpe cayó encima suyo, esta jovencita le había dado una certera patada en el estómago, haciendo que caiga al suelo, en ese momento la joven pelirroja dijo: - No sé quién seas, pero nunca te pedí que me salvaras, yo sola pude haberme hecho cargo de ese sujeto, así que no te entrometas en asuntos de otras personas- finalizo la joven con un tono muy frio.

Mientras el joven seguía agachado en el suelo por el golpe, dijo: - Eres solo una engreída, debes dar las gracias cuando alguien te salva, si no fuera por mí, quien sabe que te hubiera sucedido, solo eres una novata- termino de decir, mientras iba parándose lentamente, esto hizo que la joven volteara y lo mirara despectivamente, este impetuoso joven la estaba poniendo en verdad de malas, ella sabía que sola hubiera podido defenderse, y nunca necesitaría la ayuda de un gamberro como ese, así que nunca le agradecería, de eso estaba muy segura, y decidió voltear y marcharse, mientras se iba alejando, escucho las siguientes palabras: - niña nunca olvides que Masaru Daimon te salvo…- La jovencita escucho estas palabras he hicieron que la sangre le hirviera de rabia, así que regreso y sujeto a Masaru del cuello de su camisa, de una manera muy amenazante –No soy ninguna niña, mi nombre es Ruki Aozora, recuérdalo también mozalbete inútil, no lo olvides- este se separó rápidamente, y los dos se miraron de manera muy intimidante, las personas que por ahí pasaban creían notar que una aura oscura emanaba de ellos dos, y cuando parecía que seguirían así por mucho rato, un joven alto y esbelto, de cabellos castaños se paró en medio de ellos, diciendo – Deberían dejar de pelear, están en la vía publica, y no es un buen ejemplo para los niños entienden…- finalizo el joven, viendo a unos pequeños niños que pasaban cerca de ahí con sus padres, en aquel instante ambos Masaru y Ruki lo miraron fijamente por un momento, dándose cuenta que habían hecho un espectáculo ridículo en la calle, después cada uno volteo y se miró con desdén, la primera en marcharse fue Ruki con cara de pocos amigos, alejándose rápidamente del lugar, después Masaru, se volteó, y empezó a caminar sin rumbo fijo, entonces el joven alto dijo: - Niño debes dejar de buscar pleito…se más consciente de tus actos- mientras Masaru caminaba, dijo fuertemente: - No molestes anciano, preocúpate de tus asuntos- y se marchó, ahora el joven quedo solo a mitad de la calle, pensado para sus adentros que los jóvenes de ahora eran en verdad muy inmaduros e impertinentes, después se dio cuenta que le habían dicho anciano- Decirme anciano, que muchacho para maleducado, si recién tengo veinticinco… ahhh espero que los alumnos a quienes enseñare mañana no sean tan impertinentes como este muchacho- se repetía el joven algo preocupado.

Después aquel joven se percató que ya se estaba haciendo tarde y tenía que llegar a su departamento para hacer la cena, y ahora que ya no vivía solo, pues había alguien viviendo con él en casa, debía ser lo más servicial posible, pero mientras caminaba iba recordando como llego aquel jovencito a vivir con él, había algo que mantenían en común que los dos eran huérfanos de padres, y los dos habían sido educados en un orfanato, entonces ahí empezó a recordar su infancia en aquel lugar , recordaba que las personas que ahí vivían fueron muy amorosas, y siempre lo habían educado y criado como un hijo, pero aunque no tuvo padres, nunca se sintió solo por el cariño que le brindaron, cuando creció y salió del orfanato, estudio para convertirse en maestro de escuela, así había transcurrido su pacifica vida, hasta que cierto día el Director del Orfanato a quien le tenía un inmenso respeto y gratitud, lo llamo para pedirle un favor muy poco común, recordando exactamente las palabras que le dijo en aquel momento – André, quisiera pedirte de favor, que cuidaras de Heero, el así como tu quedo huérfano de niño, y por su hosco carácter, nunca pudo ser adoptado, ahora quisiera pedirte que lo lleves contigo, para que conozca un poco más el mundo, además este ya cumplió diecisiete años, saldrá de aquí y no tiene a nadie en quien pueda confiar, así que mejor que tú para apoyarlo y ayudarlo a encontrar una nueva vida- ante estas palabras André no pudo negarse, siendo así como Heero termino viviendo con él, y aunque el primero siempre fue muy amable, aun no sabía cómo ganarse la confianza de Heero, este joven en particular, era muy serio, nunca se sabía en que estaba pensando ni que era lo quería realmente, tenía un carácter difícil, parecía que nada lo motivaba realmente, además André tenía el presentimiento que Heero ocultaba algo, pero luego creía que solo eran imaginaciones suyas, quería creer que lograría la confianza del joven y podrían llevarse bien, enseñándole el significado de la amistad y la confianza mutua.

Cuando André regreso a su departamento con las compras para la cena, primero dejo todas las cosas en la mesa y antes de empezar hacer la cena, fue en busca de Heero para saber que andaba haciendo, lo extraño fue no encontrarlo en casa, se preguntaba a donde se había marchado, no entendía por qué sentía un mal presentimiento ante esta inexplicable ausencia del joven, pero decidió tranquilizarse, sabía muy bien que Heero no era ningún tonto y sabia cuidarse muy bien, así pues fue inmediatamente a preparar la cena, pasada una hora el muchacho regreso, André se sintió más tranquilo cuando escucho la puerta y fue directo a recibirlo, Heero, como siempre tenía cara de pocos amigos, pero esto era algo que André ya estaba acostumbrado, físicamente Heero era un joven delgado, de cabellos castaños oscuros y cortos, sus ojos eran de color azul oscuro, pero por su fría mirada, aquellos ojos parecían llegar a entumecerte, André le pregunto a donde se había marchado, al principio Heero no respondía, pero cuando se marchaba a su habitación dijo:- Fui a comprar unos cuadernos para el día de mañana… disculpa la tardanza- André se alegró de oír estas palabras, sabía que Heero no era una persona comunicativa y casi nunca decía lo que hacía, así que esto fue un gran paso, o eso era lo que creía, después André levanto un poco la voz para avisarle que la cena ya estaba lista, y lo esperaba en la mesa, y a su vez decía para sus adentros, - Ahhh espero poder ayudar a Heero a confiar un poco en los demás… aunque no sé por qué creo que será una tarea muy difícil…-

Antes de salir de su habitación para ir cenar, Heero prendió la pc y entro a la web de Oz, aunque este nuevo juego era todo un suceso, Heero solo entro en el por curiosidad, pensaba si al menos en aquel mundo virtual podría encontrar algún distracción de la vida actual que llevaba, suponía que sería algo que le quitase el aburrimiento que sentía, aunque la persona que vivía con él era amable, no podía confiar en él, sentía que podía ser traicionado, así que se encerraba dentro de sí mismo, dejando a un lado sus emociones, desde niño había desconfiado de las personas, desde que presencio cierto incidente que lo marco para siempre.

Mientras navegaba por aquella web, recibió un extraño mensaje en la bandeja de entrada, que tenía como título, Quieres cambiar el mundo… estas palabras sorprendieron al joven, y entro para leer el mensaje que contenía lo siguiente:

Si quieres ser parte del gran cambio, si deseas un mundo diferente, donde puedas confiar, donde no exista la traición ni el sufrimiento, empieza el juego, se parte de un gran suceso, tú mismo eres capaz de cambiar tu destino y el mundo…

Este corto y a la vez extraño mensaje, hizo confundir al joven, sabía que cambiar el mundo era una locura, pero acaso cabía la posibilidad de lograrlo, además con un tonto juego virtual, pero había algo más junto a este mensaje, un botón de aceptar, la curiosidad termino por convencerlo, Heero, acepto aquel mensaje, y fue transferido a una web diferente, ahí le pedían crear un avatar, el cual hizo con características muy inusuales, estaba realmente muy concentrado que olvido ir a cenar, André fue a tocarle la puerta para avisarle que se enfriaba su cena, Heero respondió que iría inmediatamente, y mientas terminaba de crear el avatar dijo :

- En verdad, esta extraña criatura hará que cambie este podrido mundo…si es así quiero ser parte de aquella reforma- cuando termino de decir esto, parecía que en los ojos fríos de Heero un halo de una incandescente llama se desprendiera de ellos, aplacando por primera vez el hielo que cubría su corazón.

Esa misma tarde en otro lugar de la ciudad, una jovencita pelirroja, que ya habíamos mencionado con anterioridad, llego a una hermosa mansión de estilo Tudor, la casa era realmente grande, cuando llego, la mucama fue tras ella, pero no hablo hasta que esta le dirigió primero la palabra: - Dime Marisse, mi hermano se encuentra en casa- dijo la jovencita con tono muy severo, la joven mucama, asintió que sí – Así es, Señorita Ruki, el joven Hayato se encuentra en el salón principal, y pidió verla inmediatamente usted llegara…- la joven pelirroja, no se detuvo y entro al salón donde se encontraba su hermano, y como esta lo suponía aquel se encontraba tocando el piano, ella no quiso interrumpirlo y se sentó en un sillón cerca de ahí, mientras escuchaba a su hermano tocar una hermosa melodía de Chopin, la nocturna opus 9 numero 2, era la melodía más hermosa que siempre le gustaba escuchar, siempre había admirado como su hermano era tan hábil tocando el piano, y no había nada que la tranquilizara más que escuchar estas hermosas melodías siendo interpretadas por él, cuando termino de tocar el joven la miro fijamente, como si estuviera comprobando que estuviera bien, y suspirando dijo:

- Ruki… porque siempre huyes del auto y del chofer, no sabes lo preocupado que estaba, estar sola en las calles no es bueno para una joven como tú, sabes que desde que nuestros padres están a Francia, debo cuidar de ti, eres mi responsabilidad no lo olvides…- Ruki oyó estas palabras sin decir una palabra, cuando Hayato finalizo su sermón, Ruki dijo con la mirada fija en su hermano – Yo solo quería, ir a visitar la nueva escuela, y saber en qué salón estaré, no quería que me vieran llegar con una limosina y menos con un chofer, siempre me han mirado extraño, quiero esta vez empezar este año al menos sin llamar la atención, además se cuidarme bien sola, no necesitas protegerme de todo y de todos…- mientras decía esto, hizo una pausa, pensando que ella demostraría que era lo suficientemente fuerte y no necesitaría que su hermano la cuidara siempre, después de un corto intervalo de tiempo, Ruki, termino diciendo – Cuando comprenderán que ya no soy una niña…- Hayato vio el rostro de la jovencita, muy serio, y cuando iba a decir unas palabras, tocaron la puerta del salón, la mucama entro pidiendo disculpas y menciono que el joven tenía una llamada de su madre, este se levantó de su asiento y se encamino hacia la puerta, pero antes de salir dijo: - No nos vuelvas a preocupar así…mañana iremos los dos juntos caminando a la escuela, así que ya debes ir a cenar para que duermas temprano…Buenas noches Ruki…- y así Hayato salió del salón, Ruki entendía bien lo que su hermano había dicho, no irían en limosina, el cumpliría su petición de ser vistos esta vez como alumnos normales, ambos no tendrían distinciones y dentro de si Ruki decía:- Gracias…Hermano…-

Cuando Hayato tomo el teléfono, saludo cordialmente a su madre, y mientras sostuvo la conversación con ella, su rostro siempre se mantuvo sereno, aunque la conversación trataba de temas triviales en su mayoría, antes de colgar se escucharon solo estas palabras por parte de Hayato:

- Lo entiendo madre, todo se hará como ordene nuestro padre, tratare que Ruki tenga este año muchos buenos recuerdos, para que no sienta mucho su separación de ustedes, y en un año volveremos a encontrarnos nuevamente con ustedes allá en Paris, si madre cuídese mucho, saludos a nuestro Padre… Adieu- cuando Hayato colgó el teléfono, se dirigió a su habitación pensando en las palabras que su hermana había mencionado momentos atrás, era verdad que ya no era una niña, pero mientras estén lejos de sus padres, él la protegería quiera ella o no, mientras decía esto sonreía por la actitud caprichosa de su hermana recordándole a su madre.

Tiempo después Ruki se encontraba en su habitación, recostada en su cama escuchando música, y se le vino a la mente aquel joven que encontró en la calle, la sorprendió lo fuerte que era, y aunque la trato de niña, se sintió algo feliz porque aquel joven tan fastidioso la había tratado como una joven común y corriente, sabía que era por que no conocía su posición social, pero de igual manera, aquel día había tenido muchas sorpresas, y las únicas palabras que gesticulo mientras recodaba lo acontecido fue –Aquel tipo era realmente un verdadero idiota…- y mientras decía una sonrisa se dibujó en sus labios.

En aquel instante en un lugar muy lejano, en un pequeño departamento ,un joven de cabellos castaños estornudo sin motivo aparente, a lo que su hermano mayor pregunto:- ¿Te encuentras bien Masaru?, no sería bueno que pesques un resfriado, un día antes de ir a la escuela, te dije que no era buena idea andar de vago en las calles hasta tan tarde…- dijo muy serio su hermano, - ahhh… claro que no Taichi, ya te pareces a mama preocupándote sin motivo alguno, solo fue un estornudo, seguramente alguien está hablando mal de mí- dijo Masaru, Taichi miro a su hermano y rio fuertemente – Es lo más seguro por andar de revoltoso, las personas no tienen buen concepto sobre ti, ya te dije debes cambiar o te meterás en graves problemas- Masaru miro a su hermano y girando el rostro dijo.

– Mira quien lo dice, el jefe Taichi, si tú eras aún más impulsivo que yo y no obedecías a nadie –

Taichi lo miro diciendo:

- Eso era en el pasado, ahora he madurado y tu deberías hacer lo mismo, niño inmaduro – y diciendo esto le dio un manotazo a Masaru en la cabeza, - Ahora apresúrate y termina tu cena, mañana debemos ir a la escuela, entiendes así que no debemos llegar tarde- y ambos se pusieron a cenar, rato después cuando terminaron de cenar, mientras Taichi recogía los platos, Masaru recordó algo inusual que le sucedió en la tarde, manteniendo por supuesto al margen el encuentro con aquella extraña jovencita, y comentó lo siguiente a Taichi:

- Hoy mientras caminaba para venir a casa, un joven me detuvo, diciéndome que me había visto luchar y quería que entrenara en su dojo de Judo, aunque le respondí que lo único que me interesa en buscar oponentes fuertes, dijo que si enfocaba mi fuerza en técnicas de pelea, sería aún más fuerte, y que tal vez podría conocer oponentes dignos de luchar contra mí, y como no le di una respuesta rápida, me entrego esto …- diciendo aquello saco una tarjeta de color blanco de su bolsillo, y se la mostro a su hermano, Taichi la vio y efectivamente era aparénteme de un dojo y decía que pertenecía a la Familia Kinose, Masaru tomando la pequeña tarjeta, dijo:- Si tal como dice ese tipo, puedo hacerme más fuerte y encontrar buenos oponentes iré mañana, después de la escuela, ya verás hermano lo fuerte que me convertiré, mientras Masaru decía esto, Taichi lo miraba de manera muy protectora, sabía que desde que su madre había muerto, Masaru, se había vuelto un chico problema, pero si ahora enfocaba su energía en el deporte, seguramente dejaría de ser aquel chico problemático, así que mentalmente pidió a su madre cuidara de Masaru y lo guie por el camino correcto, aceptando que vaya al Dojo a entrenar.

Y aquella noche previa al comienzo de clases, en el aeropuerto de la ciudad, un vuelo llegaba desde un lejano país, un joven de cabellos verdes, con lentes oscuros arribaba a la ciudad, junto a un joven de cabellos rubios, ambos eran esperados por un auto de color negro, a las afueras del aeropuerto, mientras los dos se dirigían a la salida de aquel lugar, una exuberante mujer rubia, entraba al aeropuerto, y se cruzó con estas extrañas personas, que parecían ser extranjeros, ambos pasaron de largo, sin mirar a ningún otro lugar, o alguien, solo iban directo hacia el auto que los esperaba, la mujer volteo, muy disimuladamente diciendo para sí misma:- Que extrañas personas, pero ¿Dónde he visto el rostro de ese joven de cabello verde?- se preguntaba la mujer, en aquel mismo instante oyó los vuelos que habían arribado desde Munich – Es cierto él ya debe de haber llegado, lástima que mis hijos no hayan podido venir conmigo, solo espero que se lleven bien con su primo, y si no lo hacen aprenderán hacerlo…- dijo aquella mujer muy segura con una sonrisa en los labios.

Mientras tanto aquellos extraños viajeros, iban viajando en el auto de color negro, que los llevaría a su destino, y mientras el joven de cabello verde venia mirando las luces que alumbraban la ciudad en aquella oscura noche, el otro joven rubio, venía muy serio observándolo, en aquel instante el joven de cabellos rubios dijo: - Mi Señor, ya pronto llegaremos a la mansión de la familia Robespierre, espero que usted pueda descansar para ir mañana a la escuela, es mi culpa que el viaje se retrasara y no pueda descansar como se debe…- y mientras decía esto el joven rubio mantenía la cabeza agachada, pero el joven de cabellos verdes, que aún seguía, viendo la ventana del auto, dijo:- No te preocupes…por ese asunto Oscar, sabias que no podía viajar hasta que todo esté bien controlado, además no debes preocuparte, mañana podré asistir a la escuela con normalidad, más bien siento mucha curiosidad por asistir a un lugar tan concurrido como aquel, y por favor no me llames Mi Señor, solo llámame Joshua, esta vez no vengo a este lugar como el hijo de un mandatario, solo vengo como un simple alumno de intercambio, no lo olvides…- y cuando finalizó de decir estas palabras, Oscar concluyo diciendo: - Como ordene, Joven Joshua…- y Así unos instantes después, ambos llegaron a una hermosa residencia donde otro joven rubio de cabellos largos les daba la bienvenida.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:30 am

Capitulo 4

Mientras el sol se iba poniendo, para dar paso a la noche, un joven de cabellos oscuros, estaba sentado en el pasadizo de madera que daba al jardín de una casa, en aquel lugar se estaba muy fresco, y el color carmesí del cielo le daba a la escena cierto aire de nostalgia, aquel joven, que siempre se mostraba muy serio, en ese instante tenía el rostro muy sereno, irradiando de él cierto sentimiento paz y armonía. Paso mucho rato mientras este muchacho contemplaba el cielo, tanto que mientras se percató del tiempo ya estaba totalmente oscurecido, las luces de la casa comenzaron a encenderse, y a lo lejos se empezaron a sentir pasos, que poco a poco comenzaron escucharse más cercanos, hasta que una silueta se empezó a notar, y apareció en escena otro joven muy parecido al primero, la única diferencia entre ellos era solo el color de ojos, siendo este último quien los tenía más claros, de un color casi dorados, cuando termino de acercarse, se sentó al lado del otro joven, ambos estuvieron sentados uno al lado del otro por unos segundos, hasta que este último empezó la conversación.

- Kaoru, ya deberías ir a descansar, mañana comenzaran nuevamente las clases, y si no descansas como se debe, no te sentirás bien para poder estudiar, acuérdate que debemos mantener el cuerpo y el alma en equilibrio, para obtener un mejor rendimiento en nuestras labores – finalizo el joven con tono serio, unos segundos después se escuchó la réplica de Kaoru dijo:

- Lo sé muy bien Faye niisan , pero no entiendo el por qué esta noche me siento intranquilo, es como si tuviera cierto presentimiento, sobre este nuevo año escolar, tal vez solo son imaginaciones mías, tratare de olvidarme de todo e iré a dormir…- Faye había escuchado, detenidamente las palabras de su hermano, y pensó que lo mejor sería entrenar aunque sea un corto tiempo en el Dojo de Judo que tenían como propiedad por herencia de su familia, así pues Faye le propuso a Kaoru un combate de entrenamiento, aceptando este rápidamente, ambos se pusieron los trajes y después de ponerse cada uno en posición de combate, empezaron a luchar, los movimientos de Kaoru eran muy veloces, pero Faye tenía una mayor agilidad y fuerza en sus movimientos, haciendo que Kaoru pierda el equilibrio, momentos después este cayó al suelo, siendo derrotado por su hermano mayor.

Después de terminada aquella lucha ambos hermanos se recostaron en la pared, para descansar, momentos después se sentaron en el suelo, Faye miraba a su hermano, veía que el semblante de este había cambiado, notándolo nuevamente muy sereno, sentía que aquello pensamientos que inquietaban a Kaoru, se habían desvanecido, en aquel instante Faye recordó algo particular que le había sucedido en aquella tarde antes de regresar a su casa, y dijo a Kaoru:

- Hoy mientras regresaba a casa, pase por una de las avenidas principales, y vi una escena muy interesante, un joven al parecer de tu edad, golpeo certeramente a un hombre del doble de volumen que él, vi mucho potencial en aquel jovencito, nos sería muy útil estudiantes como el aquí en el dojo…por eso después de aquella pelea fui capaz de encontrarlo y darle una tarjeta del Dojo, espero que se decida y venga a entrenar aquí con nosotros…estaré esperando a Masaru Daimon…- finalizo Faye, su hermano Kaoru que lo había oído atentamente, dijo -Si crees que tiene potencial, debe ser cierto, tú tienes buena intuición para encontrar nuevos talentos – finalizo Kaoru con su típico semblante estoico, Faye que miraba directamente la habitación, volteo a ver a Kaoru y menciono:– Sabes creo que ese chico llegara lejos, si acepta entrenar con nosotros, tendrá un gran futuro, y su nombre será reconocido – Kaoru miraba a su hermano y notaba que cierta emoción emanaba de él, haciendo que dentro de él comenzara a sentir ganas de conocer aquel habilidoso joven luchador, pensaba que sería un buen oponente para él, hasta ahora el único que podía ganarle en el Judo era su hermano mayor, pero si había alguien que merecía palabras de halago de Faye, ahora sentía curiosidad de conocerlo y observar cuáles eran sus habilidades en la lucha, se sentía interesado en conocer al tal Masaru Daimon.

Después ambos salieron del dojo, era hora de ir a cenar, y se extrañaban que su hermano Azusa aún no haya regresado de la casa de su sempai, aunque era poco común, Azusa no estaba interesado en el Judo, su habilidad se había desarrollado en la Arquería, así que iba seguido a entrenar a casa de su sempai y amigo Homare, pero esta vez había tardado más de lo acostumbrado, esto ponía algo preocupado a Faye, pensó que si tardaba más tendría que ir a buscarlo, cuando Kaoru empezó a servir la cena, la puerta principal se abrió, y Azusa hizo su aparición, esto tranquilizo a Faye, y fue a recibir a su hermano a la puerta.

- Hermano siento llegar tarde, pero mientras regresaba me encontré con un amigo, recuerdas a Tsubasa, bueno quería mostrarme uno de sus nuevos inventos y tuve que acompañarlo, siento en verdad la tardanza…- dijo Azusa, su hermano al ver la sinceridad del muchacho no dijo nada y solo le menciono que se prepare para cenar, este asintió y subió rápidamente a su habitación, luego los tres hermanos cenaron tranquilamente, antes de ir a sus respectivas habitaciones a descansar, para empezar un nuevo año escolar.

Estos tres hermanos se hacían cargo del Dojo familiar desde que su padre, fue asesinado en una gresca callejera por defender a una pequeña niña, murió heroicamente, siempre protegiendo a quien lo necesitase, por aquella razón sus hijos sentían orgullo por la lección que su padre les heredo, actualmente la cabeza de la familia Kinose era Faye que solo cuenta con diecisiete años, siendo además quien siempre ha cuidado de sus hermanos, también es quien administra el Dojo, y cuya intuición para encontrar gente fuerte, es su mayor habilidad , pero ahora tenía puestos sus ojos en Masaru Daimon, en quien vio el potencial para ser su nuevo aprendiz.

Aquel mismo día previo al comienzo de clases, una jovencita de cabellos castaños rememoraba las vacaciones que habían transcurrido habiendo sido muy divertidas y entretenidas, pero aunque no tenía familia cercana, esto no le impedía que goce de las cosas que hacía, por que una persona muy importante estaba siempre a su lado, acompañándola y divirtiéndola, se trataba de su querido hermano Tsukumo.

Solo faltaba un día para volver a las aulas escolares, así que esta jovencita, que siempre traía una sonrisa en los labios, quiso ir de compras, en esta ocasión sola, y salió muy discretamente del apartamento que compartía con su hermano, quería darle una sorpresa, así que salió a hurtadillas, mientras su hermano dormía, muy temprano en la mañana, pensó que no había notado su salida, y salió directo a un gran centro comercial, pensaba para sí misma, que cosa podría gustarle a esa persona que tanto quería, iba muy pensativa buscando que comprar, gracias a esto no se daba cuenta de nada lo que sucedía a su alrededor, ni tampoco de las miradas que cautivaba por su belleza.

En el departamento, Tsukumo acababa de abrir los ojos lentamente y se encontró en la gran habitación que compartía con Toko solo, bostezo perezosamente mirando la hora- uhmm...son las 10 de la mañana...seguro Toko-chan debe de estar de compras...- se levantó de la cama, para acercarse al baño y ducharse- preparare el desayuno para los dos, seguro cuando regrese estará con mucha hambre- sonrió-


Mientras recorría, el gran centro comercial, la joven se sintió algo consternada, por no encontrar nada que poder comprar, además se estaba aburriendo, de estar sola, y pensó en llamar a la mejor amiga que tenía, sin pensarlo dos veces, saco su celular y empezó a llamar, mientras esperaba que le contestara, se preguntó si no estaba incomodando a su amiga, dio un suspiro y pensó que ya era tarde, para pensar eso, y en aquel instante contestaron la llamada, por la voz parecía que aquella persona no estaba de buenos ánimos -Hola ¿Toko? que se te ofrece, no es muy común que me llames tan temprano en la mañana...- termino de decir la otra joven que se encontraba al otro lado del teléfono, después la jovencita castaña respondió:

- Hola, Layla, disculpa puedes venir a verme aquí al centro Comercial, sé que es inesperado, pero no pensé en llamar a otra persona, más que a ti, necesito tu ayuda para encontrar un regalo, además así aprovechamos y platicamos, no nos hemos visto en varias semanas, desde que te fuiste de vacaciones con tu familia, vamos que dices vienes, di que sí, no seas mala - termino de exclamar Toko, con un tono muy dulce, Layla, que no podía decirle no a esta jovencita tan insistente, dio un largo suspiro y dijo:

- Esta bien Toko, voy a vestirme y estaré ahí en unos veinte minutos, espérame frente a la cafetería del centro, ahí no sé por qué nunca puedo negarme a tus caprichosos pedidos, bueno voy a colgar, nos vemos- Finalizo la joven, muy seria, Toko estaba muy contenta por convencer a su amiga, y aunque ambas se llevaban muy bien, tratar a veces con el carácter de Layla eres sumamente difícil, pero igual le tenía un gran cariño y la veía como una hermana. Cuando Layla llegó puntual a la cita, fue directo a donde se encontraba Toko y mientras iba llegando, está la recibió con una gran sonrisa, y en aquel instante, recordó a Tsukumo, pensando que estaría haciendo su querido hermano.

Volviendo al departamento el pelicenizo se encontraba terminando de preparar todo el desayuno, suspiro pesadamente, porque había olvidado ir al market a comprar sus dulces favoritos que obligatoriamente comía todas las mañanas- supongo que me encontrare con Toko-chan por el camino, así le puedo pedir que me acompañe a comprar toda mi provisión de dulces- dejo bien tapado el desayuno, cogió sus llaves y salió del departamento rumbo al market más cercano.


Layla llego muy puntual a la cita con Toko, y ambas fueron a la cafetería, bebieron un café helado, mientras empezaron a platicar, a contar las cosas que le sucedieron en aquellas semanas, Toko fue la que empezó la conversación, contando de las cosas que hizo junto a su hermano, como ir de paseo, o acampar, y las toneladas de chocolates que Tsukumo se comió, en un paseo que hicieron, la joven sonreía mucho, Layla solo la observaba, se sentía muy relajada con ella a su lado, rato después Toko le dijo - Layla, casi no has hablado, siento hablar demasiado, pero a veces no es nada divertido, hablar sola, anda vamos cuéntame, que tal estuvieron tus vacaciones, sé que fueron a Japón a Tokio creo, o ¿me equivoco?- Layla que había estado atenta a la pregunta, dio un sorbo a su café y respondió:

- Si, es correcto lo que dices, fuimos a Tokio, por unas tres semanas, el negocio de mi padre así lo requirió, además fuimos a ver a un primo que teníamos ahí, quedo sin padres, hace unas semanas por un accidente de tráfico, mi padre era su única familia y decidió tomarlo a su cuidado, debo admitir que él es muy amable, pero siento que oculta algo, no puedo tomarle mucha confianza, pero se lleva muy bien con mi hermano, y mi padre, nos pidió fuéramos amables con él, así que debo hacerlo - finalizo Layla y siguió tomando su café.

Toko la había escuchado atentamente, y bromeando dijo:- Tal vez deberías presentarlo, ¿esta guapo?- dijo sonriendo pícaramente, Layla se sonrojo, y mirando a otro lado, negó saberlo, Toko vio graciosa la escena y siguió riendo, después Toko recordó, a cierta persona y muy inocentemente dijo:

- Layla no me has contado nada de Orpherus ni de Miyaji Kun, hace tiempo no sé nada de ellos - Ni bien termino de mencionar estas palabras, Layla, quedo inmóvil por unos segundos, y dijo:- Creo que ya es hora de marcharnos, tardaremos mas si seguimos aquí, pidamos la cuenta y sigamos- Toko vio extrañada esta escena, y no dijo nada mas, sentía que no debía ahondar más, al menos no por el momento, y ambas terminaron sus cafés, en silencio, luego pagaron y salieron del lugar, rato después Toko empezó nuevamente a platicar con Layla, mientras platicaban, Toko iba pensando que habría sucedido en realidad en estas semanas con Layla, estaba muy intrigada y sentía la curiosidad de conocer la verdad, pero sabía que debía darle tiempo a Layla y pronto lo sabría, solo esperaba que no hubiera sido nada grave, porque los tres tenían una perdurable amistad.

Tsukumo por su parte había terminado de comprar todo sus dulces y salió del minimarket, pensando por qué Toko aún no se comunicaba con el- acaso la habrán secuestrado?- saco su celular y marco el número de su hermana-espero que estés bien Toko-chan.

El teléfono de Toko empezó a sonar, tocando una melodía muy graciosa, inmediatamente se dio cuenta que era Tsukumo, ella se puso algo nerviosa no quería que su hermano sospeche, de sus intenciones de comprarle algo, y contesto muy natural, diciéndole que se había ido al Centro Comercial por que quería comprar un vestido nuevo, y que no se preocupe por ella, que estaba junto a Layla, en el centro Comercial, y que le tomaría algo de tiempo regresar, y que no la esperara para almorzar, después de recomendarle, que no coma solo dulces, se despidió muy alegre de él y corto la llamada, pensando en que no le gustaba engañar a Tsukumo, pero pensaba que la sorpresa valía la pena.

Rato después Toko y Layla recorrieron todo el lugar, y no encontraron nada que le guste a Toko, la segunda ya estaba algo desesperada, por haber pasado todo el día recorriendo aquel inmenso centro comercial, Toko le pidió disculpas a Layla - Lo lamento mucho...pero no encuentro nada que le pueda gustar a Tsukumo...creo que no soy tan buena hermana, por no conocer los gustos de mi hermano- dijo Toko muy desilusionada, Layla que aparentaba ser muy distante, en realidad, era una joven muy amable, y dijo a Toko:

- No debes sentirte así, no te aflijas, eres una excelente hermana, yo creo que quieres tanto a Tsukumo, que piensas que el merece algo mejor de lo que hay aquí, pero creo que algo sencillo o simbólico, sería lo que más apreciaría tu hermano...así que deja de sentirte triste, vamos creo que ya es hora de salir de aquí...- Toko al escuchar las palabras de su hermana sonrió y la luz a sus ojos parecía haber regresado también, mientras ambas iban caminando por la calle, vieron que el cielo empezaba a cambiar su color, el sol ya empezaba a ponerse, Layla acompaño a Toko muy cerca del edificio donde vivía, Layla tomaría un taxi, cuando Toko se despidió de ella dijo:

- Mañana nos veremos en la escuela, te esperare, y ojala te conectes hoy en la noche a Oz, jugar sola no es divertido, te espero, adiós amiga cuídate...ah lo olvidaba, espero que puedas arreglar los inconvenientes con Orpherus y Miyaji Kun, ambos te aprecian mucho no lo olvides, y sabes que siempre cuentas conmigo ne...- Después Toko se marchó, y mientras caminaba, dio una vuelta y menciono:- La próxima vez te daré algo en recompensa, por acompañarme el día de hoy...- dicho esto sonrió y le guiño un ojo y se marchó.

Layla, quedo al principio algo confundida por las palabras de su amiga, luego sonrió ligeramente, y con voz muy suave dijo: - Gracias Toko Chan...- y camino directo a tomar un taxi, cuando subió a uno y cerró la puerta, mientras viajaba directo a su casa, pensaba en sus dos amigos, y al final para sí misma se dijo:-¿Cuáles son mis verdaderos sentimientos, respecto a ellos? Acaso podremos seguir siendo amigos los tres para siempre... ojala así fuera...amigos por siempre...- mientras decía esto, Layla se reprochaba por tener sentimientos egoístas, que tal vez llegarían a lastimar a Orpherus y Miyaji, después prefirió no seguir pensando en el asunto, aunque los tendría q ver al día siguiente, pensaba que podría decirles ambos, después de aquel, incidente, solo deseaba, tener la fuerza para poder seguir manteniendo su inquebrantable amistad.

Cuando Toko, estaba a punto de llegar, a su casa, tuvo una idea, no quería volver a casa sin nada para Tsukumo, y mientras caminaba entro a una tienda pequeña, pero muy bien decorada, ahí compro unos chocolates, los favoritos de Tsukumo, cuando llego a casa vio que su hermano aun no había regresado, después de la llamada que le hizo, así que dejo los chocolates en la mesa de dormir de su hermano junto a una nota que decía:-Para el mejor hermano del mundo...de Toko Chan- después esta fue a su habitación, estaba muy cansada, se recostó en su cama pensando solo dormir un poco, pero el sueño la termino venciendo durmiendo plácidamente toda la noche, y mientras dormía, una hermosa sonrisa parecía haberse dibujado en su rostro, soñando tal vez con el nuevo día que le esperaba.

Aquella noche previa al comienzo de clases, un jovencito de cabellos y ojos azules había arribado a la ciudad de Eileen en un vuelo que lo traía desde Múnich, y aunque por primera vez dejaba su ciudad y país natal, pero extrañamente no sentía tristeza o nostalgia, todo lo contrario tenía una sensación de libertad y que poco a poco se alejaba de las represiones que sentía en su hogar, sintiendo además que ya no sería un relegado más en su familia, cuando los pasajeros del avión empezaron a bajar, aquel jovencito, hizo lo mismo, cogió su maleta y salió sin mirar a nadie, su seriedad hacia que el que lo viera se sintiera intimidado, por su fría mirada, mientras caminaba a la salida, vio distinguir entre el tumulto a una mujer rubia, de medidas prominentes, esta mujer se le hacía familiar, y recordó, que había visto su rostro en alguna parte y mientras caminaba directo hacia ella, la llego a reconocer de una fotografía que había visto en casa, no tenía dudas, ella era su tía Heaven.

Él se fue acercando a ella lentamente, Heaven también llego a reconocerlo, y fue a su encuentro rápidamente, cuando ambos se juntaron esta lo abrazo muy fuerte, diciendo: - ¡Oh dios! Que alto y apuesto estas Ken, no te había visto desde que eras un bebe, bienvenido a Eileen – Termino de decir una emocionada Heaven, Ken se sintió muy sorprendido de ver el entusiasmo con el que era recibido, y sonrió muy amablemente, Heaven se sintió muy complacida al ver la sonrisa de su sobrino, pero recordó que una conversación anterior con los padres del chico, estos le habían comentado, que él era un muchacho muy especial, muy reservado y desconfiado de las personas, su carácter taciturno lo hacía ver extraño hacia las personas de su edad, esto hacia que Ken siempre haya sido un chico solitario, por eso antes de llegar de Múnich, sus padres le habían pedido a Heaven, que cuidara de él, y esperaban también que este tenga una buena relación con sus primos, por ser casi de su edad.

Mientras que Heaven y Ken, se dirigían a su casa, donde los otros hijos de Heaven los esperaban para darle la bienvenida, y mientras manejaba, ella le iba comentado que sus primos no habían venido a recibirlo, porque tenían que prepararse para comenzar la escuela, al día siguiente, Ken solo escuchaba, mientras miraba por la ventana al lado de su asiento, y se preguntaba, como sería su vida en aquel nuevo lugar, al mismo tiempo se preguntaba cómo serían sus primos con él, solo esperaba que no sean problemáticos, al mismo tiempo, Heaven decía para sus adentros –Espero que ellos se lleven bien, ahh… espero no pedir mucho…- decía Heaven mientras se le iba dibujando una extraña mueca en el rostro, después Heaven dijo:- Cuando lleguemos a casa me gustaría que platicáramos sobre tu vida en Múnich y sobre tus padres, hace mucho que no se nada de tu padre, el muy ingrato casi no se comunica con su querida hermana…hay tantas cosas de las que podremos platicar- finalizo Heaven sonriendo, Ken solo asintió, mientras seguía observando las luces de la ciudad Eileen que la hacían ver de una manera muy particular.

Cierto tiempo transcurrió desde que Heaven y Ken salieron del aeropuerto, cuando de pronto Ken empezó a divisar una casa muy grande de estilo bastante moderno, pintada en su totalidad de color blanco, y rodeada de grandes ventanales, lo que la hacía parecer una gran casa de cristal, cuando bajaron del auto, fueron recibidos por dos sirvientes, estos se encargaron del equipaje, mientras Heaven y Ken, entraron a la casa, en ese mismo momento una joven de la servidumbre, se hizo presente frente a Heaven, haciendo una reverencia, está la saludo y le presento a Ken, que a partir de ese momento viviría con ellos, y debía ser tratado de manera muy amable y especial como sus demás hijos, y habiendo sido mencionado esto, pregunto por el paradero de estos, a lo que aquella joven respondió :

- El joven Ryunosuke, fue directamente a su habitación, pidiendo exclusivamente no ser molestado, no quiso cenar tampoco, el joven Kiriha, está en su habitación y no ha querido salir a cenar, pidiendo que lo dejen estudiar, y el joven Howard, ceno solo, luego fue a su habitación – finalizo la joven.

Heaven quedo pensativa, al oír esto, luego mando a llamar a Kiriha y Howard, al salón principal de la casa, ahí estaría esperándolos, pidió que bajen en el menor tiempo posible, la joven sirvienta, asintió y fue a cumplir la orden de la señora.

Después de transcurrir diez minutos, la puerta del salón se abrió, y dos jóvenes rubios hicieron su aparición, el primero tenía los ojos de color verde esmeralda y el segundo los ojos tan azules como el zafiro, Heaven se acercó a ellos y llamo al primero Howard y al segundo Kiriha, luego presento a Ken, diciendo que era su primo y que se quedaría a vivir con ellos una temporada, pidiendo que sean muy amables con él.

Kiriha que era el mayor, miro fríamente a Ken, parecía no importarle mucho el asunto, y se sentó en uno de los muebles, mientras que Howard miraba a Ken de un modo altanero, este era el último hijo de Heaven lo que lo hacia el más consentido, y por demás caprichoso, mientras observaba a Ken persona que tenía ahora un nuevo monigote con quien pasar el rato, pensando esto, levanto su mano y saludo a Ken sin dejar su tono altanero, en tanto Kiriha solo observaba la escena, luego se levantó y mientras salía por la puerta dijo fríamente: - Espero tengas una buena estancia- y se marchó sin importarle las llamadas de atención de su madre.

- Perdona a Kiriha… siempre ha sido muy estoico en cuanto a trasmitir sus emociones, pero es un buen muchacho, ya verás que se llevaran muy bien, solo tenle algo de paciencia – menciono Heaven mientras pedía disculpas por el comportamiento de su hijo, en cuanto a Howard, se ofreció muy amablemente a llevar a Ken a su habitación, Heaven se sintió mas aliviada al pensar que estos se llevarían bien y acepto, después ella dio un beso de buenas noches ah ambos, y mientras salían del salón, Heaven dijo a Ken que mañana el también asistiría a la escuela junto a sus primos, y debía descansar bien, después de esto se despidieron y salieron de la habitación, quedando Heaven sola, y pensando para si misma, si su hermano había hecho bien al mandar a su hijo solo a una cuidad desconocida, y se preguntaba al mismo tiempo si Ken podría acostumbrarse aquel nuevo lugar, pensando solo que el tiempo lo decidiría.

Mientras Howard y Ken pasaban por el corredor que los llevaba a las habitaciones, el primero dijo: - Aunque somos primos, nunca nos hemos visto antes y ahora que estas en mi casa, te voy aclarar algo, si estás aquí serás desde ahora mi subordinado, entiendes verdad, harás todo lo que te pida, y si no lo haces, le diré a mi mama que has sido cruel conmigo, y seguramente te regresarán inmediatamente, así que advertido estas primito…- dijo Howard mientras se dibujaba una cruel sonrisa en sus labios, Ken no dijo ni una sola palabra, a lo que Howard dio por hecho que este había aceptado su trato, después, llegaron a la habitación de Ken, y cuando este se disponía a entrar, Howard lo detuvo, diciendo:

- Que descanses mañana tendremos un día muy divertido en verdad… buenas noches – y se marchó muy sonriente, Ken entro a su habitación, cerró la puerta, y se recostó en su cama, luego dijo: - Y pensar que acepte venir aquí, para no ser un relegado en casa, por lo visto aquí las cosas tampoco serán muy fáciles, pero si quiero ser más fuerte como dijo papa, debo afrontar las dificultades, aunque eso también incluya primos molestos como este…debe tener algún punto débil ya lo encontrare, es cierto mañana debo asistir también a esa molesta escuela, yo también espero que hayan cosas divertidas – después de esto en el rostro de Ken, se dibujó una sonrisa maliciosa.

Esa misma noche previa al comienzo de clases, en otro lugar bastante lejano, una jovencita de hermosos cabellos negros largos y con una dulce sonrisa en los labios, preparaba la cena, esperaba muy ansiosa a uno de sus hermanos, y cuando el reloj tocó las ocho de la noche, la puerta del departamento se abrió, un joven con gafas y con cabello violáceo, hizo su aparición, la jovencita fue a recibirlo muy cortésmente diciendo – Bienvenido a casa, Haruya niisan…- este fue a donde ella se encontraba, y le sonrió muy amablemente, diciendo - Ya estoy en casa, Tomoyo chan- después la jovencita muy presurosa, le pregunto si ya quería cenar el joven asintió, cuando este se sentó en la mesa, pregunto : - ¿William se encuentra en casa? – Tomoyo respondió que sí, pero que estaba en su estudio desde muy temprano, y que no quería ser molestado por nadie, el joven entendió y sin mencionar nada más, empezó a comer la comida que su hermana con tanto esmero había preparado.

Después de mucho rato el joven, agradeció a su hermana la deliciosa cena que había preparado, pero viendo el reloj, y lo tarde que era, mando a Tomoyo a descansar, las clases empezarían a la mañana siguiente y por lo tanto debía, dormir, para comenzar las clases con mucha energía, esta lo obedeció sin queja alguna, pero no se marchó a su habitación sin antes decir, que había guardado la cena de William en el microondas, y si deseaba podía ir a comer, además ya estaba servida, después de mencionar esto se fue a recamara a dormir, Haruya sonrió, por que los cuidados de su hermana le recordaban a los cuidados de una protectora madre.

Después de esto Haruya fue al estudio de William, toco la puerta, preguntando: - Hermano, soy Haruya ¿puedo entrar? – una voz muy seria al otro lado de la puerta, dio una respuesta afirmativa, en aquel instante Haruya abrió la puerta, dejando de ver la silueta de un hombre, y mientras más se acercaba, se podía distinguir a un hombre de cabellos negros con anteojos, vestido y peinado muy pulcramente. Pero la mirada de este hombre seguía fija en los documentos en los que trabajaba, Haruya se sentó en uno de los muebles de la habitación mientras observaba, a su hermano William trabajar y mientras seguía trabajando dijo:

- Algo que se te ofrezca Haruya, estoy ocupado en estos momentos –

- Lo se hermano, pero Tomoyo está preocupada por ti y te ha dejado lista la cena, no olvides que debes comer o enfermeras – dijo Haruya algo preocupado por el ritmo de vida que llevaba su hermano.

- Esta bien entiendo, luego de terminar iré a cenar- finalizo William, después de esto, Haruya comento:

- Tomoyo chan nos cuida como una verdadera madre, que ella este aquí nos hace sentir muy felices, como desearía que en verdad fuera nuestra hermana…- termino de decir Haruya con un tono muy melancólico.

William solo observaba a su hermano mientras hablaba, no pronunciaba palabra alguna y Haruya siguió comentando – Desde que nuestro padre la trajo siendo solo una pequeña niña, la llegamos a querer inmediatamente, pero a veces me pregunto, cuál será la verdad de su pasado…- finalizo Haruya.

Después de escuchar estas palabras, William enfatizo: - No debes preocuparte por ese tipo de interrogantes, no olvides que nuestro padre solo nos pidió que cuidáramos y protegiéramos a Tomoyo como nuestra hermana, nunca olvides eso Haruya – concluyo William, después de estas palabras Haruya quedo en silencio, y esbozo una sonrisa, luego dijo:- Es cierto, hermano, no debo olvidar nunca algo tan importante como eso, Tomoyo es nuestra querida hermanita, esa es la única verdad…- momentos después se levantó de su asiento aseverando que tenía que ir a su habitación, tendría que ir a dormir, puesto que al día siguiente las clases darían comienzo y debía ir temprano a clases con Tomoyo, William asintió, y ambos se despidieron, pero antes de salir de aquella habitación, Haruya recordó a William que no se olvidara de cenar, después de esto, cerró la puerta y se marchó.

Pasado un momento desde que Haruya se marchara, William, dejo un momento los documentos de lado y pensaba en las últimas palabras de su padre, que este dijera antes de sucumbir en un trágico accidente de avión:

- William, al ser mi hijo mayor, te dejo la responsabilidad de cuidar a la pequeña Tomoyo, si algo me sucediera en el futuro sé muy bien que la cuidaras, y no dejes que se acerque a la familia Liechtenstein, por ningún motivo…- Estas palabras resonaban aun en los oídos de William y aunque habían transcurrido más de diez años, estas eran imposibles de olvidar.

Luego William comenzó a trabajar en los documentos que tan ocupado lo mantenía, y mientras trabajaba iba diciendo: - Debo terminar de hacer todas las auditorias del Señor Saint Just, desde que se propuso volverse maestro de aquella escuela, me ha dejado a cargo de todos sus negocios…me pregunto en que estará pensando, es un hombre imposible de predecir…- se decía para si mismo William mientras trataba de entender los designios caprichosos de su jefe.

Mientras avanzaba la profunda noche en la ciudad, un auto negro de lunas polarizadas era recibido en una gran mansión, este auto estaba ocupado por un chofer, y dos jóvenes, pero mientras iba acercándose a la puerta principal, las ostentosas rejas doradas que protegían aquella gran casa se abrieron de par en par dejando ver a dos jóvenes rubios que les daban la bienvenida a sus esperados invitados.

Cuando el auto se estaciono, los jóvenes que allí se encontraban bajaron lentamente, dejando ver al primer joven que era rubio, de contextura muy delgada que lo hacía ver al mismo tiempo muy frágil, con un rostro muy agraciado dejando notar una belleza muy particular, cuando este bajo fue inmediatamente, abrir la puerta contigua del auto, diciendo: - Ya hemos llegado Mi Señor Joshua…lo siento permítame corregirme Joven Joshua…- El joven que bajaba del auto de cabellos verdes, miro por un instante al joven rubio y mientras caminaba a su lado respondió – No te preocupes Oscar…solo llámame Joshua no lo olvides- después de esto Oscar lo miro por el rabillo del ojo y asintió, luego los otros jóvenes rubios que se encontraban en la entrada de la mansión, caminaron directamente hacia ellos presentándose propiamente ante sus invitados.

El primero en presentarse fue un joven rubio de cabellos largos y de ojos azules, tenía una mirada seria pero un semblante bastante agradable y empezó diciendo lo siguiente:

- Bienvenido sea a mi humilde morada, Soy Maximilian D’ Robespierre, es todo un honor tenerlo aquí príncipe Joshua,…- dijo aquel joven esbozando una cálida sonrisa, luego señalando a su izquierda presento a su hermano – También déjeme presentarle, a mi hermano menor, Solomon…- el otro joven que era muy parecido a su hermano mayor, estrecho amablemente la mano del joven príncipe.

Joshua se mostraba muy optimista con el recibimiento que le brindaban, luego el joven anfitrión, mostro sus saludos al joven acompañante del príncipe – También es un placer volver a verte querido primo Oscar hace mucho tiempo no nos veíamos - dicho esto estrecho la mano de aquel joven, y este sin perder tiempo dijo: - Para mí también es un placer volver a verte, Maximilian – después de seguir con los protocolos, todos entraron a la mansión, aunque por fuera parecía ser bastante sencilla, por dentro, parecía ser un palacio, el pasadizo estaba adornado por grandes floreros, el piso cubierto por una hermosa alfombra persa, y del techo colgaban unas hermosas arañas de cristal, todo los objetos parecían haber sido escogidos muy minuciosamente para dar al lugar un toque de armonía en el ambiente, todo en aquella mansión había sido exquisitamente decorado, que el placer que daban a la vista era realmente único.

Joshua había quedado verdaderamente admirado por ver tan hermoso decorado, y mientras iban dirigiéndose al salón, se sorprendía por todo los objetos que lo deslumbraban, cuando los cuatro jóvenes se sentaron en los sofás, Maximilian mando a traer té para sus invitados, al poco rato, una joven doncella, entro con una bandeja de plata y con varias tazas de té finamente decoradas, cuando ya todos estaban servidos, Maximilian empezó con la charla:

- Bueno ya sabe que es todo un placer tenerlo con nosotros su majestad, pero aun no me queda claro, porque un príncipe como usted se ha dispuesto a venir a este país, y además estudiar en una escuela con personas que no pertenecen a la nobleza…- Joshua que bebía su té muy elegantemente, dio un breve sorbo y luego respondió: - Entiendo al punto que quiere llegar, pero la respuesta es muy sencilla, como usted sabrá soy un príncipe, pero tercero en sucesión, esto quiere decir que no es muy seguro que yo tome el cargo de Rey a futuro, es por eso que se me otorga un poco más de libertad, y por eso decidí estudiar en el extranjero y conocer más del mundo, además es de conocer público que el país de Raggs es uno de los primeros en tecnología y quisiera conocer más sobre él, es un país que siempre llamo mi atención, por tal motivo quise venir aquí, y para convencer a mi padre, pedí que mi fiel guardián y amigo Oscar me acompañara, y aproveche también que tuviera familiares aquí, para poder venir a Raggs, ante este pedido mi padre no se opuso dejándome partir sin queja alguna- ante esta respuesta tan concisa Maximilian entendió muy bien la posición de Joshua, y se sintió más tranquilo ahora daba su total aprobación para la permanencia del joven príncipe en su mansión.

Después de una amistosa plática, Maximilian mando a guiar a Joshua y Oscar a sus habitaciones respectivas, además les hizo saber que las clases en la escuela de Kriegstaf empezarían en la mañana, después de esto ambos jóvenes agradecieron la amabilidad de su anfitrión, se despidieron de él y siguieron a la joven sirvienta a sus aposentos.

Cuando Maximilian se marchaba a la biblioteca que se encontraba en una de las habitaciones de la planta baja, su hermano Solomon lo alcanzo, y ambos entraron juntos, después este empezó diciendo:

- Maximilian, es correcto que un príncipe se hospede con nosotros, sabes los riesgos que corre alguien de su estatus aquí, creo que no fue una buena idea aceptar algo semejante…- dijo Solomon algo dudoso, Maximilian se sentó en su escritorio y mirando una fotografía dijo: - Se a lo que te refieres, pero fue un pedido de nuestro tío Rene, además parece que la situación política en su país no está muy bien, los conflictos internos están desmoronando la monarquía, tal vez el joven príncipe está más seguro con nosotros que en su país, no te has puesto a pensar eso, Solomon…- después que Maximilian pronunciara estas palabras, Solomon quedo muy pensativo, no había previsto aquellos acontecimientos, mucho menos la seguridad del joven príncipe, después de esto un silencio profundo se adueñó de toda la habitación, hasta que Solomon pronuncio en susurros el nombre de su tío Rene, después menciono:

- Dime Maximilian el tío Rene, pertenece a la guardia real del palacio no es así, nunca lo he visto, pero tu si cuando viajaste hace mucho a Mónaco, pero solo contaste que tenía hijas mujeres, pero Oscar es un varón, nadie menciono que tuviera un hijo…- Maximilian quedo en silencio por un momento, y luego dijo: - Es cierto que el tío Rene solo tuvo hijas, por tal motivo no había nadie que siguiera con la tradición familiar, asi que se decidió que su última hija debía ser educada como un varón…- Solomon quedo impresionado por las palabras de su hermano y solo se limitó a decir: - Esto quiere decir que Oscar es en realidad una mujer, es por eso que su fisionomía es tan delicada, lo que me dices me ha dejado completamente atónito- finalizo Solomon, ante esta reacción Maximilian dijo: - Ahora que conoces la verdad de Oscar, debes mantenerla como un secreto, ese ha sido siempre en deseo de su padre y nosotros no somos quien para desobedecer- Solomon asintió, aunque no le quedaba muy clara la posición de su tío a imponer a su ultima hija una sexualidad diferente, pero como dijo su hermano no eran quienes para juzgar aquellos acontecimientos, después de esta charla Solomon se despidió de su hermano el debía asistir a las clases de la universidad y no debía desvelarse, Maximilian se despidió de su hermano, él también debía ir a acostarse ese día había sido bastante ajetreado con la llegada de sus invitados, y además él también debía asistir a la escuela, por ser uno de los nuevos maestros de Kriegstaf.

Pero antes de dormir, volvió el rostro hacia la fotografía que tenía en su escritorio dejando ver a una hermosa joven rubia con una gentil sonrisa en los labios, Maximilian vio la fotografía largo rato, susurrando el nombre de Lía, después abrió una de las gavetas de su escritorio y saco un hermoso medallón de plato, lo toco con sus largos y finos dedos, para después volver a ponerlo en la gaveta, cerrándola con una pequeña llave que guardo en su bolsillo, momentos después salió de aquella biblioteca, y se marchó a su habitación pensando en el nuevo día que le esperaba.

Aquella misma noche, en la mansión de la familia D’ Beaumont, un joven de cabellos castaños, miraba por la ventana con una mirada muy nostálgica, por la expresión de aquel hombre se podía distinguir melancolía y tristeza, pero también resentimiento y un odio absoluto que cubría el corazón, después de mirar largamente por aquel gran ventanal a la luna en todo su esplendor, aquel hombre saco de su bolsillo derecho una cruz de plata finamente tallada, la miro varias veces, con un semblante desinteresado, cuando de pronto se escuchó que tocaron la puerta de aquella habitación, - ¿Quién está ahí? – Dijo aquel extraño joven, - Soy yo D`Eon, tío Louis, te he traído algo de té- dijo el joven que se encontraba al otro lado de la puerta, con una voz muy melódica, rápidamente aquel hombre dejo pasar a D’Eon, este jovencito había traído en una fuente la taza de té para su tío, era una costumbre que había desarrollado desde hace mucho tiempo, pero mientras dejaba aquella taza, noto la cruz que su tío traía en sus manos, no quiso ser maleducado y volteo la vista hacia otro lado, pero aquel hombre no se sintió incomodo todo lo contrario, se acercó al joven y empezó a decirle:

- Esta cruz que vez aquí, perteneció a tu difunta hermana, Lía…- mientras iba diciendo estas palabras D’Eon quedo impactado ahora ya no podía quitar la vista de aquella cruz, y Louis continuó, - como decía esta cruz perteneció a tu hermana, pero creo que ha llegado el momento de que te la entregue, sabes querido D’Eon eres tan parecido a tu hermana, luces casi igual a ella cuando tenía tu edad- cuando iba diciendo esto, se acercó a D’Eon y le coloco la cruz en el cuello, pero mientras contemplaba al muchacho este iba teniendo una mirada de incredulidad en sus ojos, y suavemente acaricio el rostro de D’Eon pensando dentro de si que tenía los mismos ojos que Lía, luego se alejó bruscamente de él y le pidió que se marchara a dormir ya era muy tarde, D’Eon quedo algo extrañado por la actitud tan compleja de su tío, pero olvido rápidamente, después de haber recibido un regalo tan hermoso como ese, así que se fue muy feliz de aquella habitación, cuando Louis quedo solo, volvió a mirar nuevamente por la ventana, pero la luna había sido cubierta en su totalidad solo la oscuridad se reflejaba por aquel ventanal, y mientras estaba parado ahí decía para sí mismo: - Ah querida Lía, como no estas viva para que puedas contemplar mi triunfo sobre aquellos peones, que solo me servirán para hacer realidad mis planes…si tan solo estuvieras viva todo lo que hago tendría sentido para compartirlo contigo, pero al no tenerte solo vivo para llevar a cabo mi venganza contra el mundo que me separo de ti…pronto todo estará consumado… – y mientras pensaba eso dentro de sí, una sonrisa maquiavélica se dibujó en su rostro, el odio y el resentimiento, parecían apoderarse por completo de él, haciendo ver que su lado humano desaparecía por completo, para volverse un ser despiadado, una gran amenaza estaba a punto de dar comienzo.

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Los parráfos de color cyan fueron escritos por Mimi ^^


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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:35 am

Capitulo 5

El primer día de clases por fin daba comienzo, las vacaciones de verano habían finalizado y era momento de volver a retomar las clases, un nuevo año escolar había comenzado, para algunos volver a retomar la rutina de despertar temprano era un verdadero suplicio, pero para otros era todo un reto volver a las aulas de clases por todas las nuevas experiencias que esto implicaba, y entre estas personas se encontraba una hermosa joven rubia de ojos azules, de nombre Layla.

Ella era una joven muy activa, atlética y siempre se imponía retos, que debía superar para crecer como persona, y aquel nuevo día de clases no era la excepción, su día comenzó sin ninguna particularidad, se había despertado muy temprano, fue a darse una ducha sin perder mucho tiempo en hacerlo, ya que tenía el tiempo necesario tiempo para poder llegar a la escuela sin retraso alguno, después de esto se puso el uniforme que había dejado de usar varios meses atrás con el comienzo de las vacaciones, cuando ya estaba totalmente vestida cogió el lazo que usaba para atar el cuello de su blusa que ahora era de color azul, esto significaba que era una alumna de segundo año, después cepillo su cabello suavemente hasta dejarlo muy liso y brillante, cuando termino de peinarse, se puso la chaqueta del uniforme, ahora ya estaba lista, el modelo y color del uniforme resaltaban la belleza de la joven, pero esto resultaba poco importante para ella, estando ya preparada para salir de su habitación sujeto su maletín y antes de salir de allí, vio la fotografía de su madre y susurro: - Protégeme y dame suerte querida madre…- después volteo y vio cierto dibujo enmarcado, sonrió y salió presurosa de su habitación.

Cuando termino de bajar las gradas de la escalera se dirigió al comedor donde la esperaba su padre Conrad, su hermano Tohma y su primo Light para desayunar, se acercó a ellos, tomo una silla y se sentó junto a su hermano, y mientras todos desayunaban tranquilamente, su padre empezó a decir:

- Me alegra mucho que vayan a la escuela, espero que les vaya muy bien, especialmente a Light que recién empezara a estudiar aquí, espero que te puedas sentir cómodo – expreso Conrad con una sonrisa muy amable en su rostro.
Light se mostró a gusto con las palabras de su tío, y con una cálida sonrisa en los labios menciono:

- Muchas gracias por sus amables palabras tío, estoy seguro que me sentiré muy cómodo en mi nueva escuela, además nunca terminare de agradecerle su amabilidad al permitirme quedarme con ustedes, soy una persona muy afortunada… - dijo el joven
Conrad muy conmovido por las palabras de su sobrino, agradeció sus palabras y no dijo nada más, así todos continuaron desayunando, Layla quien se había mantenido en silencio durante todo ese tiempo, escuchaba atentamente las palabras de Light, pero aunque eran familia, no entendía por qué sentía que este algo ocultaba, haciendo que no confiara plenamente en él, pero después de que todos acabaran de desayunar, se prepararon para salir rumbo a la escuela.

Light y Tohma salieron primero, ellos dos parecían llevarse bastante bien, ya que ambos tenían una gran fijación por la tecnología, y tenían un buen tema en común como platicar de aquel juego online llamado OZ, Layla que no entendía mucho sobre el tema, prefirió caminar sola rumbo a la escuela, cada vez se iba alejando más de su hermano y de su primo, cuando empezó a cruzar un camino que se le hizo muy familiar, comenzó a contemplar los frondosos árboles que empezaban a cambiar de hojas por la estación y al caer al suelo daban una perspectiva muy nostálgica, Layla quedo mirándolas fijamente mientras iba caminando, iba absorta en sus pensamientos hasta que oyó una voz muy conocida que la llamaba, al voltear se encontró con su mejor amiga Toko.

Layla había sido amiga de Toko por mucho tiempo, desde que empezaron la secundaria, ambas eran muy opuestas, porque Toko siempre mostraba mucha simpatía y alegría, pero Layla siempre había sido más taciturna y callada, desde que era niña le había costado hacer amigos, y las personas en las que confiaba eran muy pocas, pero Toko había logrado romper aquella barrera que Layla había interpuesto para con los demás, esto la hacía una amiga muy especial y apreciada para Layla.

Ambas empezaron a caminar juntas a la escuela, Toko tenía una gran sonrisa, e iba platicando a Layla que fue una coincidencia muy agradable encontrarla en el camino, cuando Layla menciono:

- Si es una coincidencia, además ver que no estas junto a Tsukumo es aún más extraño, seguramente te quedaste dormida y el vino antes, dejándote atrás ¿Verdad? –

Toko ante las palabras de Layla, se sonrojo e hizo gestos graciosos para negar la afirmación de su amiga, pero era imposible hacerlo, Layla esbozo una sonrisa por la reacción de Toko.

- Ni siquiera me quede dormida mucho tiempo, pero Tsukumo no me espero, como le pudo haber hecho eso a su linda hermana – decía Toko con un tono de enojo, Layla solo observaba la conducta infantil de su amiga, pensando como ambas tenían la misma edad pero eran tan diferentes a la vez, después de un silencio abrumador que las atrapo ambas, Toko empezó nuevamente la plática:

- Layla… has pensando que harás cuando veas a Orpherus y Miyaji Kun, ¿Has pensado en alguna respuesta para uno de los dos? – pregunto Toko muy intrigada.

Layla no menciono palabra alguna, solo seguía caminando, Toko la seguía con la mirada viendo cualquier expresión que su amiga hacía, y aun faltando muy poco para llegar a la escuela, Layla seguía manteniendo silencio, hasta que nuevamente Toko empezó a decir:

- Estoy segura que cualquiera que sea tu decisión, ambos sabrán aceptarla, no debes preocuparte mucho Layla… y sabes que para cualquier cosa me tienes a mí, entiendes…- finalizo Toko con una dulce sonrisa, Layla asintió y dijo:

- Gracias…por tus palabras Toko – finalizo Layla mostrando en su semblante más tranquilidad.

Mientras caminaban Toko pensaba que también quería conocer a la persona indicada para ella, pero hasta ese momento no había conocido alguien que la deslumbrara, pero en aquellos instantes ambas llegaron a la escuela, las dos vieron muchas caras de alumnos nuevos, también a otros conocidos, luego ambas se acercaron a ver una inmensa pizarra, que contenían los nombres de los alumnos y las aulas donde estarían, pero una gran sorpresa se llevaron al ver que estaban en aulas diferentes.

- No puede ser estoy en el aula 2A y tú Layla en el 2C estaremos separadas… te extrañare mucho – dijo Toko muy apenada

Layla también se sentía apenada pero sabía que eso podía suceder, y para tranquilizar a Toko dijo:

- No te preocupes, sabes que podremos encontrarnos a la hora del almuerzo…-
Toko sonrió y asintió, pero igual se sentía muy triste por separarse de su amiga, pero en aquellos tristes momentos hubo algo que llamo su atención rápidamente, y era el alboroto causado por la llegada de un auto negro de un modelo deportivo y que casualmente se detuvo frente a la escuela, de ahí mismo bajaron dos jóvenes, bastante atractivos que llamaron la atención de varias jovencitas de la escuela, ambos jóvenes eran esbeltos, de facciones muy finas parecían salidos de la realeza, el primero en salir del auto tenía el cabello rubio y ondeado, pero sus ojos eran tan azules como el zafiro, siendo a la vez muy penetrantes y si te miraban directamente parecían llegar a congelarte, esa era la sensación que daba con tan solo observarlo, el segundo joven que salió del auto no dejaba de tener también una postura imponente, sus cabellos eran de color esmeralda y su piel tan blanca como la nieve, pero cuando ambos cruzaron el patio no dejaban de pasar desapercibidos, atraían las miradas de la multitud entre ellos Toko, quien quedo mirando fijamente al joven de cabellos verdosos, sonrojándose cuando paso por su lado.

Layla miraba un poco sorprendida la actitud de su amiga, nunca antes la había visto tan distraída viendo a una persona, la joven estaba tan absorta, que dejo caer inconscientemente una de las hojas que sostenía en las manos, que contenía el número del aula al que tenía que ir, el viento arrastro la hoja cerca del joven peli verde, este la recogió y algo extrañado volteo para ver de quien era aquel pedazo de papel, y grande fue su sorpresa al ver a una hermosa joven tras él, este se acercó lentamente hacia ella y le pregunto si era efectivamente suyo, ella asintió sonrojada, y muy amablemente le entrego la hoja, ambos se miraron fijamente a los ojos, parecía que el tiempo se había detenido, cuando escucharon una voz que decía fuertemente:

- Joshua, debemos entrar, entrégale lo que ha dejado caer y entremos…- dijo el joven rubio muy serio, mirando fijamente a Joshua, miro de reojo a Toko y luego volteo la mirada hacia Joshua nuevamente.

- Entiendo a lo que te refieres Oscar, espérame un segundo más…- menciono Joshua y dirigiendo su mirada hacia Toko, dijo:

- Fue un gusto conocerla…- titubeo Joshua

- Toko…Toko Murasame – dijo torpemente la joven que estaba muy nerviosa

Este sonrió y dijo cortésmente:

- Espero que nos volvamos a encontrar…Toko -

Joshua se despidió de la joven guiñándole un ojo y continuó su camino junto a Oscar, entrando rápidamente al interior de la escuela.

Toko estaba como soñando por lo sucedido, pero luego cuando escucho el timbre se percató que también era hora de entrar al salón principal para la bienvenida a los estudiantes, Layla que había estado a su lado viendo todo lo acontecido, entro con ella al interior de la escuela dirigiéndose al salón principal de la escuela.

En el camino Toko pensaba si pronto se volvería a encontrar con aquel príncipe como ella empezó a llamarlo dentro de si misma, había encontrado a la persona que fue capaz de deslumbrarla, ahora solo pensaba, - Quiero ser capaz de verte nuevamente príncipe Joshua…-

Ambas amigas se sentaron juntas, en aquel salón tan inmenso, vieron algunas caras desconocidas, por lo visto habían varios alumnos nuevos, Layla se mostraba algo inquieta como buscando algo o alguien, Toko lo noto y pensó que seguramente esperaba ver a Orpherus y a Miyaji Kun, por lo que no dijo nada, además ella también aprovecho para buscar aquel joven que había conocido unos momentos atrás, pero por más que busco no pudo encontrarlo, lo que hizo que se sintiera algo apenada.

En aquel salón solo se escuchaba el barullo de los alumnos que al volver de vacaciones tenían muchas cosas que contarse entre ellos, y no paraban de platicar, pero cuando se anunciaba la llegada del director Ayanami y la comitiva de maestros, todos guardaron inmediatamente un silencio sepulcral.

Después se llevó a cabo la presentación de todos los maestros que estarían a cargo de todas las aulas, pero hubo un maestro en particular que llamo la atención de Toko y Layla, su nombre era André Grandier, que era uno de los nuevos maestros y Toko dijo con tono muy bajo a Layla

- Mira Layla, a ese maestro nuevo, parece ser bastante joven y tiene un rostro muy amable, como desearía que fuera el tutor de mi clase…- dijo Toko suspirando
Layla también quedo mirando aquel maestro, una extraña sensación se desprendió de ella, cuando pareció que él había mirado hacia donde ella estaba, sintió ver en su mirada la misma mirada de su padre, esto hizo que cierta sensación de confianza naciera dentro de ella, algo que nunca había sentido tan rápido al conocer alguien, esto hizo que una ligera contrariedad surgiera dentro de sí misma.

Después aquella bienvenida termino con la presentación del nuevo consejo estudiantil, algunos ya eran conocidos para Layla, así que sintió que sería una buena administración, luego con el término de las palabras del director, todos salieron de aquel gran salón.

Con la Bienvenida finalizada Layla y Toko se despidieron para entrar cada una a su nuevo salón, pero con la promesa de volverse a encontrar a la hora del almuerzo, ahora Layla, ya se encontraba en su nueva aula, veía caras nuevas y también conocidas, pero sin tomar mucho tiempo se dirigió a un asiento al lado de la ventana, siempre le había gustado esa posición y al no ver a nadie ocupando el asiento, se sentó en él sin perder mucho tiempo.

Mientras permanecía sentada, empezó a ver más detenidamente a su alrededor, grande fue su sorpresa al ver en los primeros asientos a una joven de cabellos negros largos, de piel muy blanca y hermosos ojos azules, dentro de sí misma solo dijo:

- Así que también estas en esta aula…Diva , no podría haber tenido mejor suerte – pensaba Layla con cierto gesto de molestia, en aquel mismo instante, como si su mente hubiera sido leída, Diva volteo a verla para ofrecerle una sonrisa sarcástica, volteando el rostro inmediatamente también con un gesto de desagrado. Layla se sorprendió por aquel movimiento tan inesperado de Diva, pero su desagrado resultaba mutuo, desde que la había conocido desde la secundaria, siempre habían tenido diferencias, por el comportamiento caprichoso de Diva, pero aún más por su obsesión con alguien a quien Layla apreciaba mucho, Orpherus.

Momentos después, Layla se puso a ver por la ventana, hasta que escucho su nombre, cuando volteo, vio a un joven de anteojos y cabellos violáceos que la estaba saludando, ella también le devolvió el saludo muy cordialmente

- Hola Haruya me alegra verte…- dijo Layla

- Yo también me alegro mucho, verte aquí, Layla, lástima que Toko no esté en esta aula, espero encontrarla después, igual que a Orpherus…- respondió Haruya, pero noto que la mirada de Layla parecía algo distraída cuando menciono este último nombre, el no entendió bien la situación, hasta que escucho que la puerta del salón se abrió, y un joven alto de cabellos rubios se hizo presente, Haruya lo saludo inmediatamente con una gran sonrisa

- Que gusto encontrarte en esta aula nuevamente Orpherus, pensé que te habían cambiado a otra aula, además tampoco pude verte en la bienvenida, que alegría verte - dijo el joven muy emocionado.

- Yo también me alegro de volver a clases y encontrarme con mis amigos, como tu Haruya, gracias por tus palabras - respondió Orpherus, pero en cada momento daba una mirada fija a Layla.

Haruya al percatarse de lo que sucedía dijo:

- Bueno me voy a sentar en cualquier momento llega el tutor, nos vemos en la hora del almuerzo ¿Verdad Orpherus? ¿Layla? – pregunto Haruya mirando ambos jóvenes, ellos asintieron, después Haruya sonrió y fue a su asiento,
Cuando ambos quedaron solos, Orpherus se sentó en el pupitre próximo a Layla y quedo junto a ella, ambos parecía que no iban a mencionar palabra alguna, hasta que Orpherus armándose de valor iba a empezar hablar cuando fue interrumpido por Diva que fue directamente hacia donde él se encontraba, para abrazarlo, sin descaro alguno.

- Orpherus, que cruel has sido conmigo, no me mandaste ni un mensaje en todas las vacaciones, te extrañe tanto, sabes cuánto te quiero y aun así eres tan frio y distante – dijo la joven abrazándolo fuertemente sin tener la intención de soltarlo, Orpherus miraba la reacción de Layla, que miraba la escena con cierto enfado, volteo la mirada con indiferencia.

- Diva te he dicho muchas veces, que he estado ocupado con las clases de verano, el esgrima y la equitación también absorbieron mi tiempo… también te he dicho que no debemos comportarnos así en la escuela…- dijo Orpherus bastante disgustado con la actitud tan infantil de Diva, y cuando parecía que quedarían mucho tiempo así, la puerta se abrió nuevamente y todos voltearon a ver, resultando ser el tutor que hacia su entrada al aula, cuando vio la escena de Diva abrazando a Orpherus, tosió fuertemente, y esta se separó de él rápidamente, y mientras iba su asiento volteo a ver a Orpherus, guiñándole un ojo coquetamente, esto sorprendió a Orpherus y enojo a Layla que también había visto toda la escena.

Después del incidente, el Tutor se presentó ante toda la clase diciendo:

- Mucho gusto en conocerlos, mi nombre es André Grandier, y seré el tutor de esta aula, yo soy el profesor de Administración, espero que nos llevemos todos muy bien.- dijo el joven maestro con una sonrisa amable.

Algunas estudiantes, se miraban embobadas por el nuevo maestro que era bastante atractivo, algunas incluso preguntaron al maestro si tenía novia, el solo sonreía, algo preocupado por aquellas preguntas un poco indiscretas, pero trato de seguir su clase con normalidad, momentos después de su presentación, hizo un alto a todo el barullo de la clase, y dijo lo siguiente:

- Bueno también antes de comenzar con la clase quiero presentar a dos alumnos que han venido de intercambio de un país extranjero, espero sean amables con ellos, ahora si chicos pasen por favor – finalizo André, abriéndose la puerta, e inmediatamente dos jóvenes hicieron su aparición, Layla los reconoció fácilmente, eran los mismos jóvenes que vio junto a Toko, y que tanto la habían impresionado, Layla ahora tenía la previa idea de que cuando Toko se enterara de que aquel joven de cabellos esmeralda se encontraba en su aula no dejaría de molestarla, esto hacia que se resignara anticipadamente.

Ambos jóvenes se presentaron diciendo sus nombres completos, el de cabellos verduscos tomo la palabra y dijo:

- Un gusto conocerlos, mi nombre es Joshua Grant, y provengo de Mónaco, espero nos llevemos bien.- dijo con una sonrisa muy galante, luego se presentó el siguiente joven de cabellos rubios

- Mi nombre es Oscar D`Jarjayes, también provengo de Mónaco, un gusto conocerlos- dijo pero con un tono muy serio, pero no importo mucho a las jovencitas la seriedad del ultimo, ambos jóvenes resultaban ser muy atractivos, la mayoría estaban embobadas con ellos, luego el tutor mando ambos jóvenes a tomar asiento y la clase dio comienzo.

Mientras estaban tomando apuntes, Orpherus escribió una nota y se la paso a Layla, en ella decía:

- “Layla, lamento lo de esta mañana, quisiera que nos encontremos a la hora del almuerzo, espero aceptes mi invitación, Orpherus”
Cuando Layla termino de leer la nota, quedo pensativa por unos segundos y luego asintió con la cabeza, Orpherus al ver el gesto de Layla, sonrió ligeramente, momentos después ambos empezaron a tomar apuntes, aunque por aquel próximo encuentro casi no pusieron atención a la clase, pero había alguien quien también había estado siguiéndolos con la mirada, esta persona era Diva, quien sin ser vista después les dirigió a ambos una mirada intimidante, volteando el rostro con un gesto de desagrado, la hora de clases paso rápidamente, sonando el timbre para la hora del almuerzo, el encuentro entre Layla y Orpherus estaba muy cerca sin saber lo que esto acarrearía.

Cuando la hora del almuerzo llego, y el timbre sonó, el tutor de la clase se despidió de todos sus alumnos, y salió del aula, mucho alumnos hicieron lo mismo y empezaron a salir rumbo a la cafetería de la escuela, Orpherus y Layla permanecieron unos momentos más en el aula, luego ambos se dirigieron a la puerta, pero Diva se acercó rápidamente hacia donde se encontraba Orpherus, sosteniéndolo del brazo y mientras lo abrazaba dijo:

- Orpherus quieres acompañarme a almorzar, podremos estar los dos juntos...- decía la impetuosa joven, Layla al ver esta escena, volteo el rostro y salió de aquella aula, Orpherus al ver esta reacción, miro muy serio a Diva y le dejo muy en claro, que debía ir a otro lugar, solo junto a Layla

- Lo siento Diva, pero en estos momentos deseo estar junto a Layla, en verdad lo lamento, pero tengo mucha prisa, con permiso…- dijo Orpherus alejando a Diva de él, y saliendo detrás de Layla, ante esta reacción Diva quedo encolerizada, algunas personas que se encontraban en el aula empezaron a cuchichear, pero ante una mirada intimidante de Diva, todos quedaron en completo silencio

- Esto no se va a quedar así, lo lamentaras Layla… juro que lo lamentaras…- era lo que pensaba Diva, mirando la puerta por donde momentos atrás habían salido Layla y Orpherus.

Momentos después entró al salón, Toko buscando a Layla, pero no la encontró, y al ver solo a Haruya, se acercó a él preguntando por su amiga, este le respondió, que había sido unos pocos instantes Layla había salido junto a Orpherus, Toko inmediatamente entendió, que no vería a su amiga en todo el almuerzo, sabía que tenía mucho que platicar con Orpherus, así que decidió para no comer sola, invitaría a Haruya, que también había sido amigo suyo desde hace tiempo atrás, y este gustoso acepto la invitación.

Mientras Toko y Haruya salían rumbo a la cafetería, Joshua que pasaba por unos de los pasadizos continuos, vio pasar a Toko quedando un momento quieto observándola, aquella muchacha parecía haberlo dejado encantado, y cuando parecía que no podía ver a mujer más hermosa, Oscar que estaba a su lado dijo:

- No debería ver tan atentamente a esa joven, mientras menos se acostumbre a la gente de aquí, estará bien, sabe que hemos venido por poco tiempo, nuestra misión es solo que usted conozca mas del mundo, si se encapricha con esa joven, será después más difícil, cuando debamos regresar, además ya tiene ah alguien que lo espera, no olvide a su prometida…- dijo Oscar con tono muy serio en sus palabras.

- Ahhh… Oscar lo sé muy bien, no tienes por qué recalcármelo siempre, además sé muy bien cuáles son mis responsabilidades, pero no hay nada malo en que aprecie la belleza de otras jóvenes, y deja de poner esa cara tan seria o espantaras a los demás alumnos y no querrán ser tus amigos…- dijo el joven muy risueño.

- Yo he venido a escoltarlo… señor, no hacer amigos, así que deje esa actitud tan relajada e infantil, no olvide lo que lo trajo aquí, si no su familia y su prometida se sentirán defraudados…- finalizo Oscar

- Si Oscar lo sé…pero vamos hablar de cosas más optimistas, ven vamos a comer, tengo mucha curiosidad por saber que comen en este lugar…- dijo Joshua muy animoso y ambos fueron también a la cafetería, y mientras iban caminando pasaron junto al pasillo aledaño al aula de los maestros, donde se encontraba André , quien extrañamente volteo la mirada y vio a Oscar pasar muy cerca, el inmediatamente reconoció al joven como su alumno, pero viéndolo más detenidamente, creyó ver en él un rostro muy delicado, asemejándose más al de una mujer, esto lo dejo confundido, ¿Acaso un hombre podía tener rasgos tan femeninos? Pues al parecer eso era posible, quedando largo tiempo pensando en esta extraña casualidad, luego al percatarse de aquellos pensamientos tan insistentes en Oscar, trato de pensar en otra cosa, acordándose en esos instantes de Heero, preguntándose si el joven había podido acostumbrarse a su nueva vida.

En otro lugar de la escuela, Saya que también había salido de clases, buscaba a su hermana o a Enju pero extrañamente no encontraba a ninguno de los dos, mientras recorría uno de los pasillos, vio a su hermana a través de la ventana que daba al patio de la escuela, viendo a su hermana justamente ahí, y fue a su encuentro, mientras tanto Diva que parecía buscar algo o alguien, se encontró con la persona que buscaba, este era un joven rubio de rostro bastante serio, esta se acercó a él con una sonrisa y le dijo:

- Hola Miyaji, hace tiempo no nos veíamos ¿Andas buscando a Layla? Verdad…-

- Hola Diva, si no te veía hace un tiempo, y exactamente estaba buscando a Layla… ¿la has visto?- pregunto Miyaji

- Si, la he visto, estamos en la misma aula, junto a Orpherus…- respondió Diva
Estas palabras hicieron que Miyaji cambie rápidamente de expresión, ahora su cara estaba más seria aun, esto no había pasado desapercibido por Diva quien inmediatamente dijo:

- Bueno si estás buscándola, debes saber que salió hace mucho rato con Orpherus, y me pidieron no ser molestados por nadie, seguramente tenían muchas cosas de que platicar, y como toda la mañana estuvieron juntos mandándose recaditos, supongo que era muy importante lo que tenían que decir…- finalizo Diva con un tono muy sarcástico en sus palabras.

Miyaji no pudo soportar estas palabras y empezó a caminar apartándose de Diva rápidamente, esta al verlo no pudo aguantar sentir gozo dentro de sí misma, y a lo lejos levanto la voz diciendo:

- Creo que los vi dirigirse hacia el club de Esgrima… - dijo Diva fuertemente, que sabía de la ubicación de Layla, por que anteriormente los había seguido, y al ver a Miyaji se le ocurrió un maquiavélico plan.

Rápidamente Miyaji desapareció del lugar, quedando Diva completamente sola, ante esto no pudo dejar de sonreír, una mirada llena de odio se podía observar mientras iba diciendo:

- Pobre Idiota, ahí vas corriendo tras Layla, ojala le puedas malograr la cita a Orpherus, se lo merece por haberme desairado, nunca debió haberme de hablado así… bien merecido lo tienen – decía Diva mientras iba riendo, en aquel instante Saya le dio el alcance y al ver a su hermana mirando hacia el horizonte con esa expresión tan altiva y malévola, sintió algo de temor, pero después la llamo, esta volteo a verla y cambió rápidamente de facciones, ofreciéndole una inocente sonrisa

- Oh hermanita, que bueno verte por aquí, ¿Quieres que almorcemos juntas? – pregunto Diva muy sonriente, Saya no sabía que pensar de su hermana, pero respondió que la estaba buscando justo para eso, sin perder mucho tiempo, Diva fue junto a su hermana y ambas buscaron un lugar donde almorzar, mientras caminaban Saya pregunto a su hermana, porque estaba sola y a que se debía su buen humor, a lo que Diva respondió:

- Estoy bien hermanita, no debes preocuparte, solo sonreía, porque siempre obtengo lo que quiero…-

Ante estas palabras Saya, no sabía cómo reaccionar, pero sabiendo lo extraña y caprichosa que era su hermana, no trato de darle más vuelta al asunto.

Saya después se preguntaba, donde hubiera podido haber ido Enju, el prometió comer con ella, Diva al ver a su hermana buscando por los alrededores, dijo:

- Si estás buscando a Enju, seguramente esta con Ludwig, no sé qué tanto ves en ese inútil, no es más que un simple sirviente, siempre con cara estoica, me desagrada verlo…- decía Diva con cierto aire de impetuosidad, Saya solo miro a su hermana, sin entender por qué ella se expresaba siempre de manera tan fría sobre las personas, deseando que algún día cambie su altanera actitud.

- Diva, no deberías hablar así de Enju, es un buen chico, y se esfuerza mucho en su trabajo, es de gran ayuda a Ludwig, deberías ser más amable con el - enfatizo Saya.
- Tsh… no me hables más de gente sin importancia, o si no nunca almorzaremos…- dijo Diva con un tono de aburrimiento

- Si… debemos almorzar, espero ver a Enju después de clases, ven acompáñame, he visto un buen lugar para que podamos sentarnos…- dijo Saya a su hermana y ambas fueron a sentarse junto a un frondoso árbol, un poco alejado de los demás estudiantes.

En aquellos mismos instantes en otra parte de la escuela, una hermosa joven de cabellos negros, buscaba el salón de música, pero parecía perdida, y un joven de rubios cabellos largos, atados, que casualmente pasaba por ahí, la vio pasar algo desorientada, se acercó a ella y le pregunto amablemente:

- Buenos días, ¿está buscando algún salón en particular?…-

- Buenos días, Si, así es, estoy buscando el salón de música, es mi primer año aquí y no conozco esta escuela, además es tan grande, que perderse es un gran problema… - respondió la joven con una voz dulce y melodiosa.

- Entiendo a lo que se refiere, entonces permítame ayudarla, pero antes que todo déjeme presentarme, mi nombre es D`Eon… D`Eon von Marmelade nahe Görz… encantado de conocerla – dijo el joven

La jovencita quedo un poco impactada por el nombre tan largo del joven, pero ella también se presentó:

- Mucho gusto D`Eon…mi nombre es Tomoyo Kobayashi – dijo la joven sonriente, y así ambos caminaron juntos hacia el salón de música, cruzando el patio frontal de la escuela, sin percatarse que alguien los observaba desde una gran ventana, en el interior de una de las aulas.

- Señor Ludwig, ¿Me está poniendo atención? - pregunto una voz

- Si…lo hago, tu sigue informándome, sobre lo que has investigado hasta ahora, Enju…- respondió Ludwig

- Bueno, como iba comentándole, al parecer hay cierto usuario de Oz que está retando a los jugadores y acaba con sus avatares inmediatamente, pero no solo se limita a eso, también roba información de los servidores, hasta el momento no se conoce su identidad, porque los números ip que usa son aleatorios, la única solución sería que ambos entren a un duelo, si usted ganara, podríamos capturar la ubicación donde se encuentra…- finalizo Enju

- Muy bien entiendo, a lo que te refieres, entonces busca la manera que ese usuario, me rete, y así podremos probar tu teoría…bueno ya ha sido suficiente, las clases, comenzaran muy pronto, así que debes salir sin que nadie te vea, nos vemos después…retírate – Ordeno Ludwig

- Como usted ordene señor… con su permiso – dijo Enju saliendo de aquel lugar, mientras caminaba por los pasillos de la escuela, recordó la promesa que había hecho con Saya de almorzar juntos, y lamento haber roto su promesa con la joven, pero su misión y su fidelidad a Ludwig eran primordiales, después llego a una de las esquinas que daban junto a las escaleras y al no ver a nadie acercarse, metió su mano en uno de sus bolsillos de su chaqueta, sacando una pequeña foto, donde se mostraba una pequeña niña de cabellos negros largos, abrazando un oso, junto a ella había otro niño pequeño, después de ver la fotografía por unos instantes, la volvió a guardar, y continuo su camino.

Mientras tanto en aquella aula donde se encontraba Ludwig, este recordaba a la jovencita de cabellos negros que vio caminando hacia unos instantes por el pasillo, luego menciono con un tono muy bajo:

- ¿Qué harías Enju si supieras que fue mi familia quien te separo de la persona que más querías? ¿Seguirías siéndome fiel? –después de eso Ludwig se paró frente al gran ventanal de una de las aulas privadas que tenía, mirando fijamente, a Enju mientras recorría el patio de la escuela.

Volviendo ahora con Layla y Orpherus, estos se encontraban aun la parte posterior de la escuela, cerca al club de esgrima, Orpherus se acercó a ella, lentamente y dijo:

- Lamento mucho Layla haberte hecho pasar por estos malos momentos, pero no me arrepiento de tenerte cerca de mí, aun espero tu respuesta, quiero escuchar de tus labios, si me aceptas o me rechazas, si puedo mantener la ilusión que aceptes mis sentimientos…- dijo Orpherus muy cerca de ella, tomándole muy suavemente la mano.
Layla no sabía cómo reaccionar ante las palabras de Orpherus y aunque era cierto que él se le había confesado con anterioridad ella le debía una respuesta, y había pensado muchas veces como seria este reencuentro, pero aun ante todo, sus nervios las traicionaron, y al ver cada vez más a Orpherus acercarse a ella, la mente se le nublo por completo, empezando su corazón a latir rápidamente, pero en aquel instante de confusión, escucho una voz muy imponente que la llamo por su nombre, cuando reacciono y volteo, se sorprendió a ver frente a ella a Miyaji.

La sorpresa de Layla fue grande al ver a Miyaji también en la escena, la sorpresa de Orpherus también fue notoria, Miyaji se acercó lentamente hacia ellos, diciendo:

- Vamos Layla, yo también quiero oír tu respuesta, me debes una también, y este es el momento adecuado para hacerlo, decide ahora entre ¿Orpherus o yo? – dijo Miyaji mirándola fijamente a los ojos.

Layla sentía ahora mucha más confusión, ellos tres habían sido amigos inseparables desde que eran niños, nunca pensó verse en una situación similar, siempre había pensado en Orpherus y Miyaji como en sus hermanos, pero desde la confesión casi simultánea de ellos dos, se percató que ya no eran niños, y que había crecido en ella también sentimientos diferentes por cada uno de ellos, pero aquella presión que ellos ejercían sobre ella la disgustaba terriblemente, no quería dar una respuesta apresurada, que termine con su amistad, y pensando todo el asunto con la cabeza fría, miro ambos fijamente, por un periodo corto de tiempo y dijo:

- Orpherus…Ryunosuke…yo no puedo dar una respuesta apresurada, hemos estado juntos desde hace mucho y una respuesta así puede acabar con nuestra amistad, ya he perdido gente que ame más que nada y perderlos a ustedes dos sería un golpe que no podría soportar, lo lamento, pero no me presionen a darles una respuesta, o los perderé ah ambos… en verdad lo siento…- diciendo esto Layla se marchó del lugar sin mirar atrás.

Orpherus y Miyaji quedaron solos en el lugar y una fuerte brisa los cubrió, mientras iban viendo como desaparecía la silueta de Layla, ambos se miraron fijamente después de eso, tomando Miyaji la palabra:

- No creas que he perdido Orpherus, conquistare a Layla y se quedara a mi lado sin importar lo que tu creas, no me dejare vencer, ya estas advertido… - menciono Miyaji con tono muy enojado, tomando de la camisa a Orpherus, después lo soltó mirándolo con desagrado y momentos después se apartó también del lugar.

A lo que Orpherus respondió mientras Miyaji se marchaba:

- Entiendo lo que dices, yo tampoco me daré por vencido, Ryunosuke, en verdad amo a Layla y no perderé esta vez lo que más valoro, también valoro tu amistad, pero no por eso te entregare a la mujer que amo, luchare por ella contra ti y contra quienes se opongan…- dijo muy seguro de sí mismo Orpherus, dándose la vuelta y marchándose también del lugar, así ambos amigos se distanciaban ,abriendo cada uno su camino y empezando una lucha por la mujer que ambos amaban.

Cambiando de escenario, en la mansión de la familia de Orpherus, su tío Louis D’ Saint Just, estaba sentado frente a su escritorio, revisando documentos de la empresa de software que manejaba, hasta que recibió una inesperada llamada telefónica a su número privado, y al ver el remitente una sádica risa se formó en sus labios

- Hola, ¿Hace un tiempo no tenía noticias suyas?... Acaso él le pidió que me contactara en estos momentos…- dijo Saint Just

La otra persona contesto, a lo que Saint Just replico:

- Entiendo muy bien a lo que se refiere, entonces, ya lo han encontrado, estaré ansioso a que sea descubierto, necesitamos detener sujetos como estos cuya arrogancia e ingenio son solo su perdición, espero que nos sigamos manteniendo en contacto, mis cordiales saludos, para su joven amo…- después de la respuesta dada por la otra persona, la llamada se dio por finalizada, y momentos después de colgar el teléfono, Saint Just giro su silla obteniendo como paisaje todo el jardín que se podía distinguir a través del gran ventanal que tenía en su despacho, y sin perder mucho tiempo cogió su teléfono, llamo a un número que él conocía muy bien, y cuando contestaron lo único que dijo fue:

- Ya ha sido encontrado…entra al sistema y encárgate del resto, esta misión te la confió a ti, mi estimado William…- luego colgó el teléfono, quedando en completo silencio y mientras contemplaba aquel hermoso jardín a través de su ventanal, pensaba que sus planes poco a poco iban teniendo la forma que él deseaba, sus ambiciones ahora se volverían reales.

Volviendo a la escuela y mientras la hora de refrigerio estaba a punto de finalizar, un alumno que había entrado secretamente al aula de informática, escabulléndose para entrar sin ser visto, manipuló a su antojo el sistema, entrando a la página de Oz, empezando a retar a incautos jugadores que perdían sus avatares durante el duelo, esto equivalía hacer más fuerte al avatar ganador, haciéndolo invencible, el ultimo duelo había sido ganado por este hábil jugador, era el tercero que ganaba durante el día, después de la derrota, salía un mensaje de felicitación, - Usted ha ganado el juego , Baalmon es el Ganador, ¿quiere empezar otro reto? – preguntaba una extraña voz proveniente de aquel juego , y al oprimir la tecla enter, el juego empezaba a buscar un nuevo retador, cuando este fue encontrado después de una búsqueda de miles en el sistema, este misterioso jugador pensó que tendría otro juego insignificante, pero grande fue su sorpresa, al ver el avatar del retador al cual se enfrentaría, este tenía de nombre Tacticmon, y el rostro de este jugador cambio drásticamente, formándose en él una maquiavélica sonrisa, y dijo para sí:

- Al parecer tendré un retador digno, ya era hora después de tanto desperdicio, muy bien comencemos el juego, debes ganar Baalmon, depuremos este lugar de tanta bazofia…- termino de decir aquel alumno desconocido, mientras el juego daba comienzo.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:37 am

Capitulo 6

Aquel primer día de clases había sido sumamente aburrido para Ruki, quien asistía a la escuela de Eileen por primera vez, después de haber vivido casi toda su vida en Francia, a esto se sumaba su poca habilidad para hacer amigos, puesto que poseía un carácter introvertido y hasta a veces arisco con los desconocidos, aquella mañana luego de transcurrir varias horas de aburridas clases, sonaba por fin el timbre de la hora del almuerzo, y mientras que muchos se reunían en grupos para salir almorzar, Ruki salió del salón completamente sola, manteniendo siempre su rostro serio y de pocos amigos, cuando se dirigió a la puerta y salió del aula, varios de sus compañeros solo se limitaron a observarla, siguiendo con la mirada su salida, por la extraña actitud de la jovencita llamaba la atención más de lo que hubiera imaginado, capturando la atención en especial de uno de sus compañeros, que noto en los ojos violetas de la joven una extraña aura de tristeza, luego se dijo para sí mismo el jovencito que trataría de hablarle al regresar de la hora del almuerzo, había nacido en el cierto interés en conocerla y ser su amigo, además la nostálgica mirada de la joven, le recordaba a la mirada que tenía su hermano en algunas ocasiones, en aquellos momentos escucho la voz de su hermano Kouji que estaba junto a él en la misma aula :

- ¡Hey Kouichi!...debemos salir a almorzar o no tendremos tiempo de hacerlo ¡Vamos! Antes de que comiencen la hora de clases nuevamente…-
A lo que el jovencito respondió:

- Si hermano, disculpa la demora, ahora mismo término de guardar mis cuadernos… ¡Listo!... ahora si vamos – finalizo Kouichi, después ambos hermanos salieron del aula.

En otra área de la escuela bastante alejada, se encontraba Ruki almorzando, sentada en el gras, recostada junto a un gran árbol, su mirada se encontraba fija en el horizonte y mientras tomaba un jugo, pensaba en todo lo que había dejado atrás al llegar a Raggs, toda su vida había transcurrido en Francia, pero después del nuevo matrimonio de su madre, ella había decido volver al país de origen de su padre ya fallecido hace mucho tiempo atrás, su madre no había estado de acuerdo con su decisión, pero su hermano Hayato, le brindo todo su apoyo, a lo que su madre solo acepto que estuvieran en Raggs por un año, aun así Ruki se cuestionaba aquella precipitada decisión, pero no aceptaba el nuevo compromiso de su madre, desde la muerte de su padre, solo ella, su hermano y su madre eran una familia, y aunque no había pasado mucho tiempo con ella por su trabajo de modelo, sabía que su madre estaría siempre para ella, pero ahora dudaba de la nueva familia que tenía, ella no había tomado en cuenta que Raggs era un país totalmente desconocido que le era además totalmente ajeno, sintiéndose aún más sola que en su casa de Paris, pero no podía decirle la verdad a su hermano o lo preocuparía, por tal razón decidió callar y tratar de acostumbrarse rápidamente a su nueva vida , pero al tratar de despejar su mente, en lo primero que pensó fue en el juego de Oz que la mantenía alejada de vez en cuando de la realidad que la rodeaba, además era una hábil jugadora, por sus estrategias y fortaleza mental, y mientras pensaba en aquel juego y retos que se le aproximaban, un extraño ruido interrumpió su momentánea calma.

Un extraño joven con una apariencia muy fresca y relajada, apareció frente a ella, alguien había descubierto el único lugar tranquilo que Ruki había encontrado, pero cuando lo vio más de cerca lo reconoció inmediatamente, se trataba del muchacho maleducado que conoció en la tarde del día anterior, así que se levantó de su asiento, lo miro fríamente y empezó a caminar hacia otra dirección.
Masaru reconoció a Ruki, como la jovencita del día anterior, y dijo:

- Tsk… de todas las personas que puedo encontrarme, tenía que ser la enana revoltosa…parece que no puedo tener un almuerzo tranquilo...-

Ruki escucho lo que dijo Masaru pero no volteo a verlo y una mirada furiosa se formó en su rostro, y mientras estaba de espaldas dijo irónicamente:

- La que no puede almorzar tranquila soy yo, al encontrarme con un debilucho y hablador como tú…- luego empezó a caminar

- ¿Qué dijiste enana? ¿A quién llamas debilucho y hablador? No sabes que hablas con el más fuerte de esta ciudad…- dijo Masaru muy irritado

Ruki que estaba de espaldas volteo a verlo fijamente al rostro y dijo:

- No me hagas reír… que obviamente yo soy mucho más fuerte que tú y si lo dudas por que no me enfrentas a un duelo en Oz…si me ganas no te volveré a decir debilucho…- finalizo Ruki con una sonrisa sarcástica en los labios.

- Yo me refería a que soy el más fuerte con mis puños, no en un tonto juego…- respondió Masaru
- Si en verdad eres tan fuerte, deberías serlo aún más en un tonto juego o es que temes perder ante una mujer y quedar en ridículo, vamos elije rápido, no tengo todo el tiempo para perderlo contigo…-
Aunque Masaru no era muy asiduo a jugar en Oz, conocía lo suficiente para poder participar, pero no era lo suficientemente diestro en el juego, y aunque dudo al principio, no podía dejar de aceptar aquel desafío, él nunca había rechazado ninguno, y aunque se trataba de un juego, no podía negarse, mucho menos quedar mal ante una joven tan arrogante como aquella.

Masaru sin pensarlo dos veces acepto el reto de Ruki y ambos acordaron ir al salón de Computación, claro sin ser vistos, o si no recibirían una gran reprimenda, ambos fueron juntos y cuando llegaron al salón, cada uno tomo una computadora, accedieron a la web de Oz, iniciaron sus sesiones respectivas, se mostraron entonces los respectivos avatares de los contendientes, Masaru tenía como avatar a un Agumon y Ruki a un Renamon, cuando ambos estaban listos, el duelo comenzó.

Ruki hizo el primer movimiento y Renamon empezó atacar, su velocidad y la fuerza de sus ataques hacia ver que el nivel era superior, Agumon no era tan fuerte y veloz como lo era su oponente, pero la fuerza de sus garras eran de gran ayuda, para no sucumbir en la derrota rápidamente, Masaru se vio en un gran aprieto, y no quería darse por vencido, aunque le estaba costando mucho seguir el ritmo de la pelea, en cambio Ruki tenía el semblante sereno y no mostraba ningún signo de esfuerzo, para ella esta era una batalla muy fácil que ganaría rápidamente, Masaru no quería perder contra ella, así que pensó una manera de ganar aunque cada vez perdía mas puntos, el juego estaba por acabar, y a Masaru se le ocurrió, usar toda la fuerza de Agumon en el ataque directo, junto a las bolas de fuego que arrojaba Agumon

- No me vas a vencer enana malhumorada, ya verás quien es Masaru Daimon, ¡Vamos Agumon muéstrale todo tu poder! – decía muy efusivo Masaru
Resultando este golpe directo muy beneficioso para él, quitándole a Renamon una buena cantidad de puntuación

En aquellos instantes Renamon dijo unas palabras a Ruki

- Lo siento, Ruki Sama, me he dejado quitar puntuación…-

- No te preocupes Renamon, no contábamos con este movimiento tan inoportuno…habrá que enseñarle de que somos capaces…- mientras decía esto un brillo peculiar se mostró en sus ojos.
Después de un ataque incesante por parte de Renamon, esta logra arrinconar a Agumon y lanza uno de sus ataques más poderosos la Tormenta de Cristales, que si logra alcanzar a su enemigo es capaz de dejarlo sin defensa alguna, Agumon logra esquivar el ataque con mucha suerte, pero queda casi sin energía, Masaru, al ver que perdía, se levantó y tomo la pantalla del computador con sus manos mientras decía:

- ¡Vamos Agumon! No puedes perder, demuéstrales lo fuertes que somos, ¡Agumon!…-

Ruki miraba sorprendida la reacción infantil de Masaru, al hablarle a una máquina, pero se llevó una gran impresión al ver que Agumon volvió a levantarse, aunque con mucho esfuerzo, este aun no perdía su energía completamente, Ruki quedo sorprendida y volvió a usar el ataque especial de Renamon, y cuando parecía que su ataque llegaría esta vez hacia Agumon, este utilizo una de sus técnicas especiales llamadas Fuego Cruzado, lanzando primero una llama de fuego de su boca, luego la siguiente se cruzaba y ambas flamas iban directo al oponente, usando toda su energía, fue un golpe directo a Renamon, quitándole la mayor parte de puntuación, pero Agumon al quedar sin energía para continuar, perdió el duelo, quedando Ruki como la ganadora, aunque la energía de Renamon ya estaba muy por debajo, siendo esta una victoria ganada por la suerte.

- Ruki Sama, lo siento no pude mantener la puntuación invicta…- dijo Renamon

- No te preocupes Renamon, hiciste lo que pudiste, es hora que descanses, pronto volveremos a recuperar tu puntuación con más rivales que iremos venciendo en el camino, haciéndonos cada vez más fuertes.

Después Ruki, apago el computador y se levantó del asiento, dejando a Masaru solo en el salón, pero antes de salir este le dijo:

- Me hare aún más fuerte y la próxima vez te retare y te ganare, tenlo por seguro, Ruki…- finalizo Masaru con un brillo diferente en sus ojos, asemejándose casi a una llama de fuego, viéndose en él un deseo de revancha, deseando muy pronto volver a retarla nuevamente.

- Te estaré esperando…y te volveré a ganar sin duda alguna esta vez muy fácilmente…- dicho esto Ruki salió del salón, pensando en el duelo tan difícil que había tenido momentos atrás, y en Masaru, que había sido el primero en darle una batalla tan dura, y mientras caminaba una sonrisa se le dibujaba en sus labios, pero muy cerca de ella un joven rubio paso por su lado, ella no se percató de él, pero este quedo impactado por aquella jovencita de expresión tan seria, quedándose parado frente a la puerta del salón de computo por unos momentos, hasta que la puerta se abrió chocándose junto a Masaru, quien dijo descortésmente:

- Fíjate por donde caminas…no deberías andar pensando en las nubes…- mientras decía esto lo empujo y siguió su camino

- Que tipo para maleducado, Daimon debería al menos tener más tacto para tratar con las personas…es una lástima que ambos estemos en el mismo salón…-

Luego escucho que alguien lo llamaba con un tono muy serio:

-Tohma Hamilton… ¿Qué haces aquí? Las clases ya están por comenzar – dijo una jovencita de cabellos azules con un rostro muy serio.

- Lo siento Menori, estaba buscando a mi primo, pero parece que no está, ya debe haber ido a su aula, lo siento, iré enseguida…- y se fue directo a su aula, Menori también fue detrás suyo, las clases nuevamente habían comenzado.

Mientras las clases se disponían a dar comienzo Masaru, aún estaba en la azotea de la escuela, y mientras recordaba su derrota en el duelo anterior, se aferraba duramente a las mayas que recubrían la azotea, lamentando su debilidad, pero en aquel instante un joven de cabellos castaños hizo su aparición, acercándose lentamente hacia él y mientras caminaba decía lo siguiente:

- No debes lamentar tu debilidad, en cambio enaltece tus fortalezas…aprende a mejorar y a superarte, si sigues lamentándote solo llegaras a ser un mediocre…- dijo el joven con voz firme.

Masaru lo vio con desconfianza y con mucha ira, como se atrevía hablarle de esa manera un desconocido, como podía atreverse llamarlo mediocre, y contestó:

- Sera mejor que te disculpes ahora mismo o te va ir muy mal y no es broma…- finalizo Masaru con aura amenazante

- No puedo disculparme, si digo la verdad, si eres tan fuerte como dices ser, no deberías abatirte por una derrota, más bien prepárate para la revancha…- siguió diciendo el joven

- Ya me tienes cansado con tus frases sin sentido, a ti no te importa mis asuntos…- diciendo esto Masaru fue directo a darle un puñetazo al joven castaño, pero este con una velocidad increíble, puedo esquivarlo, haciendo que Masaru pierda el equilibrio cayendo al suelo, este aun no entendía lo que había sucedido, pero se levantó rápidamente y siguió tratando de golpear a este muchacho, pero sus movimientos eran torpes comparándolos con su oponente, después de haber caído por tercera vez, el joven dijo:

- Si no pones en orden tus pensamientos, estos se apoderaran de ti y serás incapaz de ganar cualquier pelea, cuando encuentres el equilibrio perfecto entre tu fuerza y pensamientos, serás capaz de ganar a cualquier rival, tenlo en cuenta…- dicho esto aquel joven siguió esquivando los golpes de Masaru, hasta que este quedo completamente exhausto, cayendo al suelo, sin siquiera haber dado un golpe, después de ser derrotado este pregunto:

- ¿Quién diablos eres? ¿Y qué exactamente quieres de mí? …- dijo Masaru aun con tono amenazante
- Es cierto… disculpa por no haberme presentado correctamente, mi nombre es Faye Kinose, soy alumno de High School, de 2do A para ser exactos, y estoy muy interesado en ti…-
Masaru lo miro aun con desconfianza y dijo:

- Acaso eres un pervertido u acosador… ¿Cómo que estas interesado en mí?, no me digas que eres de esos tipos raros… si es así te daré esta vez un buen golpe…-
Faye lo miro enojado y replico:

- Puedes dejar de decir tonterías… no soy un pervertido… estoy interesado en tu fuerza, la cual aún no sabes controlar, yo tengo un Dojo de artes marciales y quisiera que estudies conmigo, sé que si te unes ahí, podrás desarrollarte como luchador…-
- Oh si ya recuerdo, ayer un sujeto raro con uniforme de Kung fu, me dio una tarjeta, ya veo así que eras tú, no te reconocí con el uniforme puesto…- dijo Masaru mientras empezaba a reír por no haber reconocido a Faye.

Luego mientras Faye salía de la azotea dijo:

- Esperare tu respuesta, si aceptas ser mi discípulo, tendrás que dejar todo atrás y vivir en el dojo, un entrenamiento muy duro comenzaría para ti…y muy pronto serás el mejor luchador de esta ciudad, te lo prometo…- luego Faye salió del lugar.

- Ser el luchador más fuerte…suena muy bien, ¿Pero que habrías decidido tú hermano? ¿Por qué tenías que viajar tan repentinamente? Y dejarme todo a mi…bueno solo espero tomar la decisión correcta…- Finalizo Masaru mirando al cielo con una mirada decidida, mientras un apretaba los puños fuertemente, en aquel instante un fuerte viento empezó a correr jugando con sus cabellos mostrando una fuerte escena de decisión.

En el patio mientras Faye se dirigía a su aula, se encontró con su hermano Kaoru, este se acercó lentamente hacia él y le dijo:

- Ya hiciste el primer movimiento, hermano…crees que acepte ser tu discípulo, parece ser bastante impetuoso y terco…-

- Lo sé muy bien Kaoru, pero estoy seguro que elegirá ir al dojo con nosotros, su poder debe canalizarse, además, si cayera en manos equivocadas, sería algo imperdonable, su poder en las batallas es sorprendente…ya ha demostrado tener un poder innato, debe estar de nuestro lado y puede ser la carta del triunfo contra Oz…-

- Vas a comentarle de esto a Maximilian…o esperaras la respuesta de Masaru…-

- Esperare la decisión de Masaru, cuando su entrenamiento comience, le informare a Maximilian, además encontrar posibles luchadores es nuestra misión…-

- Lo sé bien hermano, yo también debo cumplir mi misión como se me ha encomendado…-

- Esperemos que Azusa también cumpla con su objetivo, a veces parece que no está a gusto con su trabajo, solo espero que no abandone lo ya planeado, si no una gran problema se desencadenaría…- finalizo Faye

Después de esta conversación ambos hermanos fueron a sus respectivas clases, sin olvidar la importante misión que les fue encomendada, encontrar oponentes dignos de derrotar a los luchadores más fuertes de Oz, que podrían causar en el futuro grandes desastres a la humanidad, ellos eran los protectores elegidos para el mundo virtual de posibles ataques futuros, y su misión futura seria luchar en contra de Oz.

Horas después en la salida, mientras todos salían después de una agotadora jornada, Masaru, volvió al mismo lugar donde se encontró con Faye horas antes, ya había tomado una decisión, momentos después Faye se encontró con él y dijo:

- Ya tienes una respuesta lista… ¿Verdad?... Masaru Daimon…-

- Si así es, y elijo ser el más fuerte, quiero ganar a mis oponentes y ser el mejor luchador… acepto ser tu discípulo, Faye…-

Dicho esto ambos se miraron fijamente y se estrecharon las manos, luego Faye dijo:
- El entrenamiento más fuerte ha comenzado para ti Masaru Daimon…prepárate a ser el más fuerte, de ahora en adelante…-

Después ambos salieron de la escuela y fueron rumbo al dojo de la familia Kinose, en donde Masaru desconocía que un nuevo reto le esperaría y que la decisión tomada le cambiaría por completo la vida.
Pero volviendo aun a la escuela a la hora de salida para ser exactos, dos jovencitos idénticos salían de sus clases, iban muy apurados para abrir su florería, ahora que su hermana tuvo que viajar intempestivamente para cuidar a un familiar enfermo, ellos tenían que hacerse cargo del negocio familiar, esto suponía aún más trabajo para ellos dos, pero muy lejos de quejarse, ambos trabajaban muy animosamente, y cuando iban rumbo a su trabajo pero aun cerca de la escuela, escucharon una trifulca que llamo su atención, Kouji el gemelo mayor, fue raudo a ver que sucedía y grande fue su sorpresa al ver a varios vándalos molestando a un jovencito y su sorpresa fue mayor al ver que ese jovencito era el mismo que conoció el día anterior, era Camus.

Kouji por impulso fue rápidamente a salvar a Camus, sin importarle el peligro lo más importante era salvar a ese indefenso jovencito, Kouichi sabía que su hermano corría peligro y fue también a ayudarlo, los vándalos, al ver aquellos jovencitos, pensaron que tendrían una pelea muy fácil, pero no sabían que Kouji aunque tenía una figura delgada era muy fuerte, dándole golpes precisos aquellos tipos, pero cuando parecía que iban a atacar a Kouji, Kouichi no perdió oportunidad para ayudar a su hermano, ambos eran un equipo formidable, logrando ahuyentar a los delincuentes.

Camus se acercó a Kouji y Kouichi, para agradecerles su amabilidad al salvarlo, cuando noto que Kouji estaba sangrando del labio, este se acercó a él y sacando un pañuelo , limpio la sangre que cubría su labio inferior, sintiéndose muy apenado, ya que se sentía culpable por lo sucedido.
Kouji trato de alejar a Camus, por la vergüenza que este sentía, luego pregunto:
- ¿Cómo llegaste a verte inmiscuido con esos vándalos?...-

- Yo…me escape del chofer que vino a recogerme, es la primera vez que salgo solo por mi cuenta, y quería conocer más de la ciudad, fue cuando aquellos sujetos me interceptaron, pidiéndome dinero, al no darles lo que pedían, me arrinconaron a la pared, hasta que ustedes me salvaron…- respondió Camus

Luego Camus pregunto:

- En verdad estoy muy agradecido, pero quisiera conocer sus nombres, déjenme presentarme primero mi nombre es Camus von Mohn nahe Liechtenstein, pero pueden llamarme solo Camus…- dijo el joven sonriente

Luego los dos jovencitos se presentaron:

- Mi nombre es Kouji Minamoto, mucho gusto…- dijo primero Kouji dándole la mano a Camus, ambos se estrecharon las manos, mirándose a los directamente a los ojos. Luego este volteo el rostro apenado, después se presentó Kouichi mostrando también una cálida sonrisa.

- Mi nombre es Kouichi Minamoto… mucho gusto en conocerte…- finalizo

Después de la presentación Kouji se sintió aliviado al saber que había salvado aquel amable joven que había conocido anteriormente y aunque dudaba que Camus lo recuerde, pensó que tal vez era el destino quien los había reunido nuevamente, luego ambos Kouji y Kouichi decidieron escoltar a Camus hasta la escuela, para evitar cualquier hecho similar, al llegar a la escuela, vieron un lujoso auto en frente de la escuela, el chofer que esperaba impaciente al ver a Camus se acercó a él rápidamente y muy angustiado dijo:

- Joven Amo, que susto me ha dado, ¿Dónde se había metido?...lo he buscado por todas partes…si su hermano se hubiera enterado de su desaparición, o peor aún si le hubiera ocurrido algo, no quiero ni imaginar lo que su hermano hubiera hecho conmigo…- finalizo el hombre muy asustado
Camus al ver la reacción de aquel hombre, se acercó a él y muy calmado dijo:

- No debes preocuparte más, fue un acto inconsciente haberme desaparecido, unos sujetos trataron de molestarme, pero aparecieron estos dos amigos míos Kouji y Kouichi ellos me salvaron…estoy muy agradecido con ellos…-

Aquel hombre se acercó a los dos jovencitos y con una reverencia les agradeció cuidar de su amo, Kouji y Kouichi estaban muy apenados, por aquella muestra de gratitud, ambos se miraron y no sabían cómo reaccionar, hasta que Camus se acercó a ellos y les extendió la mano en símbolo de amistad, así los tres quedaban como amigos de ahora en adelante.

Luego Camus pregunto por su hermano, lo que el sirviente respondió que el joven Ludwig por motivos de trabajo, debía permanecer aun en las instalaciones del colegio, luego los alcanzaría para cenar, Camus se entristeció, pero conoció los deberes de su hermano, así que accedió marcharse, ya en su auto, mientras la luna estaba abierta, se despidió de Kouji y Kouichi, deseando encontrarlos al día siguiente en la escuela y antes de marcharse dijo a Kouji:

- Me alegro tanto de volver a encontrarme contigo…parece que es el destino…adiós Minamoto san…-
Luego el auto se puso en marcha y se perdió a lo lejos, Kouji se quedó pensando en las palabras de Camus, el no se había olvidado de aquel fugaz encuentro, y parecía que ambos pensaban en lo mismo, aquel encuentro había sido marcado por el destino, pensaba que al fin había encontrado un amigo. Momentos después Kouji y su hermano, también se apresuraban para llegar a la florería, mientras caminaban, Kouichi quien no había perdido de vista a Kouji, pensaba en lo ocurrido y en como su hermano había salvado aquel muchacho, nunca había visto en su hermano aquella mirada llena de determinación, pensaba dentro de sí mismo, cuanto aprecio podría llegar a tener por aquel jovencito que recién había conocido, llegando a sentir un sentimiento incomodo dentro de él.
Mientras Camus estaba camino a su mansión, pensaba en todos los sucesos vividos, y recordando cada detalle no pudo no dejar de pensar en el nuevo amigo que había hecho. Después no pudo evitar pensar en su hermano deseándolo ver con mucho entusiasmo, sin saber que su hermano atravesaba por un problema al ver que uno de sus planes había sido truncado por un poder desconocido.

Ahora volviendo a la mansión Hamilton, Conrad estaba muy ansioso por ver a sus hijos y a su sobrino, para cerciorarse que todo allá ido bien en su primer día de clases, por tal motivo salió temprano de su trabajo, para cenar junto a su familia, y cuando llego a su mansión una de las sirvientas de la casa le entrego una carta que había sido enviada para su sobrino de Light, cuando reviso el remitente de aquella carta, se sorprendió muchísimo, y sin decir nada se dirigió a su despacho, pero pidió no ser molestado por nadie, hasta la hora de la cena.

Ya en su despacho Conrad, cogió el teléfono e hizo una intempestiva llamada, cuando la otra persona contesto, él dijo:

- Buenos días… ¿Allá debe ser de día aun no? ¿Cómo estás? …- menciono Conrad con un acento muy cordial

Después de oír la respuesta prosiguió

- Me sorprendió saber que le habías escrito una carta a Light… por tal motivo debo interpretar que has decidido venir aquí también junto a él…- finalizo

Conrad quedo unos momentos en silencio y asintió

- Entonces te estaremos esperando dentro de una semana…le comunicare lo antes posible a Light sobre tu decisión, estoy seguro que estará muy contento de verte nuevamente, además sé que siempre piensa en ti, por ser su única hermana más querida…bueno hasta muy pronto, que tengas buen viaje…- dicho esto la llamada finalizo.

Conrad salió de aquella habitación, y pregunto por su sobrino, le indicaron que este había llegado de la escuela e inmediatamente había ido a su habitación, y no había salido en toda la tarde, Conrad sospecho de esta extraña actitud del joven y fue a la habitación del joven, subiendo las escaleras iba pensando que podría estar preocupando a Light y el porqué de su actitud a veces tan distante, pensó que la noticia que le traía al menos cambiara sus ánimos, cuando llego a la habitación del joven toco la puerta, pero nadie respondía, pensó que estaba durmiendo, y se retiró pero antes de hacerlo dijo:
- Natsumi llegara dentro de una semana…-

Conrad tenía el presentimiento de que el joven tal vez estaba despierto, después se retiró, y así como lo había previsto, Light estaba despierto, tenía todas las luces del cuarto apagadas, solo era alumbrado por una tenue luz que venia del monitor prendido, haciendo que aquella habitación luzca bastante deprimente.

Mientras Light estaba solo en su habitación pensaba en lo que había sucedido, después de aquel misterioso reto con un usuario desconocido llamado Tacticmon, donde algo imprevisto sucedió.
Light pensaba que el duelo sería algo fácil, pero al ver el primer movimiento de aquel avatar, supo que sus expectativas habían sido erradas, y empezó a ver este duelo como un desafío para sus habilidades, el hizo el primer movimiento con Baalmon al usar un ataque directo llamado Guiltish que transformaba sus amuletos en cosas para atacar a su oponente, pero Tacticmon lo esquivo solo usando su espada, no había manera de acercarse a él, su defensa era absolutamente impenetrable.

El duelo era cada vez más difícil, Light que siempre había sido un excelente estratega ahora sentía que no tenía mucha oportunidad contra un contendiente tan fuerte, así que no dudo en usar su arma más poderosa el Kamiuchi, que era un látigo espiritual que podía moverse a la velocidad de la luz, causando un gran impacto en sus adversarios, pero no aun usando esta arma puedo causar daño a Tacticmon, en cambio este uso una técnica desconocida llamada Shin-no Tachi, en donde concentro toda su energía en la espada, creando un pilar de energía purpura, destruyendo todo lo que tocaba, y cuando parecía que Baalmon seria destruido, un avatar hizo su aparición.

La forma que tenía este Avatar era la de una Pantera Negra con dos enormes alas en su lomo, su imponente figura dejo a los dos jugadores desconcertados, era la primera vez que Light veía que sucediese un hecho semejante, su mirada estaba contrariada, por lo visto había perdido vergonzosamente, sentía una ira que invadía todo su cuerpo, su mirada daba miedo en aquel instante, e inmediatamente el juego se canceló, apareciendo solo Baalmon y aquel extraño avatar, Tacticmon había desaparecido de escena, luego en la pantalla apareció aquella pantera negra, y hablo directamente

- Tú has sido el jugador elegido, para ser capaz de cambiar al mundo, tus habilidades han sido sorprendentes, y hemos puesto nuestros ojos en ti, Light Yagami…-

Ante estas palabras Light no sabía cómo reaccionar, no sabía cómo sabían su nombre, esto le pareció sospechoso, pero las siguientes palabras lo dejaron perplejo

- Sabemos también que has sido capaz de destruir y hackear otras cuentas, pero no vamos a acusarte, queremos tus habilidades, y si formas parte de Oz, podrás ser el artífice de un cambio ah este mundo corrompido y además también encontraras la venganza que tanto anhelas en contra del sujeto que destruyo a tu familia…-

Light seguía sin comprender aquellas palabras, quien podía conocerlo también como para saber acerca de su pasado, pero razonando rápidamente, comprendió, que si aceptaba podría llegar a cumplir sus objetivos más deseados, y destruiría a quienes tanto despreciaba.

Y sin dudarlo acepto trabajar junto a ellos, inmediatamente aquel avatar se presentó diciendo su nombre, Spinel Sun, y que a partir de aquel momento el seria la conexión entre Light y la organización, y el seria el intermediario para hacerle conocer sus nuevas misiones, así la nueva vida de Light había comenzado, dando rienda suelta a su codicia por el poder, y no había nadie que pudiera detenerlo en su búsqueda del poder absoluto.

Volviendo nuevamente a la habitación de Light y al fin de sus recuerdos, este estaba seguro de ya no poder dar marcha atrás en su decisión pero también estaba la llegada de su hermana Natsumi, que sería en aquellos momentos muy problemático para sus planes, pero el sabia fingir muy bien, era un excelente actor, pero conocía muy bien que su hermana era muy lista y no podría engañarla tan fácilmente, así que pensó en recurrir a toda su habilidad para lograrlo, además él se repetía que todo lo que hacía era por el bien de querida hermana Natsumi, momentos después escucho el llamado para la cena, y tratando de poner su mejor semblante salió de su habitación para fingir ser el joven perfecto que todos esperaban que fuera o que él creía que esperaban, jugando a ser parte de una familia perfecta.

Aquella misma tarde después del primer día de clases, en la casa de la familia Robespierre, Oscar buscaba a Joshua para mostrarle una misiva que había llegado para él, pero su búsqueda fue en vano, no podía ubicarlo, a veces le molestaba mucho tener que buscar al joven, aunque desde niño tenía esa extraña costumbre, pero Oscar conocía muy bien a Joshua, así que salió al jardín a buscar el árbol más grande y cuando lo encontró miro hacia arriba notando que efectivamente el joven estaba en la parte superior de árbol, entonces Oscar lo llamo:

- Joshua, una carta ha llegado para ti, debes leerla…-

Este no presto atención alguna, haciendo que Oscar trepara al árbol para buscarlo, cuando llego a una de las ramas más altas, se sentó al lado de Joshua, y mirando al horizonte, vio un paisaje hermoso que lo dejo sin apalabras, ambos se quedaron sentados, mirando el paisaje, quedando en completo silencio, luego Oscar vio el rostro de Joshua que se mostraba hermoso junto al paisaje, inmediatamente se sonrojo al estar tan cerca del joven y trato de cortar con aquel ambiente, entregándole la carta que venía para él.

- Esta carta es para usted…llego hoy en la mañana, debe leerla…- dijo Oscar

Joshua siguió sin decir palabra alguna, Oscar solo se limitó a mirar al frente, después Joshua dijo:
- Hoy he conocido a una mujer que me dejo perplejo era tan bella, que no puedo quitármela de la cabeza, espero volver a verla mañana…-

En aquel momento era Oscar la que no decía palabra alguna, luego Joshua menciono:

- Es de ella verdad…de Eugenee, recién acabo de venir a este país y ya empezó a mandarme cartas, empezara nuevamente a hostigarme, porque no puede entender que lo único que deseo es tener una vida cotidiana ordinaria, y vivir como alguien de mi edad, dime Oscar, ¿Acaso es muy egoísta de mi parte desear eso al menos una vez en mi vida?...-

Oscar comprendía bien lo que decía Joshua, quien siempre había vivido como un príncipe, sin conocer nada del mundo real, pero ahora era la oportunidad perfecta para conocer el mundo tal como él lo deseaba, pero también sabía que nunca dejaría de lado sus obligaciones y que tarde o temprano tendría que aceptar su verdadero título de nobleza, sin chance de escapar de su destino.

Oscar se limitó a contestar lo siguiente:

- Usted siempre será el príncipe Joshua segundo hijo del monarca regente en Mónaco, no lo olvide…y no está en posición de renegar de su linaje, debe aceptar su destino sin reproche alguno, eso lo hará fuerte y apto para manejar los contratiempos futuros…- dicho esto Oscar, bajo del árbol sin mirar atrás, saltando ágilmente alejándose rápidamente del lugar.

Joshua quedo completamente solo, después de mirar al cielo vio el sobre de la carta y dijo:

- Oscar… tan serio y frio como siempre…pero tal vez tienes razón…-

Al momento de ver el sobre, lo abrió y leyó el contenido sin mucho ánimo, después menciono:
- Eugenee y yo… debimos haber podido nacer libres…así te hubiera podido hacer feliz…-
Al terminar de leer la misiva, la guardo y la puso en su bolsillo, bajando del árbol y entrando a la casa donde lo aguardaban para la hora del té.

Aquel día tan agotador, fue duro para muchos, como para Heero, quien había llegado de la escuela, viendo que André aún no llegaba, fue directo a su habitación, vio la computadora y pensó entrar a la web de Oz para matar el tiempo un rato, aunque desde aquel extraño mensaje, no había podido dejar de pensar en el juego y se preguntaba en que cambiaría su vida, y ni bien inicio sesión, un retador apareció para luchar con él, se hacía llamar Spinel Sun, Heero acepto, sin saber que este reto transformaría su vida tal cual la conocía.

El primero en comenzar el ataque fue Spinel Sun lanzando un rayo muy poderoso, pero Justimon el avatar de Heero, puso esquivar el ataque rápidamente, la primera habilidad que uso fue el Accel Arm usando su brazo para clavarlo en el piso causando ondas de electricidad, lo que causo confusión a Spinel Sun, pero no le quito ningún punto, Justimon siguió atacando usando ahora el Justice Kick que era una patada muy fuerte en contra del oponente, con esto consiguió quitarle varios puntos al otro contendiente, pero Spinel Sun aún no había usado todo su poder, y botando un rayo muy potente de su boca, dejo caer a Justimon, pero este se levantó rápidamente, los dos contendientes parecían tener el mismo poder, y ninguno de los dos se daba por vencido, solo un error en los movimientos daría la victoria a uno de ellos.

Heero no estaba acostumbrado a perder así que busco la manera de poder derrotar a este poderoso oponente, se le ocurrió un golpe frontal, pero si se acercaba demasiado podría recibir el impacto del rayo de Spinel Sun costándole la mayoría de sus puntos de vida, causando así el termino del juego y pensó en usar nuevamente el Trinity Arm, en donde podía usar varias técnicas juntas, cuando uso el Accel Arm para enviar ondas eléctricas, se ocultó en las mismas ondas, llegando rápidamente hacia Spinel Sun recibiendo de cerca el Critical Arm que era una técnica donde golpeaba con toda su fuerza al oponente, dejando de inmediato sin energía para continuar, este golpe le dio la victoria definitiva, pero lo extraño recién comenzaba, fue trasladado a una ventana diferente, solo podían observarse códigos binarios, entonces una avatar muy extraño se presentó, diciendo llamarse Apocalymon uno de los líderes de Oz además de mencionar un extraño mensaje para el joven:

- Heero Yui, has sido seleccionado para ser parte de nuestra red privada, eres un elegido y tus habilidades han sido probadas… ¿Aceptas desde ahora ser parte de nosotros y descubrir la misión que te ha sido encomendada?...-

Sorprendido al principio por estas palabras, quedo sin responder por unos segundos, pero notando que no encontraba aun un sentido a su vida, respondió:

- Si dices que encontrare un sentido a esta monótona vida… aceptare la misión que se me encomienda, todo sea por descubrir quién soy en verdad…-

Con estas palabras Heero había dado comienzo a una nueva vida, en donde lo primordial para él era descubrir su valor como persona y probar la razón de su existencia, así haya tomado el camino equivocado para lograrlo.

Aquella misma tarde en el Aeropuerto de Eileen, dos jóvenes rubios llegaban en un vuelo desde Italia, la joven era muy hermosa, y su acompañante también lo era, después de llegar la joven hizo una llamada, muy corta después dijo a su acompañante:

- Yuri, primero vayamos a casa, luego nos reuniremos con Maximilian, el estará esperándonos en su casa, vamos tenemos mucho que hacer…-

A lo que el joven respondió:

- Si lo que digas hermana…además el viaje ha sido muy cansado …hum será divertido a ver venido nuevamente a esta ciudad, hace tantos años que no venía, hasta había olvidado como era…pero estoy seguro que ha sido una buena decisión, las cosas se pondrán interesantes…-

- Si lo que digas, Yuri… vamos tomemos un taxi…- dijo la joven marchándose ambos de aquel lugar.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:43 am

Capitulo 7
Era una tarde muy fresca, un avión había arribado directo de Roma a Eileen, dos jóvenes rubios descendieron y después de arreglar toda la documentación necesaria, y recoger su equipaje, fueron a buscar un taxi, para poder marcharse de aquel lugar, e ir directo a su departamento al que no habían ido desde hace más de cinco años, cuando abandonaron su hogar al quedar totalmente desamparados al morir su madre, el volver después de tanto tiempo los llenaba de nostalgia, mientras estaban camino a su departamento, el joven dijo:

- Hermana…no sientes cierta emoción por regresar a casa, después de tanto tiempo…-

La joven respondió seriamente:

- Yuri…mentiría si digo que me siento emocionada, durante estos cinco años he tratado de olvidar, todo lo que nos ocurrió aquí, pero por el respeto y admiración que siento hacia Maximilian, tome la decisión de regresar, además Aphrodi y tu tenían el capricho de volver a Eileen… no tuve otra elección…-

Yuri solo sonrió ante esta objeción de su hermana, porque sabía que no era sincera, y así como el, ella tenía muchas ganas de volver a su ciudad natal, después de cinco años de ausencia.

Luego pasado un rato después de un trayecto largo, llegaron a un edificio de más de diez pisos de alto, en ese momento Yuri menciono:

- Vaya sí que este lugar no ha cambiado nada en lo absoluto, comparado con el camino que acabamos de recorrer, toda la ciudad parece haber renacido durante estos cinco años, ¿no es cierto… hermana?-

- Si eso parece…subamos…- respondió Shirona con un tono cortante, pero después pensó para sus adentros

- ¿Sera solo la ciudad lo que ha cambiado? O también habrá cambiado esa persona…- iba pensando Shirona mientras, subían las escaleras de aquel edificio, reconociendo cada espacio de aquel lugar que les resultaba tan familiar y tan extraño al mismo tiempo.

Después de ingresar a su departamento y arreglar lo necesario para tener cierta comodidad, Shirona anuncio a Yuri que saldría un momento, para arreglar algunos asuntos, antes de ponerse a ordenar el lugar por completo, también recordó que sus clases en la universidad les absorbería el tiempo y no podría ocuparse como debía de aquellos asuntos.

Mientras Shirona salía del lugar, Yuri dijo:

- Es una lástima que por tu amistad incondicional, no puedas ni descansar un rato… dale mis saludos a Maximilian…nos vemos hermana –

Shirona solo miro a su hermano y dijo:

- Deja de perder el tiempo y ponte a ordenar, que cuando llegue Aphrodi debemos mostrarle un lugar limpio y ordenado…adiós –

Al instante Shirona salió del departamento, momentos después Yuri camino hacia la ventana que se encontraba en la sala y que daba hacia la calle, ahí vio a su hermana tomando un taxi, mientras la observaba se decía para sí:

- Y pensar que hemos vuelto al mismo lugar que tan miserables nos hizo, en que estás pensando hermana…me gustaría saberlo aunque sea por primera vez…-

Dicho esto, Yuri pensó en salir también, estaba aburrido solo en el departamento y aunque no había estado en Eileen por cinco años pensó en dar una vuelta por los alrededores y así pensar en otras cosas.

Muy cerca de donde se encontraba Yuri, se encontraba también Layla quien había que casualmente aquella tarde había sido citada por Toko para ir a una cafetería nueva que habían inaugurado, Layla no tenía ganas de ir, pero acepto, a sabiendas que si lo rechazaba Toko hubiera insistido hasta hacerla cambiar de opinión, la jovencita sabia ser muy persuasiva cuando se lo proponía, así que Layla no tuvo más opción que aceptar la invitación de su amiga.

Aquella tarde Layla llevaba puesta una blusa negra, ceñida al cuerpo, sin mangas y una falda larga blanca, haciéndola lucir muy atractiva, mientras esperaba a Toko busco una banca en el parque para leer y así no hacer larga la espera, cuando estaba muy concentrada en su lectura, algo inesperado sucedió.

Uno de los pequeños niños que jugaban cerca de ahí, en el paso manos para ser precisos, perdió el equilibrio, una pequeña niña grito de susto, el pequeño caería estrepitosamente al suelo, cuando Layla se percató y sin pensarlo dos veces se lanzó atraparlo, hizo un giro muy rápido, atrapándolo en el aire, y amortiguando la caída, rápidamente Layla se fijó en el niño que estaba llorando del susto, al final solo sonrió cálidamente y se alejó del niño dejándolo con sus demás amigos.

Momentos después Layla sintió un dolor en la rodilla, cuando se volteo a ver, se fijó que se había raspado la rodilla y estaba sangrando, el incidente anterior le había causado una herida profunda, se sentó en la banca para descansar, cuando un joven rubio apareció frente a ella y dijo:

- Parece ser que se ha hecho daño, su acto de valentía fue realmente sorprendente, permíteme ayudarte…-

Layla miro hacia arriba y se encontró con un joven rubio, alto y de hermosos ojos azules, este la miraba con mucha admiración , ella no le hizo caso y trato de pararse para marcharse, pero el dolor hizo que se sentara nuevamente en la banca, el joven al ver la reacción de Layla, se acercó a ella y se agacho y miro el raspón de cerca, Layla se sentía muy incómoda con el a su lado, pero mayor fue su incomodidad al ver que este joven, saco un pañuelo de su bolsillo y limpio la herida, nunca antes Layla había sentido tamaña vergüenza, un desconocido estaba agachado a su lado limpiándole una herida que se hizo al salvar a un niño, esto parecía sacado de un libro se repetía, después dijo sonrojada:

- No es necesario que haga esto por mí, fui descuidada, por favor deje de hacer eso…-

A lo que el joven respondió sonriendo:

- No es necesario que te sientas mal, no dicen que hay que ayudar a nuestro prójimo…-

- Soy una desconocida para usted, no tiene necesidad de hacer esto por mí, ya fue suficiente…- replico la joven parándose rápidamente

- No tiene nada de malo ayudar a una desconocida, hiciste lo mismo por aquel niño, solo te impulso el sentimiento de ayudar, lo mismo pasa conmigo, además no me perdonaría no ayudar a una joven tan bella como usted…- menciono dulcemente aquel joven.

- Pero si te molesta tanto que seamos desconocidos, déjame presentarme, mi nombre es Yuri Killian, mucho gusto en conocerte…-
Layla quien nunca había visto aquel muchacho, no sabía cómo reaccionar, pero pensó que no era malo presentarse formalmente, así que accedió a dar su nombre.

- Mi nombre es Layla…Layla Hamilton…- dijo la joven muy seria, mientras el viento empezaba a jugar con su cabello.
- Layla… que bonito nombre, que sorpresas que da la vida, regreso a esta ciudad después de mucho tiempo y me encuentro con una mujer tan bella como tú, debe ser un presagio divino… ¿no lo crees? – pregunto Yuri

Layla solo miraba algo desconcertada a este joven tan peculiar, cuando escucho que la llamaban resultaba ser Toko quien había llegado recién al lugar donde se habían citado unas horas antes, mientras se iba acercando, se fijó en aquel muchacho junto a Layla, pero cuando llego al lugar vio una escena que le pareció muy extraña.

Yuri, sostuvo la mano de Layla y la beso después dijo:
- Estoy seguro que nos volveremos a ver, hasta pronto Layla Hamilton…- dicho esto camino lentamente desapareciendo del lugar.

Toko estaba intrigada, con la escena que había visto, y cuando iba a preguntar a Layla que cosa había sucedido, vio la rodilla de la joven envuelta con un pañuelo blanco, Toko quedo sorprendida y pregunto a Layla como se había hecho daño, esta le contó lo sucedido pero sin dar mucho detalle, entonces Toko dijo:

- Vaya Layla sí que te ocurren cosas, mira nada más que muchacho tan guapo has encontrado, y parecía estar interesado en ti, ¿Crees que vuelvas a verlo?...-

Layla respondió:

- Deja de decir tonterías Toko, es un total extraño, encontrármelo hoy fue solo una casualidad, bueno dejemos este lugar vayamos al lugar que acordamos…-

Toko solo se limitó mirar a su amiga, y respondió:

- No creo que podamos ir esta vez, aquel raspón no se ve bien, será mejor que regresemos a tu casa, ya podremos ir otro día, además es una buena oportunidad para que me platiques como te fue con Orpherus y Miyaji Kun…-

Layla cambio de semblante y enfatizo:

- No hay nada de que pueda hablar sobre ese asunto, prefiero no recordar el bochornoso incidente que paso hoy, esos dos me ponen de malas, cuando los veo tan insistentes, prefiero que pase el tiempo y pongan sus pensamientos en orden, igual que yo, prefiero no pensar en eso, de esa forma creo mis sentimientos se podrán en orden también…-
Toko dijo:

- Yo también espero que así sea amiga, pero bueno cambiando de tema, dime es verdad que mi príncipe, estudie en la misma aula que tu verdad, cuéntame sobre el…- finalizo muy insistente

- No hay mucho de lo que pueda decirte, Grant, está a lado siempre de aquel joven rubio llamado Oscar, así que no puedo decirte gran cosa de él…- respondió Layla.

Una gran pesadumbre se formó en el rostro de Toko al escuchar las palabras de Layla, pero no se daría por vencida y trataría de encontrar la manera de volver a encontrarse con aquel hermoso joven, y mientas ambas amigas se iban alejando de aquel parque, el pequeño niño al que Layla había salvado anteriormente se acercó a la joven y le entrego una flor amarilla, después de agradecerle se alejó corriendo, las risas de sus amigos se hacían escuchar, Layla había quedado sorprendida y una dulce sonrisa se formó en su rostro, después Toko dijo en tono bromista:

- Amiga, hasta los niños pequeños quedan cautivados por ti… ah cuanto te envidio…- dijo sonriente Toko

Layla la miro se sonrojo un poco y continúo su camino diciendo:
- Vamos a mi casa, camina rápido o te dejo atrás…-

Toko aún muy sonriente siguió a Layla diciendo:

- Espera Layla, no me dejes, ni una inocente broma soportas, que carácter el tuyo…-

Después de eso las dos jóvenes caminaron juntas, hacia la casa de Layla, en el camino esta no podía olvidar aquel fortuito encuentro con Yuri, quien había dejado en ella, una buena impresión, aunque aquellos ojos azules parecían esconder algo, que la hacía sentir incomoda y a la vez mucha curiosidad, pensando volver a encontrarlo nuevamente.

Nuevamente en el apartamento de Yuri, este ya había regresado de su fugaz salida, saco una foto de su bolsillo y dijo:

- Sí que las casualidades existen, o será en verdad una inevitable jugada del destino, haber tenido que encontrarme contigo justo en estos momentos, Layla Hamilton, mi misión recién comienza…- finalizo Yuri, mientras apreciaba la foto de Layla con uniforme, en una toma casual, atrás de la foto decía objetivo fénix, después de esto Yuri se marchó a su habitación.

Aquella misma tarde en la mansión Robespierre, Maximilian, se preparaba para salir en una cita de negocios, su hermano Solomon que aún se encontraba en la universidad, tardaría en regresar, así que el tomaría su tiempo para encontrarse con una amiga que no había visto en mucho tiempo, después de alistarse, se dispuso a salir, mientras bajaba por la escalera principal, se encontró con Oscar, y este le dijo:

- Recibí una carta de tu padre, avisándome que tu hermana vendrá a esta casa dentro de muy poco, y junto a ella vendrá la prometida de Joshua, ¿Él ya está enterado?...- Pregunto Maximilian

- Aun no le he comunicado nada respecto a ese asunto al amo Joshua, si se lo dijera ahora estoy seguro que se sentiría muy preocupado y no podría seguir la vida tranquila de la que ahora goza…- respondió Oscar

- Entiendo, veo que te preocupas mucho por él, pero de vez en cuando deberías preocuparte por ti también, frente a mí no tienes que actuar como alguien que no eres, ya que conozco tu secreto Oscar…- finalizó Maximilian

Oscar quedo inmóvil por unos segundos, mirando hacia otro lado, después volteo a ver frente a frente a Maximilian y dijo:

- Mi deber y obligación es proteger al amo Joshua, y actuo según lo que se me ha inculcado, sin pretender ser alguien más…- fueron las palabras expuestas por Oscar.

Maximilian solo sonrió y dijo a Oscar:

- Como tú digas, solo preocúpate un poco más por ti mismo Oscar…- dicho esto Maximilian salió, de la casa dirigiéndose a la cita con Shirona.

Oscar había quedado con muchas dudas por las palabras de Maximilian, pero trato de no pensar mucho en aquella conversación y cuando iba a buscar a Joshua, sonó el teléfono que se encontraba cerca de ahí, una de las mucamas contesto, momentos después le entrego el teléfono diciendo que la llamada era para él, Oscar tomo inmediatamente el teléfono y contesto:

- Buenas tardes…soy Oscar François…-

La otra persona en la línea era su padre, que le comunicaba que su hermana Julius, llegaría dentro de quince días junto a la joven Eugenee, prometida de Joshua, ahora su llegada tenía una fecha exacta, estas palabras incomodaron a Oscar, pero no podía mostrar ningún tipo de reacción, así que acepto las palabras de su padre con mucha atención, al final solo le quedo decir:

- Si padre como usted ordene, hare los preparativos, correspondientes para la llegada de Julius y la señorita Eugenee, todo estará listo dentro de quince días, esperaremos ansiosos su llegada a Eileen, deje todo en mis manos, adiós padre…-

Dicho Esto Oscar colgó el teléfono, un profundo pesar se apodero de ella, comprendía bien que esta noticia, le causaría una amarga sorpresa a Joshua, quien recién comenzaba a disfrutar de su nueva vida, y aunque ella tenía mucho aprecio a Eugenee, sabía que su presencia solo causaba malestar a Joshua por el tan mentado compromiso enter ambos, Oscar solo podía sentir mucha lastima por aquellos dos jóvenes, víctimas de sus destinos.

El problema ahora era dar la noticia a Joshua, pensaba como lo tomaría y cuál era la mejor manera de hacérselo saber, en aquellos momentos empezó a buscarlo, entonces se dirigió a su habitación, pero no lo encontró ahí, pensó en salir al jardín y efectivamente ahí lo encontró, después de la hora del te, ambos se habían separado, pero Joshua aún seguía en el jardín, sentado en el comedor que ahí se encontraba, Oscar camino directo hacia él y se paró a su lado, Joshua no había tomado atención, pero cuando volteo a ver a Oscar, este noto en su semblante mucha preocupación, entonces Joshua pregunto:

- ¿Sucede algo malo Oscar? ¿Qué te está preocupando?...-

- Amo Joshua…yo no quería comentarle nada al respecto hasta que no se haya concretado, y hoy recibí la noticia oficial…-

- Es mi padre, seguramente ha pedido mi retorno al palacio… ¿Verdad?-

- No, se equivoca, no hay ningún problema con su estadía en Eileen, el problema es otro…-

- Me Preocupas Oscar, dime que ha pasado, ¿Por qué tanto misterio?...-

- Se ha decidido que su prometida Eugenee, venga a estudiar también a Eileen, estará escoltada por Julius, vendrán dentro de quince días…-
- ¿Qué has dicho Oscar? Es imposible, si ella viene a este lugar, no tendré ninguna libertad, volverá nuevamente a hostigarme, esto no puede ser cierto…- enfatizo Joshua mientras se levantaba del asiento con mucha sorpresa por las palabras de Oscar.

- Entiendo a lo que se refiere, pero no puede negarse es una orden del Rey, es imposible rechazarlo…-

- Lo sé muy bien Oscar…ya nada puedo hacer por cambiar tan arbitraria decisión, sabes te envidio mucho, tú has nacido libre y puedes enamorarte de quien quieras, elegir a la mujer que desees, tu has de ser feliz por mi querido Oscar…- finalizo Joshua, después se marchó a su habitación, sin mirar atrás.

Oscar solo podía mirar a Joshua, pero dentro de sí, también se lamentaba, porque así como su tan preciado amo, él tampoco podría ser feliz, porque un secreto asi lo había decidido, un secreto que controlaba su vida, por tal motivo nunca podría declarar sus sentimientos abiertamente a la persona que amaba, así que solo le quedaba también lamentarse, y desear con todo su corazón que Joshua encuentre la felicidad que tanto anhelaba.

Ahora cambiando de escenario, nos encontramos junto a Shirona, en un restaurante, muy elegante, estaba esperando a Maximilian a quien no había visto por tres largos años, desde que lo vio en Roma por última vez, mientras lo esperaba recordaba, como llego a conocerlo y en qué circunstancias lo había hecho, parecía todo un sueño cuando lo rememoraba.

***Inicio flashback***

Una hermosa jovencita de diecisiete años, había regresado de estudiar cuando vio tendida en el suelo a su madre, que yacía muerta, nada se podía hacer, la única persona que había velado por ella y sus hermanos había muerto inexplicablemente, una escena horrible se mostraba ante ella, después de muchas averiguaciones se dijo que la mujer había sufrido de muerte natural, un ataque al corazón había sido la causa, aunque esta era la conclusión de los médicos forenses, la joven cuya madre ya estaba muerta, no lo creía, pensaba que algo más había ocurrido con su madre, puesto que siempre había sido una mujer muy sana era imposible creer una cosa tal, pero ya nada podía hacer, una nueva investigación llevaría mucho tiempo y también dinero, cosa que ella no tenia, así que trato de aceptar lo que le decían, pero siempre mantuvo aquella duda en su corazón, solo el tiempo le daría la razón, y sus dudas se harían realidad, descubriendo en el camino una amarga verdad.

Pero a pesar de todo el sufrimiento vivido, aun tenia a sus hermanos, aunque también eran muy chicos, Yuri, solo contaba con catorce años y Aphrodi con diez, una jovencita de diecisiete no podría hacerse cargo de dos niños, entonces la familia de su madre, decidió llevarse a Aphrodi a Corea, en donde radicaban sus tíos, esto rompió el corazón a la joven pero no podía hacer más, debido a su condición, y tuvo que aceptar amargamente, no volver a ver a su hermano, hasta que sea ella mayor de edad y su posición económica mejorara, después también tuvo que separarse de Yuri, quien fue llevado a Moscú, junto a unos tíos por parte de su padre, quien había desaparecido desde hace mucho, entonces aquella joven quedo completamente sola, pero por su dotada inteligencia, gano una beca para estudiar en Italia, sin saber que su vida cambiaria para siempre al conocer a Maximilian.

Y como ya había sido mencionado en su estadía en Italia, Shirona, conoció a Maximilian como uno de los catedráticos que daban clases de ciencias políticas, se conocieron accidentalmente, luego nació una amistad inquebrantable, aunque Maximilian no hablaba sobre su vida pasada, Shirona, había oído rumores, sobre la muerte de la prometida de Maximilian, que había sido encontrada muerta inexplicablemente, esto hacia extrañar mucho a Shirona, por que la muerte de su madre había sido similar, esto la hacía sentirse aún más en común con Maximilian, y así paso un año de amistad con el, pero las dudas sobre su pasado, eran aún mayores, hasta que en cierta ocasión, mientras ambos estaban en una tertulia, ella le pregunto:

- Maximilian, ha sido un año desde el que te he conocido, y no sé nada sobre tu pasado, he oído ciertos rumores, y quería saber que tan ciertos son…-

Maximilian respondió:

- Si estas preparada para conocer la verdad, entonces te diré lo que deseas, pero advertida estas, para lo que vas a oír…- entonces Maximilian empezó a relatar su historia.

- Hace mucho tiempo, tuve una vida muy tranquila y feliz, tenía una prometida hermosa e inteligente, estábamos próximos a casarnos, pero la desgracias llego, unos días antes de la boda, ella murió de una causa desconocida, solo apareció muerta en su recamara, los médicos no encontraron nada y dijeron que había sido un ataque cardiaco, pero aquella respuesta era absurda y no quise creerla, ¿Esta historia no te resulta conocida?...-pregunto Maximilian.

Shirona, que escuchaba atenta el relato, quedo impresionada, por la similitud de la historia con lo que le había sucedido a ella con su madre, era imposible pensar que sea solo una coincidencia, así que solo pudo guardar silencio para seguir escuchando el relato.

- Bueno pero aún hay algo que no he contado, Lía que era como se llamaba mi prometida, trabajaba junto conmigo en un nuevo proyecto de investigación para la creación de nuevos prototipos que sean de utilidad en aplicaciones de red, en pocas palabras vida artificial que solo sea controlada por el usuario a través de las redes, esto era un arma de doble filo, porque si caía en manos equivocadas, se podría ser capaz de destruir cualquier red desde un solo lugar, fuimos varios los que trabajamos en este proyecto, pero hubieron también muchas personas que estuvieron implicadas, pagando exorbitantes sumas de dinero para que la investigación se realice, pero Lía ya no quiso continuar con la investigación, descubrió que cierto político influyente estaba dispuesto a pagar una suma inimaginable para que se le vendiese la patente, Lía no quería contribuir en crear algo que perjudique a la gente, así que renuncio, lo mismo hice yo, al poco tiempo ella inexplicablemente murió, yo estaba muy seguro que todo fue para darle un escarmiento a todo aquel que abandonase el proyecto…-

Shirona había oído todo atentamente, pero no entendía por qué su madre había muerto de forma similar, si ella no estaba implicada con aquella investigación y pregunto:

- Entiendo lo que me estas contando, pero sigo sin entender por qué mi madre murió de forma similar, ella era una simple trabajadora en una oficina, quien quería hacerle daño…-

Maximilian miro muy serio a la joven y después de meditar por unos instantes respondió:

- En aquella investigación, hubo una persona que nos dio la razón a Lía y a mí, se trataba del doctor Killian, tu padre…-

Shirona quedo impresionada al oír estas palabras, ella sabía que su padre era un programador muy respetado, pero desapareció misteriosamente, su madre no había mencionado nada al respecto y por más que ella preguntara, nunca obtuvo respuesta alguna, y había dejado de ori el nombre de su padre por mucho tiempo, hasta aquel instante.

Luego Maximilian continúo diciendo:

- El doctor Killian, había descubierto el verdadero objetivo del proyecto, y decidió retirarse, pero lo amenazaron con hacerle daño a la familia que el tanto amaba, al poco tiempo el desapareció, y dijeron que se había fugado, pero sé que la verdad es otra, él también fue una víctima más, y por algún tiempo toda su familia estuvo siendo investigada según se, pero después tu madre murió, y no tuve dudas, ellos también pensaron que tu madre conocía más de lo que debía saber y acabaron con ella…-

Shirona estaba estupefacta, todo sonaba tan irreal, que parecía sacado de una película, pero por desgracia era muy cierto, entonces Maximilian le dijo, sosteniéndole el rostro y mirándola a los ojos:
- Yo vengare a Lía y a todos los que fueron víctimas de Oz, y tú me ayudaras Shirona, por ahora solo esfuérzate en superarte y estar junto a tus hermanos, después, te contactare para que me ayudes a detener a quienes tanto daño te han causado…-

Shirona acepto y así ambos hicieron un juramento, detendrían los maléficos planes de Oz, lo harían por todas las victimas que perdieron todo solo por la avaricia y ambición de un grupo poderoso, ahora Shirona había encontrado otro motivo por el cual seguir adelante.

Tiempo después, Maximilian regreso a Eileen, Shirona continuo con sus estudios en Italia, al poco tiempo, viajo a Moscú a buscar a su hermano Yuri, quien fue a vivir con ella a Roma, los dos estuvieron ahí hasta que Shirona completo sus estudios de sicología, después de cinco años, era el momento de regresar a Eileen, un llamado de Maximilian, decidió el nuevo rumbo que Shirona debía tomar, después de pedir su traslado a Eileen para continuar con su doctorado, ella viajo junto a Yuri, a Eileen, además su pequeño hermano Aphrodi se reuniría con ellos después de mucho tiempo, todo lo que Maximilian había pronosticado para ella se había cumplido, ahora había llegado el tiempo de actuar.

*** Fin del Flashback ***

En aquellos momentos mientras Shirona recordaba todo lo sucedido, Maximilian llego al lugar indicado, después hizo su entrada en el restaurante, se acercó lentamente hacia ella, y la saludo cordialmente, ambos se sonrieron y Maximilian se sentó en la mesa, ahora ambos se habían encontrado nuevamente después de tres años había mucho de que platicar , ahora ambos estaban reunidos nuevamente.

- Ha sido mucho tiempo desde que nos vimos por última vez…Shirona, estas realmente muy hermosa…- dijo Maximilian

- Gracias…es verdad que ha pasado el tiempo, cuando me llamaste, supe que era el momento indicado para venir a esta ciudad, aunque para serte sincera no pensé en volverla a ver nunca, todo sea para descubrir la verdad que tanto he anhelado encontrar…- respondió Shirona

- Si mi querida Shirona es el momento de que nuestros planes se hagan realidad, y de detener a quienes quieren destruir a la sociedad tal cual la conocemos…-

- Entiendo…sabes que he venido para ayudarte, he dedicado estos últimos tres años, ha prepararme para cuando el día llegara, ahora ya no esperaremos más...-

Dicho esto los dos se limitaron a sonreír y empezaron a beber el vino que les habían traído, después ambos charlaron por más de una hora de temas triviales, no podían darse el lujo de ser descuidados, en el futuro se reunirían en privado para acordar con mayor exactitud sus nuevos proyectos.

Cuando salieron del restaurante, Maximilian acompaño a Shirona a tomar un taxi que la dejase en su casa, los modales corteses de Maximilian, hacían que esta l admirase cada vez más, cuando Shirona subió a uno de los taxis, Maximilian se acercó al lado de su ventana y dijo:

- Fue placentero volver a verte Shirona, será un placer trabajar a tu lado como siempre lo desee, estaremos en contacto, saludos a tu hermano Yuri…-

- Gracias por tus palabras Maximilian, será todo un honor para mí trabajar a tu lado desde ahora…adiós…- finalizo Shirona con una sonrisa después el taxi partió, dejando solo a Maximilian, momentos después vino su chofer a recogerlo, ambos no debían verse mucho tiempo juntos o podrían ser descubiertos.

Mientras Maximilian se dirigía a su casa, iba pensando en todo lo sucedido y dijo en susurros:

- Lo siento Shirona, por usarte como un peón, pero no hay otra solución para llegar a cumplir el último deseo de Lía…espero puedas perdonarme algún día… -Iba repitiendo Maximilian mientras su auto se alejaba cada vez más del lugar, mientras tanto Shirona iba viendo las calles iluminadas en las calles de Eileen, pensando en Maximilian y en aquella promesa que este le hizo, de hallar justicia para ella y su familia, pero también iba pensando en el gran cariño que sentía hacia él, pensando que el sería la única persona que nunca la traicionaría, sin saber lo que el futuro le deparaba.

Ahora alejándonos de Raggs, en un país muy lejano, para ser precisos en la ciudad de Monaco-Ville en donde se encontraba el palacio del principado de Mónaco, en unas de las habitaciones de la familia real, había una hermosa joven rubia, que se encontraba en su habitación principal, se hallaba tocando en el piano una pieza de Chopin el Etude Nº 3 en E mayor, y mientras tocaba recordaba su próximo viaje a un país totalmente ajeno para ella, pero como siempre se repetía así misma, era su obligación estar junto a su prometido, por tal razón, el viaje ya estaba decidido para realizarse en dos semanas, aunque tenía mucha convicción en su decisión, también había dudas en su corazón, si lo que hacía era correcto o no, sabía que su prometido era reacio aceptar su compromiso y si no la había rechazado era para no desobedecer a su padre, esto hacia que aquella joven se sintiera miserable, por no poder casarse por amor.

En aquellos instantes una joven rubia de hermosos ojos azules y cabellos ondeados hizo su aparición, se sentó muy cerca donde pudo oír mejor la hermosa melodía que la otra joven tocaba, parecía ser trasportada a un mundo de fantasía y ensueño, pero cuando vio el rostro de la joven que tocaba el piano lleno de melancolía dijo:

- Eugenee, ¿Por qué luces tan triste? ¿Acaso no volverás a ver a Joshua nuevamente?...-

La otra joven respondió:

- Lo sé muy bien querida Julius, pero y si él no está contento con verme, he de ser muy desdichada, al obtener solo el desprecio de mi prometido…a veces me pregunto si he tomado la decisión correcta…-
Eugenee estaba aún muy confundida por lo que el destino le deparaba, pero ella como siempre trataría de no darse por vencida ante estas difíciles circunstancias, después Julius le dijo para tranquilizarla.

- Siempre has sido una mujer muy fuerte y decidida, siempre te he admirado a ti y a Oscar, por su determinación, son mucho más fuerte que yo, por eso no te desanimes, además yo siempre te apoyare y estaré contigo…- finalizo Julius

- Gracias querida Julius por tus palabras, aunque este en un país desconocido, sé que te tendré ahí para que me des tu apoyo…nuevamente gracias…- menciono Eugenee muy agradecida.

Después ambas jóvenes siguieron deleitándose de las hermosas melodías que escuchaban, así paso un rato, hasta que oyeron las primeras campanadas que daban las seis de la tarde, Julius informo a Eugenee que la cena pronto estaría servida y debían bajar, mientras escuchaba esto, Eugenee pensaba en lo que debía estar haciendo Joshua en Eileen y que nuevas experiencias estaría viviendo.

Momentos más tarde Julius salía de la habitación de Eugenee, pensando en el largo viaje que muy pronto emprendería, y lo que esto acarrearía, mientras caminaba por el pasadizo del palacio, se encontró con el hermano menor de Eugenee, el joven Wolfram.

- Dime Julius mi hermana sigue en su habitación aun preocupada con ver al enclenque de su prometido…-

- Si joven Wolfram, sigue aún muy preocupada además el viaje está muy próximo, y teme sentirse sola en Raggs…-

- Pues eso muy pronto se solucionara…-

- ¿Cómo a que se refiere? No logro entender, ¿sabe usted algo al respecto?…-

- Así es pero no te adelantare nada hasta que llegue el momento del viaje, nos vemos Julius que tengas una buena tarde…- finalizo Wolfram dando la vuelta y marchándose del lugar.

Julius no entendía bien lo sucedido, pero tratándose del hermano menor de Eugenee, debía de tener mucho cuidado, aquel jovencito era sumamente caprichoso, y siempre hacia su voluntad, ahora había algo más de que preocuparse.

Después de que acabaran la cena, Julius recibió un llamado de su padre para que se acercara a su despacho debían hablar cuanto antes del viaje que pronto emprendería, y así fue Julius fue rápidamente a verlo.

Toco la puerta y pidió permiso para entrar, ya en el despacho de su padre, este le pidió tomar asiento y luego comenzó a decir:

- Julius, como sabrás la prometida del príncipe Joshua marchara a Raggs y tu estarás a su lado para protegerla, así como Oscar protege al príncipe, tu tendrás una misión importante, por tal motivo también usaras ropas masculinas en la nueva escuela a donde asistirás, nadie debe conocer tu identidad me entiendes…- expuso su padre con tono muy imperativo.

- Lo entiendo padre, pero me rehusó a usar trajes masculinos, soy una mujer por que debes obligarme a usarlos, yo no soy Oscar que hace todo lo que le pides sin resistirse, nunca dejare de ser una mujer, yo protegeré a Eugenee a mi manera, si es con mi vida si es necesario, pero déjame seguir vistiendo como una mujer te lo pido padre…-

Estas palabras de Eugenee encolerizaron a su padre, y este dijo:

- Has perdido la razón, sabes qué pasaría si se llegase a saber quién eres tú y la princesa Eugenee, el gran peligro que correrían, debes aceptar lo que te pido o mandare a otra persona en tu lugar…- finalizo su padre

- No puedes hacer eso padre, Eugenee solo confié en mí, si la abandono ella sufrirá mucho, y no se sentirá en paz, padre no me hagas esto por favor…- exclamo muy afligida Julius.

- En este momento todo depende de ti, quiero oír tu respuesta Julius…-

Julius no sabía que elegir se encontraba en una disyuntiva, dejar de aparentar ser una mujer, o proteger a Julius, momentos después daría su respuesta.

- Si padre acepto, protegeré a Eugenee dejando de lado mi identidad, permaneceré a su lado como su sombra…- respondió Eugenee muy resignada a los designios de su padre.

- Entonces partirán en dos semanas desde el puerto de Fontvieille en La Condamine, un barco los estará esperando, luego llegaran al aeropuerto y un helicóptero los llevara hacia Francia, después podrán tomar un vuelo hacia Raggs, ya todo está preparado, bueno eso es todo, cualquier noticia concerniente a su viaje, se te será informado, puedes retirarte… que tengas buena noche…-

Momentos después Julius salió del despacho de su padre y fue directo a su habitación pensando en la tan difícil travesía que pronto viviría, e iba pidiendo a dios le concediese mucha fuerza para poder enfrentar todo lo que el destino le tendría deparado.

Volviendo a la ciudad de Eileen, en la residencia de la familia Miyaji, Kiriha, uno de los hermanos menores de la familia, estaba conectado en la red de Oz, el había sido uno de los elegidos para ser parte de la organización, pero por alguna razón siempre parecía estar alejado de sus hermanos, como si él fuera un completo extraño, tal vez se debía a un duro suceso que ocurrió en su infancia algo que lo marcaria para siempre, mientras estaba hackeando la cuenta de unos de los usuarios que había sido vencido por él, los recuerdos empezaron a invadirlo recordando aquel traumatizante pasado.

*** Inicio Flashback ***

Era un día tranquilo como cualquier en aquella casa, un pequeño niño de unos cinco años corría feliz por el pequeño jardín, junto a el otro niño más grande de unos siete años jugaba con él, a lo lejos una niña los vigilaba para que no se hagan daño, ella parecía tener solo diez años, pero cuando el niño más pequeño cayó al suelo y comenzó a llorar, la niña se acercó a él rápidamente y dijo:

- ¿Estas bien Kiriha? Déjame revisarte… ¿Te hiciste daño?...- pregunto la muchacha muy preocupada.

El pequeño niño que aún estaba sollozando respondió que sí, la niña se acercó más a él y vio un raspón en una de sus rodillas, después de limpiar la rodilla, sonrió y dijo:

- ¡Fuera dolor! ¡Fuera dolor!...- iba repitiendo esta frase, como un conjuro para calmar al pequeño.

Y mágicamente el dolor desapareció o eso fue lo que el niño creyó después abrazo a la niña y menciono:

- Gracias hermanita…tu si sabes hacer magia…- dicho esto el pequeño se levantó y fue tras su hermano mayor, la pequeña niña, siguió sonriendo y se dirigió dentro de la casa, sin saber la amarga sorpresa que le esperaba.

Cuando la pequeña entro a su cocina no encontró a nadie, eso le pareció algo extraño, pues su madre siempre se encontraba ahí a esa hora, después se dirigió a la sala para encontrar una terrible escena, sus dos padres estaban tirados en el suelo, sin moverse, no daban ningún signo de vida, la muchacha se fue acercando y noto que sangre corría por el suelo, alguien había asesinado a sus padres, para su horror, en ese preciso momento escucho la voz de su pequeño hermanito:

- Hermana ¿Qué pasa? ¿Dónde está mama?...- pregunto inocentemente el niño

Su hermana quiso sacarlo inmediatamente del lugar, pero el pequeño se alejó de ella y vio la macabra escena, quedando sin palabra, después quiso acercarse y su hermana trato de impedirlo, el pequeño se movió con brusquedad y se separó de ella, luego se fue acercando lentamente y pregunto:

- ¿Por qué están recostados ahí? ¿Por qué no despiertan?...hermana dime ¿porque hay sangre?...- mientras iba preguntando, el rostro de Kiriha se fue llenando de lágrimas, su hermana estaba devastada, y fue abrazar a su hermano, después vio que su madre se movió, la niña fue rápidamente a verla y mientras la sostenía dijo:

- Madre aun estas viva, rápido voy a llamar a la ambulancia, resiste un poco…-

Pero su madre presintiendo que pronto espiraría, muy lentamente le dijo:

- ¡Huye! Toma a tus hermanos y busca un refugio, encuentra a tu tía Heaven y huye, protege a tus hermanos…- después de estas palabras se dirigió a Kiriha.

- Kiriha, lamento no poder verte crecer, prométeme que serás un niño valiente y muy fuerte, recuerda que siempre te amamos…- en aquellos momentos su madre murió, la pequeña dio un grito de dolor, gritando ¡Madre! ¡Madre! , y el pequeño parecía no reaccionar, después escucharon los vidrios romperse, alguien había lanzado bolas de fuego a la casa, la pequeña reacciono, y sostuvo a su hermano sacándolo rápidamente del lugar, después fueron por su otro hermano que seguía en el jardín, con mucha suerte lograron escapar, pero mientras estaban huían del lugar vieron como el fuego consumía su casa y los cadáveres de sus padres, lo único que podían hacer en ese momento era llorar.

Después de todo el alboroto causado, los niños fueron encontrados por la policía, los pequeños no decían palabra alguna, solo la niña mayor pidió que contactaran son una tía llamada Heaven, la policía inicio la investigación, pero los niños fueron llevados a un albergue para niños desamparados, estuvieron ahí por más de un año, hasta que cierto día recibieron una noticia.

Su tía había sido ubicada, esto lleno de emoción a la pequeña, quien estaba muy preocupada por sus hermanos, pero en el transcurso de ese año había visto un gran cambio en su hermanito menor, Kiriha, quien ya no era aquel niño inocente y feliz, ahora era muy serio y frio, nunca sonreía, esto preocupo mucho a su hermana, pero nada podía hacer ella por él.

Cuando su tía hizo su aparición, trato muy amablemente a los niños, después pidió tener una conversación con la pequeña niña, esta acepto, pero lo que no sabían era que Kiriha se había ocultado para oír esta conversación.

- Muy bien, por fin los he encontrado, fue una verdadera desgracia lo que les ha sucedido, tu padre fue uno de mis primos más queridos y lamento tanto que hayan quedado en el orfandad, pero no puedo hacerme cargo de ustedes tres…las personas que les hicieron daño a sus padres, también querrán deshacerse de ustedes, así que lo mejor es que se alejen, hasta que sean mayores y puedan cuidarse por sí mismos, hasta que sean fuertes y puedan sobrevivir en esta selva de asfalto…-

Estas palabras remecieron a Kiriha, quien tomo las palabras muy seriamente, y se juró a si mismo que sería una persona muy fuerte, aun así tenga que hacer cualquier cosa por conseguirlo, la meta ya había sido trazada.

Después de la llegada de Heaven, transcurrieron unos días y la separación de los hermanos llego, Kiriha, seria adoptado por Heaven como hijo suyo, y sus otros hermanos, viajarían a Alemania, junto a otros familiares que allí tenían, Kiriha no mostro ningún tipo de reacción, se despidió fríamente de sus hermanos, pero su hermana, lo tomo fuertemente en sus brazos y le dijo:

- Kiriha, pronto volveremos a estar juntos, no nos olvides a nosotros ni a nuestros padres, ellos te cuidan desde el cielo recuérdalo, te queremos mucho…-

Momentos después Kiriha partió junto a su tía, allí le esperaba una nueva vida, cuando llego a la casa de Heaven, fue recibido gratamente por sus primos Ryunosuke y Howard, aunque este último era algo caprichoso, y siempre quería jugar con él, pero Kiriha no era como sus primos, el siempre mantenía su distancia, como si no quisiera relacionarse con ellos, Heaven noto este comportamiento y pensó que el tiempo curaría las heridas emocionales con las que cargaba él, pero se equivocó, aquel muchacho creció siendo muy frio, y aunque siempre destaco por su inteligencia, causaba cierto estupor cuando estaba cerca, así mantuvo una infancia solitaria, lo único que lo mantenía era aquella promesa de ser fuerte y vengar a su familia, era la única manera que Kiriha encontró para sobrevivir.

Mucho tiempo después cuando este cumplió quince años y antes de comenzar las clases, una extraña invitación llego a su mail comunicándole que había sido elegido para ser partícipe de un cambio global en la sociedad actual, pero debía esperar al reto de un jugador excepcional, y así fue días después fue retado por un misterioso jugador y este prometió a Kiriha que si llegaba a ganar, seria parte de la organización Oz, y así fue que una dura batalla empezó entre los avatares de Kiriha y aquel jugador misterioso, resultando ganador Kiriha, después se le comunico que si seguía todas las ordenes que se le encomendaban, la verdad de la muerte de sus padres seria resuelta, Kiriha se sorprendió al principio, pero después acepto sin dar marcha atrás, y aunque no confiaba en aquel sujeto, sabía que era un medio importante para llegar a la verdad.


*** Fin del Flashback ***

Después de recordar todo su pasado, Kiriha que ya había cumplido parte de la misión encomendada, apago la computadora, y se dirigió a su cama, pero no podía conciliar el sueño, en aquel momento fugazmente llego recuerdo de sus hermanos, y dentro de sí pensó:

- Seré más fuerte y así podre a volver a verlos otra vez…-

Al poco tiempo quedo dormido, pero Ryunosuke que pasaba por ahí, al ver las luces de la recamara de su hermano apagadas, quiso ver que le ocurría, pero cuando iba a tocar la puerta, se detuvo, sabía que Kiriha no confiaba en nadie y no lo haría mucho menos ahora, entonces solo deseo muy dentro de él que pronto encontrara calma dentro sí mismo, después siguió su camino a su habitación.

En otro lado de la ciudad para ser precisos en el dojo de la familia Kinose, Masaru llego junto a Faye, ambos habían ido al departamento del joven para retirar algunas cosas que necesitaría, cuando iban a salir, Masaru vio su pequeño departamento por última vez, prometiéndose que la próxima vez que volvería, el sería una persona más fuerte y demostraría a su hermano que también podía superarse a sí mismo.

Ya en el dojo, Masaru conoce a Azusa uno de los hermanos de Faye, ambos se presentaron, aunque Azusa era más formal se sorprendió al ver los modales descorteces de Masaru, dentro de di pensó si su hermano había hecho lo correcto al llevar a un joven tan ordinario como aquel, llegando a la conclusión que tal vez se había cometido un grave error.

Después que Masaru se fue a una de las habitaciones que había sido elegida para él, sorprendiéndose por la incomodidad del sitio, pero pensó que ese era el camino correcto para ser más fuerte, así que seguiría cualquier entrenamiento fuese cual fuese, momentos después Kaoru otro de los hermanos de Faye le recordó que el entrenamiento comenzaría muy temprano en la mañana, ordenándole que descanse bien, porque el entrenamiento recién comenzaría para él.

Momentos después cuando Faye se encontraba solo en su habitación, hizo una llamada a Maximilian, comunicándole lo siguiente:
- Buenas noches, disculpe que lo llame a esta hora, pero era necesario comunicarme con usted y sé que a estas horas está desocupado, solo tengo que informarle, que ya hemos encontrado y reclutado a nuestro primer objetivo, desde mañana comienza su entrenamiento, eso es todo, gracias por dejarlo todo en mis manos…- dicho esto colgó el teléfono.

Terminada la conversación, Faye salió de su habitación y se sentó en el lugar que acostumbraba para ver la salida de la luna en todo su esplendor, entonces su hermano menor Azusa hizo su aparición.

- No pensé encontrarte aquí hermano, pensé que ya estarías descansando…-

- No Azusa, estaba meditando sobre lo sucedido hasta el momento, deberías ir a descansar tú, mañana tenemos clases, deberías descansar mas…-

- Lo entiendo, pero quería preguntarte unas cosas, ¿Por qué motivos has aceptado a ese muchacho como discípulo tuyo?, es vulgar y muy mal educado, parece ser que no puede controlar sus propias emociones…-

- Por tal razón, lo elegí para poder ayudarlo a encontrar y desarrollar su fuerza interior, y si fue elegido por el señor Maximilian, quiere decir que hay mucho potencial en el…-

- Sabia que todo era por el señor Maximilian, ¿Por qué siempre haces lo que él ordena? ¿Por qué debemos ayudarlo?, no lo entiendo, desde que lo conociste hace un año, has cambiado hermano…-

- Tarde o temprano lo sabrás, solo tenme más confianza, el señor Maximilian tiene un propósito muy importante que cumplir y nosotros somos los artífices para lograrlo, cuando lo sepas lo entenderás…-

- Entonces dímelo hermano para así comprenderte…-

- Aun no es el momento, cuando este llegue debes estar preparado para asumir la verdad cuando llegue…-

- Entonces hasta esperar ese momento seguiré dudando del señor Maximilian, no confiare en él y tampoco en sus planes…- finalizo Azusa, marchándose a su habitación.

Faye quedo solo pensando en la reacción de su hermano, entendiéndolo, y deseando ser capaz muy pronto revelarle la verdad, que tanto deseaba conocer.

Ahora en casa de Maximilian, siendo ya muy noche, este se encontraba en su biblioteca, acababa recién de recibir la llamada de Faye y esto le trajo a la mente sus planes hasta el momento y como poco a poco iban entretejiéndose los hilos de su plan, pensando solo en obtener venganza de la única persona que fue capaz de arrebatarle la felicidad, este era un amigo de la infancia a quien había apreciado en demasía, este era Saint Just, cuyos celos y envidia, fueron capaces de finalizar con sus sueños.

- Ya llegara el momento que nos volvamos a encontrar, disculpa Lía por no cumplir la promesa que te hice, pero debe pagar por haberte alejado de mi lado…cuando todo esto acabe, volveremos a estar juntos nuevamente mi amada Lía…- dijo Maximilian mientras miraba la fotografía de su amada, y contemplaba la hermosa luna que mostraba todo su esplendor en Eileen.

En una ciudad de Milán, una hermosa jovencita de cabellos castaños largos y rizados, estaba ordenando su ropa, pronto viajaría a Raggs, para ver nuevamente a su hermano, a quien había dejado de ver hace más de dos años, desde que quedaron huérfanos, por un accidente que sufrieron sus padres, y fueron alejados mientras su hermano se restablecía en la ciudad de Eileen, ahora ya todo había mejorado y ella estaría nuevamente con él, las ansias se apoderaban de ella, ya que en unas horas, partiría hacia una nueva vida, después de terminar de arreglar todos sus asuntos, salió directo al aeropuerto y mientras iba en camino pensaba dentro si ¿Cómo se encontraría su hermano? ¿Habría cambiado mucho?, eso la hacía sentir aún más nerviosa, aunque ella deseaba con todo su corazón, que siga siendo el mismo hermano amable y cariñoso que siempre fue con ella.

- Espero que sigas siendo el mismo, hermano…Light… ¿Me extrañaste verdad?...- fueron las únicas palabras que susurro Natsumi, antes de llegar al aeropuerto, momentos más tarde llegaría y tomaría el vuelo directo a Eileen, el comienzo de su nueva estaba cada vez más cerca, desconociendo lo que el destino le tenia preparado.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:47 am

Capitulo 8
En casa de la familia Hamilton, se vivía cierta algarabía por la llegada de Natsumi, Layla y su hermano Tohma no habían visto a su prima yacía muchos años, desde que eran muy pequeños, pero ahora que volverían a verla los embargaba un sentimiento de nostalgia y curiosidad, lastimosamente para ellos su padre Conrad tuvo que realizar un intempestivo viaje de negocios, y no podría acompañarlos a recoger a Natsumi al aeropuerto. Pero había algo que llamaba la atención en Layla, era ver el semblante estoico y serio de Light, ella suponía que este debía estar lleno de felicidad por volver a ver a su hermana después de mucho tiempo, pero parecía ser todo lo contrario, a lo que asumió, que así como ella, Light también se guardaba sus emociones para sí mismo.

Mientras estaban preparándose para salir, Layla comento a su hermano:

- Tohma…ya debemos estar listos en pocos minutos, y salir directo al aeropuerto, ve avísale a Light que no debemos perder mucho tiempo, el vuelo de Natsumi está próximo a llegar…-

Tohma escucho atento lo que su hermana le dijo y fue directo a buscar a Light, no sin antes acotar:

- Hermana…no sé si has notado algo extraño en el carácter de Light últimamente, siempre se encierra en su habitación y casi no habla con nosotros, crees que lo incomodamos de alguna manera…-

- No estoy segura al respecto, aunque yo también lo había notado, pensé que solo eran especulaciones mías, pero viniendo de ti la observación, creo que estoy en lo correcto, pero debemos darle más tiempo a que se adapte, todo lo que ha vivido ha dejado secuelas y no ha sido fácil para el recuperarse del todo, debemos darle tiempo, es lo que diría nuestro padre…-

- Si tienes razón hermana…voy a buscar a Light en seguida…-

Dicho esto Tohma fue rápidamente a buscar a Light a su habitación, subiendo las escaleras del segundo piso, y cruzando el pasadizo que iba directo a la habitación del joven, pero cuando llego ahí se percató que efectivamente la puerta del castaño estaba cerrada, Tohma solo atino a tocar la puerta y menciono:

- Light…en unos momentos saldremos directo al aeropuerto, Layla y yo te esperaremos en el recibidor no tardes…-

A lo que Light solo respondió:

- Si…saldré en unos instantes…no tardare….-

Después Tohma se marchó, quedando Light solo en su habitación, el castaño ya estaba vestido, tenía puesto una camiseta blanca combinado con celeste, y un polo blanco debajo de esta, el pantalón era color beige y los zapatos de color caoba, si algo se podía distinguir de la manera de vestir de Light, era su buen gusto al elegir prendas, vistiendo siempre correctamente para la ocasión, luciendo bien en cualquier momento.

Pero mientras terminaba de vestirse y observaba su imagen frente al espejo, los recuerdos parecían apoderarse de él en todo momento, recuerdos que por más que quisiera olvidar parecían cobrar vida propia, mostrándose repetidamente dentro de sus pensamientos agobiándolo a cada instante.

*** Inicio Flashback ***

Hace seis meses en una fresca tarde, un joven de cabellos castaños y de mirada tenaz pero inocente, iba de regreso a su casa después de un arduo día de estudios, en la escuela y en la academia de preparación, nada le hacía presagiar que su vida tal cual la conocía cambiaria rotundamente dejándole una marca imborrable en su personalidad y que jamás desaparecería.

Este joven tenía una familia feliz, una madre y un padre amorosos, y una hermana menor que lo admiraba profundamente, además era el mejor alumno de todo el país, llegando a considerársele un genio. No había más que el pudiera pedir, aunque en ciertas ocasiones, se sentía aburrido de su monótona vida, deseando obtener mayores retos en su vida, más tarde se lamentaría por aquel deseo egoísta, deseando volver a tener la vida que tuvo anteriormente.

Cuando por fin llego a casa, noto que no había nadie ahí, y aunque le pareció extraño, fue directo a su habitación, y aunque trato de descansar, había algo dentro de él que lo hacía estar muy intranquilo, después salió de su habitación y se percató que su hermana menor Natsumi, tampoco se encontraba en casa, y supuso que debía estar en alguna de las clases de reforzamiento, porque así como él, su pequeña hermana también había resultado ser una alumna ejemplar.

Transcurrida una hora de su llegada, Light como se llamaba aquel joven, bajo a su sala y en aquel momento, su hermana llego, esta lo saludo cordialmente, Light hizo lo mismo y pregunto por sus padres a lo que Natsumi respondió:

- Papá y Mamá fueron juntos hacer unas compras, fue lo que dijeron hoy en la mañana, pero tú saliste antes y no pudieron decírtelo, seguramente ya deben estar por llegar…-

Después de decir esto Natsumi subió a su habitación para quitarse el uniforme y vestir algo más casual, pero unos instantes después el teléfono sonó, sorprendiendo a Light, supuso que eran sus padres, quienes avisarían que estarían por llegar, pero una amarga noticia estaría a punto de ser recibida.

Light contesto pero se llevó una desagradable sorpresa, al escuchar por el auricular, a un hombre que decía pertenecer a la policía, este hombre pregunto por algún miembro de la familia, Light asevero ser el hijo mayor, luego aquel hombre con tono muy serio le comunico que sus padres habían tenido un accidente automovilístico en una de las autopistas, quedando muy mal heridos, después le dio la dirección del hospital al cual dirigirse, momentos después colgó.

Light no sabía cómo reaccionar ante esta amarga noticia, se preguntaba si era cierta, o solo una sádica broma, pero si era cierta, ¿Qué podría hacer él? ¿Cómo decirle a su hermana de aquella fatídica noticia?, empezó a sudar frio, y su mirada quedo fija en un punto vacío, después escucho la voz de su hermana que lo llamaba, este no podía responder, hasta que Natsumi se acercó a él y mirándolo fijamente dijo:

- ¿Light? ¿Quién era? Te vez pálido… ¿Qué sucedió?...-

Menciono Natsumi con cierto tono de nerviosismo, ella era una joven muy perspicaz y rápidamente se dio cuenta que algo no andaba bien.

Light miro a su hermana y tratando de componerse un poco dijo:

- Natsumi…nuestros padres… ellos han tenido un accidente…-

La joven quedo mirando perpleja a su hermano sin poder decir palabra alguna, pensó que era una broma de muy mal gusto pero al ver la reacción de su hermano comprendió que era cierto, y la angustia se apodero de ella, después ambos hermanos salieron rápidamente del lugar, tomando un taxi y dirigiéndose al hospital que se les había mencionado.

Al llegar ahí todo fue una confusión, no sabían que había ocurrido exactamente, solo sabía que un auto había chocado al de sus padres, quedando heridos de gravedad, cuando por fin encontraron al médico que atendió a sus padres, Light fue rápidamente hablar con él y preguntar por la condición de ambos, el medico llevo a un lado al joven y dijo con voz muy pausada:

- Lo siento…hicimos todo lo posible por salvar la vida de su padre, pero la contusión cerebral causada por el accidente fue letal, nada pudimos hacer por el…-

Light quedo devastado, por aquella noticia, su querido padre había muerto en una forma tan trágica, era imposible de creer aun para él, su hermana había escuchado todo y de la impresión cayo sentada a uno de los asientos que estaban cerca de ahí.
Después de aquella traumatizante impresión, Light pregunto por su madre y le medico prosiguió:

- Su madre, se encuentra en coma inducido, los daños que ha recibido son muy graves, hay muchos órganos comprometidos, si sobrevive será solo un milagro, por ahora solo queda esperar…-

Light y Natsumi estaban devastados, pero ambos se mantuvieron juntos, casi no tenían familia en Japón, la mayoría estaban en el extranjero, así que por aquel motivo no había nadie que se ocupara de ellos o los ayudase, y mientras su madre estuvo en coma ellos se turnaban para ir a verla diariamente, se mantuvieron en aquel ritmo por más de un mes, parecía que no había mejoría para su madre que aún seguía en aquel estado vegetativo, pero en cierta ocasión, mientras Natsumi estaba en el hospital junto a su madre, y Light estaba en su casa después de un día en la escuela, este se acercó a la habitación de sus padres, a la cual no había visto por más de un mes, desde el funeral de su padre. Cuando entro a la habitación, vio todas las cosas como las habían dejado sus padres, antes de aquel terrible accidente, observando muy detenidamente toda la habitación, le pareció ver un objeto singular, se trataba de un cd sin ningún tipo de marca ni envoltura, lo más extraño era que estaba en un cajón abierto, su padre que siempre había sido muy ordenado con sus objetos personales, jamás dejaría un cajón abierto, a menos que quisiera que lo encuentren y sin dudarlo, Light tomo aquel cd para verlo, sin saber que lo que encontraría ahí, haría que su vida de un giro de 360º, haciendo que nazca dentro de él un despiadado y cruel Light.

Sin perder mucho tiempo Light salió de la recamara de sus padres, y fue directo a su computadora, a verificar los datos que se encontraban en aquel cd, pero cuando intentaba acceder a los datos, un mensaje mostraba que el acceso estaba denegado, pidiendo una contraseña, esto no impidió que Light continuara con su intento, y pensó en alguna contraseña que su padre hubiera podido utilizar, tratando con muchas combinaciones de fechas importantes, pero todas eran denegadas, al no poder llegar a una conclusión, empezó a buscar en la habitación de su padre, busco por muchos lugares, pero no encontró nada, hasta que encontró en una cómoda cerca a la cama, un cajón cerrado con llave, Light que era muy hábil en trabajos manuales, pudo rápidamente quitar el seguro y abrir el cajón, encontrando solo una pequeña libreta negra, la abrió y solo vio hojas en blanco, esto desconcertó en sobremanera a Light, pues sus últimas esperanzas de encontrar algo de utilidad se habían esfumado.

Pero aún no quiso darse por vencido, y se llevó aquella libreta negra consigo a su habitación, después de observarla por mucho rato, vio que no había nada extraño en ella, y cuando iba dejar de lado aquel objeto, noto que una de las hojas estaba de un color diferente a las demás, y al tratar de observarla más de cerca, y ponerla junto a la luz noto ciertas marcas muy endebles, casi no se notaban, y acordándose, que había cierta sustancia que permitía crear una tinta casi invisible, se le ocurrió una teoría absurda o tal vez no lo era, se cuestionaba a si mismo si estaba dejando volar demasiado su imaginación.

Prosiguiendo con su teoría, bajo a su cocina, corto una cebolla y froto lentamente por todo la página de la libreta, al principio no aparecía nada, pensó dentro de si, que tal vez todo fue muy fantasioso de su parte, pero al cabo de unos segundos, la hoja mostro una palabra, decía en letras mayúsculas KIRA.

Esta palabra dejo perplejo a Light, desconociendo el significado exacto, además se sumaba el hecho del porque su padre había utilizado esa manera para ocultarla, y si lo había hecho de aquella manera, solo podía significar que este deseaba que Light sea el único en descifrarlo, ya que era esa la manera que su padre le había enseñado a escribir a Light cuando era un niño y jugaban juntos.

Ahora con aquella palabra hallada, Light se apresuró en ir a su habitación, ahí nuevamente intento acceder al cd y cuando pidió la contraseña, este escribió KIRA, e inmediatamente todos los archivos fueron mostrados. Light no podía creer lo que veía, en aquel cd había mucha información clasificada de los proyectos de su padre, entre ellos uno que tenia de nombre OZ, este nombre llamo la atención del joven y al entrar, vio aún más archivos, que contenían nombres, direcciones y códigos en lenguaje de programación, esto solo confundió a Light, que no sabía que era lo que su padre había guardado solo para él, y tomándose la cabeza con las manos por el sentimiento de desesperación, salió de su habitación, y se dirigió nuevamente a la habitación de su padre, y hablando dentro si se preguntaba a si mismo:

- ¿Qué es lo que querías de mí?... que me confiaste…padre…-

Mientras decía esto cayo de rodillas en el suelo, y su mirada se perdía en el vacío de la oscuridad de la habitación, pero cuando ya no podía encontrar ninguna respuesta o eso creía el, se levantó y se dispuso a salir de la habitación, y vio un cuadro cerca a la puerta que estaba desnivelado, al acercarse noto que era el mismo cuadro que a él siempre le gusto desde que era un niño, este contenía la imagen de un ángel, que sostenía al mundo con sus brazos, tomándolo muy gentilmente, y en cuyo rostro solo se veía compasión, Light se acercó a él, lentamente y después de observarlo por unos instantes, estiro su mano, trato de acomodarlo, cuando hizo esto, un sobre cayó al suelo, Light se sorprendió, recogió lentamente el sobre y al verlo se sorprendió aún más al ver que estaba dirigido para él.

Después se sentó en la cama de su padre, y abrió la carta, aunque ya estaba casi oscuro por la llegada de la noche, solo la luz de la luna le permitía leer el contenido de la carta, y cuando empezó a leerla su sorpresa fue aún mayor, cuando empezó hacerlo, la misiva contenía el siguiente mensaje:

Querido Hijo:

Si has descubierto esta carta, junto a la libreta y el CD que he dejado para ti, seguramente ya no estoy más cerca de ti, solo en ti pude confiar para que encontraras y destruyeras toda la información de los proyectos que he realizado, hay cosas de las que no me enorgullezco, y por eso tal vez mi fin ha sido inesperado, pero hay otras cosas de las que si estoy muy orgulloso, como de los maravillosos hijos que dios me otorgo, Light yo solo quiero tu seguridad y la de tu madre y hermana, protégelas cuando yo falte, en especial protégelas de un hombre llamado Saint Just, nunca debes acercarte a él ni a Oz, es muy peligroso hacerlo, ahora he dejado en tus manos todas mis investigaciones, para que las destruyas y no caigan en manos equivocadas, hijo no busques venganza, mi suerte ya estaba echada el día que accedí a trabajar bajo el mando de personas sin escrupulosa, ahora querido Light, continua viviendo tu vida, siempre tan gentil y justo como hasta ahora, adiós mi querido hijo.
Tu padre que siempre estuvo orgulloso de ti.

Souichirou Yagami

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Al terminar de leer aquella carta, la mirada de Light se mostraba fría e impávida, no podía creer que su padre había sido asesinado, por gente para la que él había trabajado, ahora todo tenía sentido, pero aunque su padre le había pedido no tomar su nombre para vengarse, él pensaba en todo lo contrario, después de meditar por mucho rato salió, de la habitación, cerrando la puerta con llave, y se dirigió a su habitación, vio el cd por última vez, encontrando en los registros de nombres el de Saint Just, como uno de los científicos que trabajaban junto a su padre, vio también más nombres, entre ellos uno que se le hizo familiar, era el nombre de la esposa de su tío, que vivía en un país lejano llamado Raggs, después de indagar más descubrió que Oz, era una organización que trabajaba para crear nuevos prototipos de vida artificial, ellos parte de una empresa llamada Kaiba Corporation, y tenían la sede en Raggs, esto inquieto más a Light, queriendo conocer mas sobre este lugar, pero inmediatamente escucho el teléfono, recordó que por todo lo ocurrido había olvidado ir al hospital acompañar a su hermana Natsumi, y fue rápidamente a contestar, ahí su hermana con voz muy nerviosa le dijo que su madre había entrado en una crisis, y su vida corría peligro, Light trato de calmarla y se dispuso a salir raudamente hacia el hospital, no sin antes guardar, todo lo que había encontrado, solo se llevó consigo la carta que su padre le había dejado.

Cuando Light llego al hospital vio a su hermana sola sentada, en uno de los asientos de lugar, estaba esperando por conocer el estado de su madre, Light se acercó a ella y a la abrazo fuertemente, transcurrieron así treinta minutos, hasta que por fin salió un médico, este tenía un semblante muy apesadumbrado, Light se acercó a él, pero el medico solo agacho la cabeza e hizo un ademan de negación, ya nada se podía hacer, su madre había fallecido, Light quedo en shock ahora él y su hermana habían quedado completamente solos, pero ante todo el dolor, un nuevo sentimiento de odio y venganza nacían dentro de él, pero no mostro reacción alguna, solo abrazo a su hermana, y mientras hacía esto juraba dentro de él, acabar con las personas que habían sido los culpables de su desgracia, en aquellos instantes su mirada cambio por completo, mostrando un leve cambio de color en sus ojos que parecían brillar de color carmesí, dejando ver el odio que lo iba consumiendo poco a poco.

Transcurridos tres días de la muerte de su madre, y cuando se llevaba a cabo el funeral de esta, un hombre diciendo ser su tío apareció, decía llamarse Conrad, y era hermano de la madre de Light, aquel hombre vivía en Raggs, en la ciudad de Eileen para ser precisos, cuando se presentó ante Light y Natsumi, Conrad invito ambos ir con el a su casa en Eileen, ahora que estaban huérfanos el era su única familia, después de escucharlo atentamente Light pensó que era la oportunidad perfecta para ir aquel lugar, así estaría más cerca de las personas que asesinaron a sus padres, así que acepto ir con su tío sin dudarlo.

Pero Conrad informo a Light, que una tía que tenían en Italia por parte de padre, quería llevarse a Natsumi por unos meses, y estaba muy empañada en hacerse cargo de ella, Light no estaba muy de acuerdo con la idea, pero después de recordar todo lo que su padre le había informado en la misiva, este quiso protegerla y si estaba lejos de él sería lo mejor, así que acepto el trato, Natsumi, no quería separarse de su hermano, pero este le dijo que era lo mejor para ambos, ella tendría una buena vida en Italia, y podría estudiar lo que le gustaba, además él siempre se mantendría en contacto con ella, Light le prometió que pronto volverían a encontrarse, y a estar juntos como siempre, ella accedió, Natsumi era muy perspicaz y sabía que su hermano algo ocultaba, y si lo decía de aquella forma segura, sería mejor obedecerlo, y así lo hizo.

Y sin perder mucho tiempo, Natsumi partió junto a su tía solo dos días después, del funeral de su madre, Light se despidió de ella, con mucha tristeza pero sabía que era lo mejor, cuando fueron a despedirse este le dijo a ella:

- Cuídate mucho, querida hermana…muy pronto volveremos a vernos…-
Menciono Light con una dulce sonrisa en sus labios, Natsumi, se acercó a él y le dijo:

- Adiós hermano…te veré muy pronto…por favor continua siendo el mismo, no cambies y no me ocultes nada…-

Finalizando esto, Natsumi volteo y fue directamente a tomar su avión, sin mirar una vez atrás, así ella partió lejos de su hermano, deseando volver a verlo nuevamente.
Después Light también partió junto a Conrad hacia la ciudad de Osaka, en donde este tenía una negocio, allí lo esperaban sus primos Layla y Tohma quienes lo recibieron con mucha algarabía, Light fingió sentirse a gusto con ellos, y pocas semanas después partiría a Eileen en donde estaba seguro, encontraría la verdad que envolvía el asesinato de sus padres y tomaría venganza contra los verdaderos culpables.

*** Fin Flashback ***

Momentos después de recordar todo lo ocurrido, Light se dispuso a salir de su habitación, ya repuesto totalmente, en su rostro no se vislumbraba ningún rastro de tristeza o melancolía, todo lo contrario lucia muy animado, su habilidad para engañar a otros era notable, era un embustero con experiencia además contaba con mucha confianza en sí mismo, sin perder más tiempo alcanzó a Tohma y Layla en la entrada, disculpándose por la tardanza, e inmediatamente los tres salieron directo al aeropuerto a recoger a Natsumi, a quien Light no había visto por muchos meses, pero más que alegría la llegada de su hermana le preocupaba, temiendo que se inmiscuya en sus planes y se convierta en un obstáculo, pero si eso ocurría un plan estaba preparado para mantenerla alejada, ahora lo primordial era seguir trabajando para Oz, así lograría conocer más de aquella misteriosa organización, y en el proceso podría conseguir el poder que tanto anhelaba para llevar sus planes de venganza a cabo.

Cuando por fin llegaron al aeropuerto Light, Tohma y Layla, fueron en busca de Natsumi que ya debería haber llegado a Raggs, en el vuelo de las 10:30 am, proveniente de Milán, aquel día los tres jóvenes no habían asistido a la escuela, pidiendo permiso anticipadamente, puesto que el padre de Layla, Conrad, había tenido un viaje imprevisto de negocios, ahora Layla por ser la hija mayor tenía la responsabilidad de darle una bienvenida acogedora a su prima, y así seria, pasado unos minutos, aun no encontraban a Natsumi, Layla y Tohma decidieron ir a preguntar por la llegada del vuelo, mientras que Light quedo solo esperando por si llegaba Natsumi, mientras caminaban Layla, se percató en los movimientos de Light a quien iban dejando atrás, había algo en su semblante que la hacía sentirse incomoda, como si él estuviera escondiendo algo, pero pensó que tal vez solo era su imaginación y prefiero no pensar más en el asunto.

Ahora que Light se encontraba completamente solo, iba pensando en el encuentro con su hermana, a quien no había visto hace varios meses atrás, y aunque no había transcurrido mucho tiempo, él había cambiado mucho, ahora era una persona manipuladora que había sido consumido totalmente por su ferviente deseo de poder y venganza, pero él quería mantener a su hermana a su hermana fuera de aquello, el creía que ella era la única persona a quien tenía que proteger y cuidar, él se repetía a si mismo que solo por su querida hermana, debía llevar a cabo su venganza, para que su hermana tuviera una vida pacifica, aquella decisión era la que lo mantenía fuerte y decidido ante todo obstáculo.

Mientras iba distraído, escuchó que alguien lo llamaba por su nombre, cuando volteo vio a su hermana Natsumi, que lo llamaba desde el otro lado del lugar, Light se sorprendió al ver lo hermosa que se había puesto su hermana, en aquellos meses, después Natsumi fue acercándose rápidamente hacia él, cuando estuvo lo suficientemente cerca de él dijo:

- Por fin volvemos a reunirnos hermano…- dicho esto Natsumi quedo quieta muy cerca de Light y mientras ambos se miraban, Light sonrió, parecía que con aquella mirada, ambos se demostraban todo lo que no podían hacerlo con palabras.

- ¿Cómo has estado?...veo que aquel viaje te asentó muy bien…-

- Pude aprender a valerme por mi misma y a no depender de ti, así no sería una carga para ti hermano…-

- Siempre tan formal, sabes que no eres una carga para mí, además yo siempre te protegeré…-

Estas palabras de Light, hicieron que Natsumi sienta cierto sentimiento de incertidumbre, aunque no entendía concretamente aquella sensación, sabía que algo había cambiado dentro de su hermano, y una gran duda creció dentro de ella

- ¿El sigue siendo aquel hermano amable que conocí? o ¿es un total desconocido el que tengo ante mis ojos? – era la incógnita que Natsumi debía resolver.

Al cabo de unos minutos, Layla y Tohma hallaron a Light y Natsumi juntos, ellos se acercaron y saludaron muy formalmente a Natsumi, la primera en presentarse fue Layla

- Bienvenida a Eileen, mucho gusto en volver a verte, soy Layla, y este es mi hermano menor Tohma…-

Tohma estaba sorprendido por volver a ver a su prima a quien hace mucho tiempo no había visto, y al verla tan hermosa, quedo impactado, y solo atino a presentarse muy educadamente

- Mucho gusto, mi nombre es Tohma, y estaré dispuesto ayudarte en todo lo que desees…-

Natsumi sonrió, muy complacida por aquel grato recibimiento, sentía que estaba en casa, junto a su hermano y primos, solo lamentaba no poder encontrarse con su tío Conrad, quien la había ayudado con los tramites de su viaje y su llegada a Eileen, pero entendía sobre aquel inesperado viaje de negocios, deseando verlo en un tiempo breve para agradecerle por todas sus atenciones para con ella.

Después de todas las presentaciones correspondientes, todos salieron del aeropuerto rumbo a la mansión de la familia Hamilton, donde Natsumi podría descansar de tan agotador viaje, y mientras iban camino a casa, Light iba pensando sobre sus próximos movimientos y cuáles serían los próximos planes que se le encomendarían, además ahora tenía que cuidar de no ser descubierto por su hermana, quien era muy inteligente y sagaz, mas retos se anteponían ante él, y debía tratar de superarlos a cualquier medio, y mientras Light iba sumido en sus pensamientos, Natsumi, iba observando a su hermano, pensando dentro de si que le preocupaba al joven, para sumirlo así en sus pensamientos, y deseando ayudarlo con todo su corazón.

A esa misma hora en otro lugar muy alejado, para ser precisos en la escuela Kriegstaf, Oscar y Joshua se encontraban juntos en la hora de receso, Joshua se encontraba algo intranquilo después de saber que su prometida Eugenee estaba por llegar a Eileen muy pronto, esta noticia deprimía a Joshua, ya que su libertad seria efímera, además ahora estaba atraído hacia una hermosa jovencita a quien deseaba volver a ver, pero con Eugenee cerca de él, esto sería imposible.

Oscar que había estado siempre al lado del joven entendía bien sus sentimientos, pero nada podía hacer por aliviar la tristeza del joven, puesto que el compartía los mismos sentimientos por él, pero en su condición era mejor mantenerlo todo en secreto, en aquel momento mientras ambos Oscar y Joshua se encontraban juntos sentados bajo la cubierta frondosa de un árbol, Joshua reposo su cabeza en el hombro de Oscar, con los ojos cerrados, Oscar, solo podía observarlo detenidamente, con una expresión de congoja en sus ojos, y en aquel momento empezó a rememorar cierta escena del pasado.

*** Inicio Flashback ***

Hace mucho tiempo en Mónaco en uno de los castillos más hermosos llamado el Palacio del Príncipe, y lo que antes había sido una fortaleza era ahora un magnifico palacio, dos niños corrían libremente y practicaban esgrima, uno de los niños era rubio y el otro de cabellos de la esmeralda, en aquel lugar lleno de lujos y comodidades todo parecía alegría y diversión para ambos pequeños, pero todo iba a cambiar muy pronto.
En aquellos instantes uno de los niños fue llamado por su padre:

- ¡Oscar! ¿Dónde estás? ¡Oscar!...-

- Aquí estoy padre, para que me buscas…-

- Ven conmigo, hay un tema muy importante que debo aclarar contigo…-

Después de haber oído esto, Oscar siguió a su padre sin decir ni una palabra, caminaron los dos en silencio hasta llegar al despacho de su padre, ya ahí, su padre tomo asiento y Oscar quedo parada frente a él, después el empezó a decir lo siguiente:

- Oscar, ahora que has cumplido doce años, tu entrenamiento para convertirte en el guardia personal del príncipe Joshua ha de comenzar lo antes posible, tienes una misión muy importante, porque la vida del príncipe esta en tus manos y debes protegerlo con tu vida si es posible, ¿Entiendes la importancia de tu misión desde ahora?...-

- Si padre lo entiendo muy bien, es un honor para nuestra familia que se me haya encomendado aquella misión, pero aparte de eso yo siempre protegería con mi vida al príncipe…-

El padre de Oscar estaba sorprendido y a la vez muy complacido por las palabras de Oscar, quien hacia muestra de su madurez y su fidelidad a la familia real, inculcado por su padre, desde muy corta edad.

Momentos después su padre le recordaba que su entrenamiento comenzaba desde el día siguiente, y sería entrenado en las artes de esgrima, equitación, tiro al blanco, e idiomas, solo una persona preparada en todos los campos podría estar cerca al príncipe, y Oscar quería mantenerse cerca de el por aquella razón, aprendería todo lo que se le enseñe y así permanecer junto a Joshua.

Después de que Oscar escuchara todo lo que su padre tenía que decir para su próximo entrenamiento, se retiró, mostrando un ademán de respeto, y se marchó, momento seguido entro su madre y vio a su esposo parado frente a su ventana que daba directo al jardín, ella se acercó y mientras observaba a Oscar jugando con el joven príncipe dijo:

- Querido…aunque nunca he cuestionado tus decisiones y las he aceptado sin contradecirte, en esta ocasión, quería pedirte que no permitas que Oscar tome el entrenamiento para ser guardia del príncipe, será muy duro y aunque no de queja alguna, sé que será difícil para ella…-

- Creo que estas menospreciando la fuerza de Oscar, además mi hijo podrá seguir el riguroso entrenamiento porque es un Jarjayes, estoy seguro que será uno de los mejores guardias de palacio…-

- Pero querido… Oscar no es un chico, es una mujer, y estoy segura que será duro para ella…-

- Basta…Oscar es mi hijo, lo eduque como tal por doce años, y la palabra rendirse no la conoce ni conocerá jamás, ya dejemos de hablar del tema, ahora solo hay que pensar en el grandioso futuro que le espera a nuestro hijo…-

- Como tú digas querido…pero solo te recuerdo que Julius no seguirá el entrenamiento, déjala a ella al menos tener una vida normal, como cualquier jovencita de su edad…-

- Si así será…además Julius ya fue asignada a ser la dama de compañía de la prometida del príncipe Joshua, Eugenee, su misión solo será acompañar a la joven condesa, no debes preocuparte por aquello, ahora si déjame solo, debo revisar unos documentos importante por petición del rey…-

- Esta bien…querido…después se te avisara para la hora de cenar…con permiso…-

Dicho esto la madre de Oscar salió de aquel lugar, pensando en que nada podía hacer para cambiar el destino de su pequeña hija Oscar, quien por un capricho de su padre estaba condenada a tener un futuro incierto, lleno de tristezas y desilusiones.

Pasado un tiempo desde que el entrenamiento de Oscar comenzó, su cercanía al príncipe Joshua se hacía más notoria, ambos eran excelentes amigos, pero Oscar había desarrollado un sentimiento diferente hacía Joshua, un sentimiento indebido y que solo le causaba mucha tristeza, su hermana Julius se había percatado de aquellos sentimientos, pero no decía nada al respecto, porque entendía la posición de su hermana, por tal motivo ella siempre se había negado a seguir las disposiciones egoístas de su padre, recibiendo siempre el apoyo de su madre, sintiendo cierto sentimiento de culpa, por tener más libertad que su hermana.

En cierta ocasión cuando se celebró el cumpleaños número quince del joven príncipe Joshua, y el entrenamiento de Oscar estaba por culminar, se decidió anunciar formalmente el compromiso de Joshua, ante toda la sociedad, quien informo sobre este sucedo a Oscar fue su padre, quien comenzó diciendo:

- Querida Oscar, antes que nada quiero felicitarte por tu excelente desempeño en tu entrenamiento, eres el mejor soldado y eres digno de permanecer cerca al joven príncipe, ¿Sabías que hasta el hermano mayor del príncipe te quería a su lado?...pero bueno el Rey decidió que te quedaras junto al príncipe Joshua por pedido exclusivo de él…debes permanecer agradecida al joven príncipe por su cariño hacia ti…-

- Si padre…nunca podré terminar de agradecer la infinita confianza que el príncipe ha depositado en mí…-

- Así es, pero no solo me he reunido contigo para felicitarte, también para comunicarte que el anuncio del compromiso del príncipe ya ha sido oficializado, la joven condesa Eugenee Danglars, estará viniendo en una semana, para la formalización del compromiso, será la primera vez que pise el suelo de este país, así que una gran comitiva ira a recibirla entre ellos tú , ya verás lo hermosa y distinguida que es la joven condesa, la prometida perfecta para el príncipe…¿Y bueno que tienes que decirme? ¿No es esta una gran noticia?...-

El corazón de Oscar parecía quebrarse, con cada palabra de su padre, pero se mantuvo firme en todo momento, y con un gesto afirmativo movió la cabeza, luego asevero lo siguiente:

- Si padre…es una gran noticia, estoy muy feliz por el príncipe…bueno si no se le ofrece nada más…permítame retirarme…-

- Está bien…puedes retirarte, pero no olvides lo que ya te he comentado, en unos días se preparará la comitiva de recibimiento de la condesa, puedes salir…-
- Buenas noches padre…-

Dicho esto Oscar salió del despacho de su padre, al cerrar la puerta y encontrarse sola, cerró los ojos y agacho la cabeza, recordando todo lo que su padre le había mencionado, pero momentos después de tomar aire, siguió su camino, encontrándose en uno de los pasadizos del Palacio con Joshua.

- Oscar…me alegra tanto verte, hace varios meses no había podido verte debido a tu entrenamiento, extraño tanto practicar esgrima contigo, ahora que tu no estás solo me dedico a estudiar, además mis hermanos siempre están retándome para que me convierta en un mejor príncipe, pero dime Oscar, como esta todo contigo ¿Piensas quedarte más tiempo aquí nuevamente?...-

Finalizo Joshua con una gran sonrisa, como solía sonreír siempre cuando estaba junto a Oscar, esta solo pudo contemplar la sonrisa de aquel joven con mucha ternura, y después respondió:

- Mi entrenamiento aún no concluye príncipe, debo volver mañana nuevamente, pero ya debe finalizar en unos meses, y podré volver al palacio junto a usted…y mi familia por supuesto…-

- Que alegría…Oscar que así sea, desde que partiste hace un año, en verdad te he extrañado mucho…-

Estas palabras sonrojaron ligeramente a Oscar, quien tomo estas palabras con mucho aprecio, pero después Joshua prosiguió:

- Pero Oscar…podrías dejar de llamarme príncipe mientras estamos solos, solo dime Joshua, como cuando éramos niños…-

- Lo siento Príncipe, pero debo llamarlo de esa manera, nuestros estatus son diferentes, y esa es la manera correcta de dirigirme a usted…-

- Entiendo Oscar…si te sientes cómodo llamando príncipe, sigue haciéndolo, aunque últimamente rememoro seguidamente, aquellos tiempos pasados, cuando se es niño se ve la vida de una manera tan sencilla que las etiquetas y estatus quedan de lado…a veces me pregunto si aquellos tiempos de simplicidad no volverán nunca más…-

Oscar miraba fijamente al príncipe con mucha lastima, por su posición, él no era libre de tomar ninguna decisión propia, todo lo contrario, siempre decidirían por él, hasta a quien debía desposar, esto ponía muy apenada a Oscar.

El joven príncipe y Oscar, empezaron a caminar fuera del palacio dirigiéndose al hermoso jardín, mientras la noche empezaba a caer, y mientras caminaban Joshua empezó a decir:

- Oscar…ya estas enterada de mi compromiso ¿Verdad?...-

- Así es…príncipe…mi padre me lo ha informado esta tarde…-

- Entonces ya sabes que la condesa Eugenee está a próxima a llegar aquí…desde que me informaron su llegada no he dejado de pensar en el futuro que me espera, y aunque yo no tomare el control del país, aun así estoy obligado a casarme con una mujer a quien no amo, si tan solo fuera capaz de ser libre, y encontrar el amor por mí mismo, encontraría la verdadera felicidad…-

Oscar escuchaba atentamente las palabras del príncipe, que por su tono sonaba lleno de desesperanza y solitario, pero ella nada era capaz de hacer por él, solo escucharlo y ser su incondicional apoyo.

- Pero sabes Oscar…yo he aceptado este matrimonio arreglado bajo una petición… he decidido ir a estudiar al extranjero el próximo año, he pedido a mi padre y hermano viajar a Raggs, según me informo tu hermana Julius, ustedes tienen parientes en la capital llamada Eileen, así que he pedido viajar ahí, contigo Oscar… estás de acuerdo verdad…-

Estas palabras sorprendieron en sobremanera a Oscar que no sabía que decir, frente a ella se encontraba Joshua, pidiéndole dejar Mónaco y viajar a Raggs, esto la ponía muy feliz, pero como siempre nunca dejaría mostrar sus verdaderos sentimientos y sonrió diciendo:

- Si príncipe Joshua, yo iré junto a usted siempre que me lo pida, lo protegeré con mi vida si es necesario…me convertiré en su sombra y siempre vigilare por usted…-

- Gracias…Oscar…siempre supe desde el día que nos conocimos siendo unos niños de seis años, que tú estarías a mi lado, solo en ti puedo confiar…mi querido amigo…-

Oscar asintió con la cabeza y un suave viento empezó a correr jugando con sus cabellos dorados, mientras los pétalos de algunas flores flotaban lentamente cerca donde ella se encontraba, aquellas palabras de Joshua, la hacían sentirse feliz y a la vez desdichada, porque aunque tenía la confianza del príncipe, nunca podría obtener algo más de él, ya que el solo la veía como el amigo incondicional que estaría a su lado protegiéndolo, aquel sentimiento de amor no correspondido hacia sumir en una profunda tristeza y melancolía a Oscar, quien nunca podría confesar sus verdaderos sentimientos al hombre que amaba.

Finalizada aquella charla Joshua se despidió de ella y se dirigió adentro del palacio, Oscar quedo sola en aquel jardín y al tomar una rosa que había caído al suelo, se pinchó uno de los dedos, sosteniéndola delicadamente, pensaba dentro de sí misma, que el amor era igual que una rosa, aunque era un sentimiento sublime y hermoso, también podría tener espinas que desgarraran el corazón de quien lo posea en su alma.

Transcurridos unos días desde aquel encuentro entre Oscar y Joshua, le llegada de la condesa Eugenee, estaba a solo un día, Oscar ya estaba preparada para el recibimiento, a quienes asistirían muchas personas más, ella estaba algo nerviosa por conocer a la joven que se desposaría con el príncipe, pero debía mantener la tranquilidad para poder dar órdenes precisas, para cuando llegase la ocasión exacta.

Y el día llego, Oscar no había visto a Joshua hace más de una semana, sus ocupaciones reales lo mantenían muy ocupado, y partió del palacio sin volver a verlo, llegado del día esperado, ella partió con una gran comitiva, primero partieron al puerto de Fontvieille en La Condamine, luego tomarían un helicóptero para llegar al aeropuerto del país, ahí el vuelo directo de Francia, haría su aterrizaje, la joven condesa Eugenee y su hermano menor Wolfram hacían su llegada a Mónaco.

Oscar había llegado primero y cuando la joven condesa hizo su arribo, todos se prepararon para recibirla, cuando las puertas del avión se abrieron, una comitiva de personas también salieron fuera del avión, hasta que una hermosa joven rubia, de cortos cabellos, y hermosos ojos azules descendió del avión, junto a ella la acompañaba un hermoso joven rubio también de hermosos ojos azules, pero en él se mostraba mucha energía e impetuosidad, muy diferentes a la mirada delicada y gentil de su hermana.

Cuando ambos por fin estaban en tierra, fueron recibidos por Oscar y su padre quien había llegado después de su hija, terminando de inspeccionar que todo estuviera en orden, para la llegada de aquella joven, después de las presentaciones correspondientes, la joven Eugenee y su hermano Wolfram, fueron llevados hacia el Palacio de Mónaco, en donde el príncipe los esperaba.

Mientras partían, Oscar observaba a Eugenee, notando en ella aparte de su belleza, mucho temple y garbo, pensando que tal vez el príncipe llegaría a enamorarse de aquella joven tan agraciada.

Joshua que se encontraba solo en su recamara vistiéndose, para recibir a su prometida, notaba en su rostro una gran pesadumbre lamentando su destino, al poco rato, tocaron a su puerta, era su mayordomo personal informándole de la llegada de su prometida, este ya estando listo, se dispuso a salir de su habitación, para dar la bienvenida a la joven.

Momentos después toda la familia real se encontraba reunida, desde los hermanos mayores hasta el más joven de la familia que era Joshua, dándole una acogedora bienvenida a Eugenee y a su hermano.

Pero el encuentro entre Joshua y Eugenee fue muy frio y lleno de formalidades, aunque ambos se habían sorprendido por la apariencia de cada uno, no hubo algo más que los uniera, un triste futuro les esperaba juntos, lleno de desilusión y tristeza.

Aquel mismo día, Eugenee conoció a Julius quien sería su dama de compañía, ambas fueron presentadas por el padre de esta

- Condesa Danglars, aquí presento a mi hija Julius, quien a partir de ahora será su dama de compañía, espero encuentre en ella una amiga digna de usted…-

- Mucho gusto en conocerla Condesa…mi nombre es Julius D’ Jarjayes, espero encuentre en mí una amiga en quien usted pueda confiar…-

- Espero que así sea mi estimada Julius…- respondía la joven con una sonrisa, ambas jóvenes congeniaron rápidamente y con el paso del tiempo se harían grandes amigas.

Pero no todo era felicidad para Eugenee, después de su llegada, a un país extranjero, aun sentía mucha soledad, solo Julius y su hermano la hacían sentirse a gusto, también su afición por tocar el piano la hacían sentirse más cómoda con su estancia en Mónaco, Joshua en cambio siempre se mostraba indiferente hacia ella, y por más que muestras de cariño ella profesase hacia él, no había resultado alguno, cosa que hacia enojar a su hermano menor, Wolfram, quien no soportaba que este sea tan frio con su hermana, naciendo entre ambos una tensa relación.

Así transcurrió un año en aquel Palacio, cuando Joshua contaba con dieciséis años, pidió a su padre que se acordara de aquella promesa que el seria libre de estudiar un año en el extranjero, y aunque su padre se sentía renuente aceptar, tanta fue la insistencia del joven, que no tuvo más opción que aceptar, al enterarse de aquella noticia Eugenee, se sintió sorprendida y desilusionada por ver partir a Joshua y trato de disuadirlo pero fue inútil, él ya estaba decidido a partir.

- Joshua…me han informado que partirás en un par de meses a Raggs, dime que he de hacer para que no partas, ¿Hay algo que deba hacer? ¿Tan desagradable te es mi presencia aquí?...-

El joven príncipe estaba sorprendido por aquellas palabras de la joven, su desesperación por no dejarlo partir era obvia, pero él ya estaba decidido hacerlo, y su respuesta fue la siguiente y mirando a la cara, dijo a la joven:

- Eugenee, este viaje ya estaba decidido desde antes de que tu llegaras aquí, mi sueño fue siempre conocer más del mundo, y así lo hare, nadie me lo impedirá, además con qué cara podré verte a los ojos, si mi actitud actual solo te hace infeliz, pero sí en cambio puedo hacer mi sueño realidad sé que al regresar podré hacerte feliz, y aceptare mi destino, tal cual se me fue asignado... ¿Me logras comprender?...-

- Si creo que si…entonces te esperare pacientemente aquí…pero prométeme que no te olvidarás de mi…así como yo te mantendré siempre presente en mi memoria todos los días que te ausentes de aquí…-

- Así será…-

Dicho esto Joshua tomo a la joven y le dio un dulce beso en la frente, Eugenee, cerró los ojos y así se mantuvieron juntos por varios segundos, era una despedida que causaba mucha intranquilidad a Eugenee y ni la promesa de Joshua podía calmarla, todo esta escena había sido observada por Oscar, quien al pasar cerca del salón principal pudo ver a los dos prometidos juntos, sintiendo una fuerte opresión en el pecho, alejándose rápidamente del lugar.

Transcurridos unos meses el viaje tan esperado por Joshua llego y junto a Oscar partieron a Raggs, pero antes de hacerlo Oscar se despidió de su querida hermana Julius, pidiéndole cuide a sus padre, ellas siempre se mantendrían en comunicación, para saber cómo se encontraba cada una, estando separadas por tan grande distancia.

El padre de Oscar, pidió que protegiera al joven príncipe por cualquier medio posible, él era su máxima prioridad, debía recordarlo siempre, Oscar era consciente de ello y acepto su misión sin reparo alguno.

Joshua después de despedirse de sus hermanos, en especial del mayor, se dispuso a partir junto a Oscar, su aventura estaba a punto de comenzar, y por pedido de él, partió sin despedirse de Eugenee, por que la tristeza de la joven podría agobiarlo durante el viaje, y así Joshua junto a Oscar partieron de Mónaco, dirigiéndose a Raggs, sin saber que hay sus destinos cambiarían drásticamente, conociendo el amor y desamor, y las dificultades que la vida les tenia preparadas, probando al máximo su valor y amistad.


*** Fin Flashback ***

Oscar quien había recordado muchos momentos importantes en su vida, casi siempre junto a Joshua, levanto la mirada y noto que el joven aún seguía recostado en su hombro, sintiendo a su corazón latir fuertemente, aquel amor aun permanecía intacto por el joven, pero al ser no correspondido, solo le causaba un profundo dolor, conformándose solo en aquel instante, al poder observarlo, preguntándose si algún día podría decir sus sentimientos y dejar de reprimirlos, pero en aquel instante, Joshua despertó, y sonriendo a Oscar dijo:

- Oscar…siento mucho haberme quedado dormido, pero estando a tu lado una gran calma y serenidad se apodera de mí, gracias por estar a mi lado…-

Menciono el joven mientras se levantaba, después volvió a decir:

- Mientes estuve durmiendo, recordé cuando éramos niños y nos conocimos, tu padre te llevo al palacio a vivir junto a él, y desde que te conocí siempre me agradaste, parece que hubiéramos nacido para conocernos… ¿Verdad?...-

- Si…lo mismo creo…su majestad…-

- Gracias Oscar, por permanecer a mi lado, y por ser mi mejor amigo aquí, nuevamente gracias…bueno ya sonara la campana y el receso acabara, espero poder encontrarme con aquella hermosa joven…vamos Oscar es hora de volver…-

Dicho esto el joven empezó a retirarse del lugar, Oscar que estaba aún sentada se levantó lentamente y miraba como Joshua se iba alejando, en aquel instante Joshua volteo y dijo sonriendo:

- Oscar, cuando tu esbelta figura es alumbrada por el sol, luces como una estatua del dios Apolo, con tu hermoso cabello rubio ondeado y agitado por el viento…-

Oscar al oír estas palabras quedo completamente sonrojada, y después de reaccionar camino rápidamente detrás de Joshua para alcanzarlo, en el camino tropezó con alguien, esta levanto la cabeza, pidió disculpas y siguió su camino, después aquella persona quedo parada observándola alejarse, dentro de la escuela, después menciono:

- Aquel joven rubio nuevamente, es tan bello como una escultura griega, es imposible apartar la vista de él, lástima que sea un hombre, pero aun así su belleza no se puede negar…-

Ante aquel fortuito encuentro, quedo estupefacto, después oyó que lo llamaban:

- André Sensei, las clases están a punto de comenzar…despierte por favor…-

- Si disculpe, Maximilian Sensei, me distraje con algo…ya voy a dar mis clases con su permiso…-

Así André se retiró del lugar, pensando aun en la imagen de aquel misterioso alumno de nombre Oscar, que casualmente estaba en la misma aula del cual él era tutor.
Ahora en otro punto de la ciudad de Eileen un hombre misterioso de gafas y vestido formalmente, hacia su llegada a la mansión de Saint Just, este fue recibido por William, hombre de confianza y asistente personal de Saint Just, después de haber sido recibido, se anunció su llegada y fue dirigido al despacho de este, donde Louis D’ Saint Just, lo recibió con una amable sonrisa, bienvenido a mi humilde morada, señor Iku Mizushima, este sonrió, y se sentó en el asiento que Saint Just le ofreció, luego William cerro las puertas quedando los dos hombres a solas, empezando una extensa platica.

- Me alegra ver que mi invitación fue aceptada por usted, mi estima Iku…-

- Así es… recibir una invitación del influyente hombre de negocios, con un nombre tan famoso. No podía dejar pasar esta oportunidad de conocerlo…-

- Entiendo, gracias por sus palabras, me halaga saber que tiene mi nombre en tan alta consideración, pero solo soy un empresario más que ha tenido solo buena intuición, digamos cuento con la suerte de la providencia…-

- Entonces usted siente que es bendecido por dios…mí estimado señor…-

- Eso queda para quienes quieren creer en dios…yo he creído siempre que el hombre es su propio dios…-

- Y en algunos casos su propio demonio también… ¿Verdad?...-

- Oh mi estimado profesor…Veo que tenemos ideas en común…pero es cierto, el hombre es su propio dios y demonio, cuando así lo desea y nada hay que pueda cambiar esa postura, el camino que elijamos nos hace artífices de nuestro futuro y también de nuestra propia condena eterna…-

- Sus palabras son muy profundas…mi señor, pero no creo que usted me haya invitado, solo para conocer sobre mis ideas sobre la filosofía del bien o el mal en el hombre…-

Y soltando una carcajada, Saint Just tomo asiento y poniendo sus manos juntas sobre la mesa y observando por largo tiempo a Iku menciono:

- Es cierto lo que usted menciona, no lo he traído aquí para hablar sobre estos temas tan escabrosos y aburridos, pero el rumor de que sus ideas y su peculiar manera de ser, han llegado a mis oídos, y estoy muy interesado en que usted trabaje para mí…-

- Yo…como sabrá yo soy un profesor y estoy titulado en Historia, en que podría ayudarle a un empresario de tanto renombre como usted…-

- Entiendo su razonamiento, pero no lo he llamado con el fin de que trabaje en alguna de mis empresas, lo que deseo de usted es su servicio como tutor privado, sabe que tengo dos sobrinos de diecisiete y dieciséis años, el segundo ha viajado por unas semanas, a una casa de campo que tenemos fuera de la ciudad, porque su salud se ha visto afectada, así que por ahora solo le dará clases a mi sobrino mayor, Orpherus…-

- Cree usted conveniente que pueda darle clases a su sobrino mayor, aun conociendo lo que dicen de mí…-

- Vamos por supuesto que sí, su peculiar manera de enseñar, y sus ideas, se asemejan mucho a las mías, quiero que inculque en mi sobrino, mayores aspiraciones y ambiciones, a veces creo que su blandura acabara con él, entiende a lo que me refiero…-

- Eso creo, señor…usted desee que le haga conocer más del mundo real y que deje del lado aquel mundo ideal… ¿o me equivoco?...-

- Así es…usted lo ha dicho incluso mejor que yo, sé que con su experiencia y conocimiento, hará de mi sobrino un hombre de bien, quiero que se gane su total confianza y claro quiero que me brinde reportes continuos de los progresos que usted logre con Orpherus…espero su respuesta acepta usted trabajar para mi desde hoy, mi apreciado joven Iku Mizushima…-

Mientras decía estas palabras, Saint Just se levantó de su asiento, y dando la vuelta a su escritorio se acercó a donde se encontraba Iku, quedando parado junto a él, Iku quedo sorprendido y levantándose de su asiento dijo:

- Este trabajo me parece sinceramente muy importante, y que usted me haya brindado el honor de estar aquí el día de hoy me parece aún más meritorio, yo solo he sido un simple maestro de escuela secundaria, el honor de su invitación, es un halago para mi aceptar el trabajo que usted tan amablemente me encomienda…-

- Entonces es un trato, llamare a William para que prepare el contrato para usted, las clases podrán empezar desde mañana, hoy mismo comunicare a mi sobrino sobre usted y sus clases privadas, ya vera que entre los dos existirá buena química…-

- Por supuesto que sí, lo deseo de la misma manera…-

- Por cierto, quiero que usted, viva en esta casa partir de mañana, será más fácil para usted desplazarse, si vive aquí, pues tengo entendido que vive solo en un departamento y que esta algo alejado de aquí ¿verdad?…-

- Así es, pero siento que al vivir incomodare de alguna manera…-

- Para nada mi buen Iku, como ya se lo había mencionado anteriormente, aquí solo vivimos mis sobrinos y yo, y esta es una casa muy grande, solo para tres personas, así que, cuál es su decisión, ¿puede vivir aquí?, se le brindara una habitación privada en la parte posterior de la casa, donde puede disponer de todo lo que usted desee…-

- Estoy muy agradecido por su amabilidad, pero está usted seguro de traer a su casa a un hombre que conoce por primera vez…no teme que pueda traicionarlo de alguna manera…-

- Mi estimado joven Iku…es muy amable de su parte preocuparse por mí, pero no crea que soy un insensato, antes de contratar alguien, siempre averiguo todo sobre él, y si esta persona me traicionara, yo mismo me encargaría de él, entiende a lo que me refiero ¿verdad?…-

- Si señor lo entiendo perfectamente, y viendo su amabilidad no rechazare su propuesta, me trasladaré aquí, y enseñare a su sobrino todo lo que usted desee para convertirlo en un hombre capaz de sobrevivir en el mundo real…-

- Así me gusta, que tenga mucha decisión, llegara muy lejos, mi estimado joven, ya vera…-

- Gracias por sus palabras…-

- Ahora si me permite llamare a William para que traiga los documentos referentes a su contrato… espéreme por favor…-

Dicho esto Saint Just llamó por teléfono a William quien le contesto por una línea de anexo, mientras iba encargándole los documentos, Iku quedo mirando una fotografía muy particular, se trataba de una hermosa mujer rubia, de cabellos largos, que miraba posando de una manera encantadora, era tan bella aquella mujer que era imposible dejar de mirarla, después recordó que era la misma mujer que estaba retratada en el salón principal de la casa, se preguntaba a si mismo quien seria, y si lograría verla.

Saint Just se percató a donde se dirigía la mirada de Iku y este menciono:

- ¿hermosa verdad?...ella es mi sobrina Lía, y hermana mayor de mis queridos sobrinos…-

- ¿Su sobrina?... ¿Y dónde se encuentra ella en estos momentos?...- pregunto Iku con mucha curiosidad

- Bueno en realidad no era mi sobrina, ella era hermana de la esposa de mi hermano mayor, pero yo al ser mayor la quise siempre como a una sobrina, incluso como mi hermana menor, por eso su perdida fue terrible para mi…-

Estas fueron las palabras de Saint Just, mientras tomaba el retrato de Lía entre sus manos e iba observándola detenidamente, luego prosiguió:

- Su muerte fue inesperada, murió tan joven hace ya varios años, estaba en la plenitud de su juventud, fue como una flor que se marchito antes de tiempo, su muerte aun no sido superada por sus hermanos ni por mí, la amábamos tanto, además la vi desde que era casi una niña…-

- Entiendo…no quise tocar un tema tan dramático para usted…-

- No te preocupes, debías saberlo de todos modos, aquí encontraras muchos retratos de ella, así que debes conocerla también…-

Iku quedo pensando en la descripción que Saint Just había hecho de aquella joven, pero había algo que no le quedaba del todo claro, como la muerte tan inesperada de la joven, pero prefirió no indagar más sobre el tema, además tenía mucho tiempo para llegar a conocer más datos sobre aquel asunto.

Al poco rato llego William con los documentos, Iku los reviso y al no encontrar ningún impedimento, los firmo, así acepto trabajar para Saint Just, y después de un apretón de manos, este pidió permiso para ausentarse e ir a su casa, y traer lo que hacía falta para su mudanza, Saint Just acepto, momentos después Iku se marchaba, fue acompañado hasta la puerta por William, quien con su rostro serio lo despidió, mientras Iku, caminaba por la acera de la calle, pensaba para sus adentros:

- Ha sido un golpe de suerte, llegar justo hasta el hombre que estado buscando por tanto tiempo, ahora veo todo desde una perspectiva diferente, padre dame la fuerza para continuar, tú también Yui, sé que esto no es lo que deseabas, pero no hay otra manera…así como el hombre está en su libre albedrio ser un ángel o demonio, yo elijo ser un demonio para acabar con otro demonio, pagaras Saint Just, la rueda de la fortuna acaba de empezar a girar…-

Mientras tanto en la mansión Saint Just y William se encontraban juntos en el despacho del primero y William empezó a decir:

- Señor, cree usted conveniente haber traído a esta casa a ese sujeto, conociendo sus verdaderas intenciones…-

- Lo creo conveniente, querido William, tenerlo cerca en esta situación es más sencillo, que tener que preocuparme por él, dicen que en algunas ocasiones es preferible tener al enemigo cerca, y así poder acorralarlo, hasta acabar con él, además mientras crea que me puede hacer daño, hará todo lo que le pida…-

- Yo creo que debe tener cuidado con él, no sabe para quién podría estar trabajando…-

- Para eso te tengo a ti… William, vigílalo la mayor parte del tiempo, no despegues la vista de él, sabes que tú eres mis ojos mientras yo no estoy aquí…-

- Es correcto mi señor, así es, yo me ocupare de él…-

- Sé que tú nunca me traicionaras William, bueno ahora si retírate quiero estar solo, cuando regrese Orpherus avísame, quiero hablar con él, y cuando te marches salúdame a tu pequeña hermana Tomoyo, es una jovencita tan dulce, cuídala mucho…-

- Así lo hare señor…con su permiso…-

Cuando Saint Just quedo solo una risa macabra se dibujó en su rostro, y en sus ojos un extraño brillo se hizo notar, como si en su maquiavélica mente una perturbada idea hubiera nacido.

William al salir del despacho, se sujetó los anteojos, y dio un leve suspiro, pensando en lo tenebroso que podría ser aquel hombre, que con una apariencia tan delicada y frágil, podría ocultar un hombre tan macabro y cruel. Pensando que todo lo que hacía era para proteger a su pequeña hermana, a quien por una promesa hecha a su padre, debía proteger por sobre todas las cosas.

Esa misma tarde, en el aeropuerto de la ciudad de Eileen, Shirona y su hermano Yuri, fueron a recibir a su hermano Aphrodi, quien llegaba de un vuelo directo de Corea, estos no habían visto a su hermano menor desde hacía mucho tiempo, y partieron por caminos separados, pero ahora que Shirona ya era una mujer independiente, había podido ser capaz de reunir a sus dos hermanos, la emoción la embargaba, aunque no había querido mostrar lo que en verdad sentía, al poco rato en el vuelo de la una de la tarde, el vuelo de Corea había aterrizado, Shirona y su hermano estaban muy atentos para encontrar a Aphrodi, pero aún no lo habían visto desembarcar, cuando empezaron a buscarlo, un hermoso jovencito de largos cabellos rubios, ojos de color café y tez muy blanca, hizo su aparición, acercándose lentamente hacia Shirona y la llamo con tono muy gentil:

- Hermana eres tu verdad…soy yo Aphrodi..-

Shirona estaba impactada, ver a su hermano menor, la hacía muy feliz, pero ella casi no lo había reconocido por su larga cabellera, además al verlo en la lejanía, tan hermoso, la hizo pensar que era muy parecido a un ángel, pero después de su sorpresa lo abrazo fuertemente, por la emoción que sintió, por fin tenia nuevamente a su pequeño hermano cerca de ella, aquella felicidad la desbordaba, sentía que nada podía hacerla más feliz.

Al poco rato llego Yuri, quedando sorprendido por ver a su hermano nuevamente, después de muchos años, y se acercó lentamente hacia él, ofreciéndole estrechar sus manos, ambos lo hicieron, y la reunión de los tres hermanos separados por la cruel jugada del destino, ahora resultaba ser emotiva y lleno de dicha y alegría, después del reencuentro Yuri dijo:

- Vamos, es hora de ir nuevamente a casa…un nuevo futuro nos espera…-

A lo que Aphrodi respondió:

- Así es hermano, este es un nuevo comienzo…-

Shirona solo sonreía, por la felicidad que sentía, y los tres salieron del aeropuerto, rumbo al pequeño departamento al que volverían a vivir, juntos como una familia, pero mientras Aphrodi, veía la ciudad por la ventana de aquel auto, su mirada, parecía volverse sombría y solitaria, Shirona que estaba junto a el le pregunto:

- ¿Estas bien?...-

- Si hermana, todo está bien…-

- Si tienes algo que te preocupe, solo debes decírmelo está bien…-

- Hum…así lo hare hermana, no te preocupes…-

Pero dentro de sí mismo Aphrodi iba pensando que era mejor no preocupar a su hermana, pues ahora el seria quien cuidaría de ella, aunque su modo de hacerlo no sea el correcto. Al mismo tiempo Yuri observaba el extraño comportamiento de su hermano, no pasando por alto su extraña actitud, sin saber que ese solo era el comienzo de un inevitable futuro lleno de traiciones y sufrmientos.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:51 am

Capitulo 9

La partida de Eugenee y Julius por fin había llegado y solo faltaba una noche para que el viaje se realizara, los días habían transcurrido rápidamente para la primera, que no dejaba de contar los días para viajar a Raggs y reencontrarse nuevamente con su amado Joshua, a quien no había visto hace un mes exactamente, Eugenee pensaba dentro de sí que mientras menos tiempo pase, Joshua aún se acordaría de ella, pero en algunas ocasiones un miedo desgarrador se apoderaba totalmente de su ser, al pensar que este podría encontrar a otra persona en el lugar donde se encontraba.

Mientras tanto Julius no sentía la misma emoción que Eugenee, para ella este viaje seria tedioso, ella no deseaba partir de Mónaco, pues todo lo que quería se encontraba ahí su familia y la persona a quien amaba, lo único bueno del viaje sería volver a ver a su apreciada hermana Oscar, a quien extraña desde su partida a Eileen, ahora por fin volvería a encontrarse con ella.

Pero durante las preparaciones del viaje, faltando solo un día, en la última noche que transcurriría en Mónaco como ya se había mencionado, Eugenee, decidió tocar el piano, y empezó a tocar una pieza de Liszt , llamada sueño de amor, Julius que estaba junto a ella, escuchaba atentamente la melodía que la transportaba a un mundo libre de preocupaciones y tensiones, sentía que ahí era verdaderamente libre, aquella añorada sensación de libertad, la sentían ambas muchachas que partían fuera de la protección para ir en busca de sus destinos.

En aquel mismo instante, mientras Eugenee tocaba el piano, su hermano menor Wolfram entro con sigilo a la habitación, para no incomodar a su hermana, mientras esta tocaba en el piano, Julius lo vio entrar y se levantó para saludarlo cordialmente, este hizo un ademan de que siga en su asiento respectivo, y se sentó junto a ella para escuchar la melodía que Eugenee interpretaba.

Cuando Eugenee termino de tocar vio a su hermano y a Julius sentados muy cerca de ella, al terminar cerro la tapa del piano y se levantó del lugar, entonces dijo:

- ¿Qué haces aun despierto Wolfram? Pensé que estarías durmiendo, sabes que mañana debemos partir muy temprano en la mañana, además el viaje será largo…-

- Lo sé bien hermana, ese tedioso viaje ya ha llegado…-

- Si piensas que es tedioso entonces no deberías venir y quedarte aquí en el palacio…-

- Sabes muy bien que voy solo para acompañarte, no quiero dejarte sola en aquel lugar desconocido, además desde la muerte de mamá, siempre hemos estado juntos y no pienso dejarte sola ahora…y menos pienso dejarte con aquel prometido tuyo bueno para nada que te ha abandonado aquí, nunca se lo perdonare, su egoísmo solo te lastima…y no me desmientas, hermana…- Finalizo Wolfram con un tono de molestia en sus palabras.

- No deberías expresarte así de Joshua, él es mi prometido, con quien he de desposarme en el futuro, sé que el solo ha partido a Raggs para conocer más del mundo y así crecer como ser humano, él ha querido conocer la libertad, que yo tanto anhelo, y ahora que se me ha concedido el permiso de ir, también podre conocer la libertad, que ahora experimenta Joshua…-

- Como sea, solo te acompaño para que conozcas sobre la libertad que tanto deseas, pero déjame advertirte algo, si Joshua te lastima, me las pagará, y tú debes estar preparada, para cualquier cosa eventual que suceda…-

- Lo se Wolfram, gracias por preocuparte por mí, pero confió en Joshua, además mientras te tenga a ti ha mi lado y a Julius, seré siempre fuerte…-

Julius quien había oído toda la conversación pensaba para sí misma, sobre el gran amor que Eugenee profesaba a Joshua, y la suerte de este al tener alguien que lo amara de tal manera, ella en el fondo de su corazón deseaba obtener el amor de una persona inalcanzable, alguien que nunca se fijaría en ella, por ser de una condición superior, haciendo de ese amor uno no correspondido, esto lastima el corazón de Julius, quien al ver su situación, deseaba profundamente que Eugenee logre la felicidad.

Momentos después Wolfram salió de la habitación no sin antes despedirse de su adorada hermana, y de Julius, pero aquel jovencito, que siempre decía lo que sentía y a veces podría parecer de carácter explosivo y altanero, tenía un lado tierno, y este se demostraba cuando se trataba de su hermana, a quien amaba profundamente, después de la muerte de su madre, quien siempre había tenido una salud débil, murió dejándolos, siendo muy niños, haciendo que ambos sean muy unidos, protegiéndose siempre entre ellos, y ahora Wolfram quien intuía el desamor que Joshua sentía hacia su hermana, hacía que cada día mas lo detestara, deseando un mejor futuro para su hermana, esperando que en Raggs sus destinos cambiaran completamente.

También en la habitación de Eugenee, Julius se despidió de ella, el viaje seria largo y debían descansar, pero antes de salir de la habitación, Eugenee pregunto a Julius lo siguiente:

- Dime Julius ¿Crees que estoy haciendo lo correcto?... sé que es absurdo de mi parte, pensar esto a estas alturas del comienzo del viaje, pero pienso que tal vez Joshua, no quiera verme y seré solo una molestia para él…-

- Señorita Eugenee…no creo que sea un error que usted viaje, si su corazón le dicta que lo haga, hágalo y no dude, o está la llevara a su propia destrucción, como con Hamlet…yo confió plenamente en usted, y estoy segura que el príncipe Joshua, no la ve como un impedimento en su búsqueda de libertad…-

- Gracias por tus palabras, Julius, si no te tuviera conmigo, creo que me perdería, nuevamente gracias…-

Finalizo Eugenee con una sonrisa pero que reflejaba ver la tristeza de su corazón, y la desazón de su alma, después de aquello Julius pidió permiso y se retiró, mientras caminaba por el pasillo, pensaba que dejaría atrás muchas cosas por seguir a Eugenee, pero con el trascurrir del tiempo, ya no veía estar junto a ella como una misión antepuesta, ahora era por aprecio que la seguía en esta ocasión, deseando que ambas encuentren la felicidad que les había sido negada.

Ahora Eugenee que se encontraba completamente sola en su habitación pensaba en su futuro y su nueva vida en Raggs, se preguntaba como la recibiría Joshua, y si aún pensaba en ella, o ya la había olvidado, pensaba también si podría seguir con su sueño de tocar el piano que tanto amaba, solo deseaba que su nueva vida le traiga la felicidad que tanto deseaba, junto a Joshua, desconociendo la amarga verdad que pronto conocería, pero antes de dormir, contemplaba la luna desde su gran ventanal, aquella luna resplandeciente, que con su hermoso resplandor parecía despedirse de ella, deseándole un buen viaje, pero mientras contemplaba la luna, las lágrimas iban brotando por el hermoso rostro de la joven, quien por cada lagrima que caía una súplica a dios brindaba por obtener la felicidad que tanto añoraba.

Así transcurrió la noche, llegando el día con el hermoso sol que alumbraba el alba, Eugenee y Julius despertaron con los primeros rayos del sol, el viaje por fin daría comienzo, ambas se prepararon muy temprano, y estuvieron listas para salir a la hora acordada, así pues todo estuvo listo, solo para partir, en aquella ocasión, ninguno de los hermanos del príncipe pudieron acompañarlas, puesto que estos estaban en un viaje de compromiso, así que ellas partieron solas, junto a Wolfram y una pequeña comitiva, que los esperaba, ahí. Algo que se debía mencionar era que Julius ya estaba vestida con ropas masculinas, siendo idéntica a su hermana Oscar, ahora Julius era la encargada de proteger a la prometida del príncipe, haciéndose pasar por varón, dejando de lado su femineidad, para llevar a cabo su misión.

Julius algo incomoda por sus nuevas ropas, se despidió de su padre y madre, a quien extrañaría mucho, pero su misión era importante y debía dejarlos ahí en Mónaco, esperando volver a verlos pronto, se despidió de ellos y subió al barco que los llevaría al puerto, pero antes de partir su madre le entrego una carta, mencionándole que debía leerla mientras viajaba, y así Julius se lo prometió a su madre, después iniciaron el largo viaje, que comenzó al principio con la llegada al puerto tomando después el helicóptero real, que los trasladaría a Francia, y después tomarían la ruta hacia Raggs, cuya trayectoria distaba a más de doce horas, el viaje ya había dado comienzo y no había marcha atrás que dar.

Después de haber seguido toda la trayectoria hacia Francia, los tres viajaron en un avión privado que los llevaría hacia Raggs, ya hay pudieron descansar más, ahora que Julius estaba más tranquila, saco de su bolsillo la carta que su madre le había entregado antes de partir, y viendo que Eugenee estaba durmiendo y Wolfram estaba entretenido leyendo un libro ella empezó a leer la carta que decía lo siguiente:

--------------------------------------
Querida Julius:

Hija mía, seguramente cuando estés leyendo esta carta, debes estar rumbo a Raggs, y por medio de esta misiva, quiero expresarte todo mi cariño y ánimos, para que puedas continuar tu misión plenamente, sé que no estás muy conforme con vestir como un varón, pero tu padre lo hace por tu bien y seguridad, si nadie descubre que eres una mujer, podrás tener una vida más libre como la que deseas, yo siempre orare por tu bienestar y el de tu hermana, para que encuentren la felicidad, mis querida hijas.

Mi adorada Julius, también quiero pedirte perdón por no haberte brindado más apoyo cuando lo has necesitado, pero a veces me es tan difícil poder expresar mis sentimientos y más aún demostrarlos, querida hija recuerda que eres lo más importante para mí y te apoyare en cualquier cosa que decidas en el futuro, ahora si antes de despedirme, te prometo, cuidar al príncipe Kotarou, como tu lo hubieras hecho aquí, no te preocupes por él, además yo sé que él te tiene un cariño especial, ten por seguro que también estará pendiente de ti, recuérdalo siempre, ahora si hija mía me despido, tu madre que te ama.

Louise de Quetpée de Laborde
--------------------------------------

Después de haber terminado de leer la carta de su madre, Julius, no pudo dejar de llorar, las lágrimas corrían por su rostro, sin cesar, sabía que su madre la amaba tanto que siempre estaba preocupada por ella, además que conocía sus sentimientos mejor que nadie conociendo, el cariño que le tenía al joven príncipe Kotarou, próximo heredero a la corona, ahora estaba más tranquila, al saber que su madre estaría pendiente de el en todo momento, pero algo dentro de ella aun no la dejaba sentirse tranquila, acaso era verdad que el príncipe, sentía por ella, ¿algún sentimiento especial?, pero trato de no pensar más en el asunto y guardo la carta, mientras que aún seguían las lágrimas vertiéndose por su rostro, y mirando ahora la pequeña ventana del avión pensaba dentro de sí, ¿Qué podría hacer en el para obtener el amor del príncipe? Solo el tiempo le daría la respuesta.

Las horas transcurrieron, lentamente para Eugenee, quien al anunciarle la llegada del avión a la ciudad de Eileen, su corazón latió fuertemente, por fin había arribado al mismo lugar donde se encontraba su querido Joshua, la emoción la embargaba, en cuanto a Julius quien había tenido un viaje cómodo, pero largo, se preguntaba cómo sería el lugar al cual habían llegado preguntándose como los trataría la gente de la ciudad, esperando ser tratada amablemente y que no le causen problema alguno, también Wolfram quien antes había mencionado su poco interés en Raggs y Eileen, sentía mucha curiosidad por conocer aquel extraño lugar al que solo conocía por libros, pensaba que esta era una buena oportunidad para conocer mejor aquel lugar tan comentado y lleno de mitos que era Raggs.

Unas horas antes en la casa de la familia Robespierre, Oscar y Joshua se preparaban para salir rumbo al aeropuerto de la ciudad, y recoger a Eugenee y Julius, al lugar también los acompañaría Maximilian y Solomon, pero antes de partir, Maximilian recomendó que el príncipe se quedara en la mansión, para no llamar mucho la atención y así cuidar su integridad, Joshua acepto sin oposición alguna, pero Oscar pensó que la princesa Eugenee vería esto como un desplante, así que trataría de explicarle de la mejor posible la ausencia del príncipe durante su recibimiento, después antes de la partida, Joshua subió a su habitación, sin decir palabra alguna, Oscar comprendía bien el comportamiento del joven, pues no estaba muy contento con recibir a su prometida, así que no menciono palabra alguna por detenerlo, unos instantes después, Maximilian y los demás, salían de la casa para llegar a tiempo al aeropuerto, mientras se encaminaba rumbo a el lugar, Oscar iba pensando dentro de sí, como irían las cosas desde aquel momento, y cuál sería la decisión de Joshua, o seguir su destino y quedarse junto a su prometida o seguir a su corazón e ir junto a la mujer que amaba, en cualquiera que sea su decisión ella no estaba incluida, perdiendo de todas formas a su querido príncipe.

Joshua que se encontraba solo en su habitación, recordaba, lo que había sucedido en aquellas dos semanas y su acercamiento a Toko, quien desde el día que la conoció, quedo completamente cautivado por su belleza, y recordando su segundo encuentro empezó a sonreír.

*** Inicio Flashback ***

Cierto día en la escuela Kriegstaf, Joshua quien había tenido un día de clases muy aburrido, salió de su aula, escapando literalmente de Oscar, quien siempre estaba pendiente de él, para cualquier cosa que pudiera necesitar, pero esto lo molestaba en sobremanera, así que en un descuido de Oscar, este se escabullo, buscando el aula de aquella hermosa jovencita llamada Toko que lo había cautivado días atrás.
Sin saber más datos sobre ella, empezó a preguntar algunas jovencitas que pasaban por los pasillos, y a la esta la hora del receso, creía que encontrarla sería sencillo, pero lo que no tomo en cuenta Joshua fue que el era sumamente popular y las jovencitas hacían gran escándalo por su sola presencia, ahora ya no huía solo de Oscar, también de varias jovencitas de la escuela, que pedían atención del príncipe como lo llamaban ellas, mientras huía y buscaba a Toko, tropezó sin querer con una hermosa jovencita rubia de ojos azules, a quien este rápidamente reconoció, era la misma joven que acompañaba a Toko aquel día que la vio por primera vez, y que también estaba en su misma aula, se decía así mismo como no pudo ocurrírsele antes, preguntarle a ella sobre la ubicación de su princesa, como la llamaba el, y se acercó a la joven rubia y le dijo:

- Hola…hum…no recuerdo tu nombre pero estamos en la misma aula, quería preguntarte por…tu amiga que conocí hace unos días…- Pero cuando Joshua se acercó a ella noto que la joven, tenía cara de pocos amigos, y lo miro fríamente al principio, este gesto sorprendió al joven pero luego la joven respondió:

- Mi nombre es Layla…Layla Hamilton, no lo olvides y si estás buscando a Toko, puedes buscarla…- mientras Layla respondía, Joshua vio a Oscar cruzar el pasadizo, y tomo de la mano a Layla y ambos empezaron a correr, esto sorprendió a la joven que no entendía el comportamiento del peli verde, no comprendía por que corrían, y mientras lo hacían ella iba diciendo enérgicamente:

- ¡Suéltame! ¡Detente!...-

- Lo siento…pero si me encuentran estoy perdido…-

- No me importan tus asuntos solo suéltame, o te arrepentirás…-

Cuando ambos se alejaron bastante de Oscar, entraron a cualquiera de las aulas, ahí ambos descansaron, tratando de recuperar el aliento, en aquel momento Layla se acercó a Joshua y le dio una bofetada, luego dijo enfáticamente:

- ¿Qué crees que hacías haciéndome correr de aquella manera?...como te dije antes no me importan tus asunto, así que no debes incluirme en ellos, ahhh eres en verdad extraño, yo me voy de aquí…-

- Espera por favor, no te marches aun, yo solo quería saber dónde podría estar Toko, quiero saber más de ella y como parece eres cercana a ella, pensé que tal vez podrías ayudarme…-

- Si quieres saber sobre ella, pregúntale directamente, ella está en el aula 2A…si no está en la cafetería debe estar ahí…-

Dicho esto Layla se marchó de aquella aula vacía, que resultó ser el salón de música, después de esto Joshua solo pudo mencionar un – Gracias…-

Y como le había mencionado Layla, Joshua fue en busca del aula 2A tratando de no encontrarse con Oscar, cuando llego al aula, entro en ella y pregunto si estaba ahí Toko, varias jovencitas empezaron a cuchichear, por la presencia de aquel apuesto joven, hasta que un joven de cabellos castaños se acercó a él y le dijo:

- Lo siento…Murasame, aun no regresa del receso…algún encargo que quieras darle…antes que nada déjame presentarme soy Li…Faye…-

- Ah…no…no gracias, pensé que ella se encontraría aquí…no quise molestar…con permiso…-

Joshua se marchó algo contrariado por no encontrarla, y pensó darse por vencido en su búsqueda, cuando vio la hora en su reloj noto que ya las clases darían comienzo nuevamente, así que pensó en buscarla al día siguiente, y mientras caminaba dirigiéndose a su aula, vio a Toko por la ventana caminando junto a un joven muy apuesto de cabellos cenizos, esto sorprendió de sobremanera a Joshua, quien pensó que ella ya tenía alguien a su lado, dio un pesado suspiro y siguió su camino, aun conmocionado por lo que sus ojos le mostraban y en vez de dirigirse a su aula, camino sin rumbo, hasta llegar a la misma aula de música que se encontraba aun vacía y caminando lentamente hacia la ventana empezó a cantar una nostálgica melodía.

Las clases empezarían en unos minutos, pero Joshua no tomo importancia, pero muy cerca de aquella aula, se encontraba Toko quien después de despedirse de su hermano, se dirigía a su aula, entonces escucho una hermosa pero triste canción, no sabía quién la cantaba, y empezó a buscar la procedencia de aquella canción, fue en ese momento que se percató que provenía del salón de música, abrió la puerta lentamente y vio a un joven de espaldas que cantaba, entro sigilosamente y quedo maravillada con aquella hermosa voz del joven, cuando este termino de cantar, ella sin pensarlo empezó a aplaudir luego se dio cuenta que había entrado sin ser vista, y se dio cuenta que había sido descubierta por sí misma, cuando este volteo a verla ambos se dieron cuenta de quienes eran, y Joshua aunque estaba sorprendido , estaba también muy feliz de ver nuevamente de cerca a su princesa.

Este se acercó a ella y le dijo:

- Estoy muy feliz de verte nuevamente…te he encontrado mi princesa…-
Toko estaba conmocionada y se sonrojo al oír estas palabras del joven que lo dijo de manera tan natural y con una dulzura, que ella no sabía que responder o hacer, cuando quiso hablar las palabras salían torpemente de sus labios.

- Yo…lo siento, no quise entrar así, pero la canción me cautivo tanto que sin pensarlo entre, lo siento…-

- No tienes que pedir disculpas, yo empecé a cantar esta canción mientras pensaba en ti…-

Estas palabras sonrojaron aún más a la muchacha, que con cada palabra del joven empezaba a sentir más vergüenza de la que ya sentía.

- Toko…puedo llamarte así ¿Verdad?...- pregunto el joven mirándola a los ojos

- Si…claro…si quieres…digo…como gustes…-

Joshua sonrió al ver como la joven se sonrojaba, parecía que el gusto de ambos era reciproco, luego el menciono:

- Tú puedes llamarme Joshua, si deseas también…-

- Te llamare así entonces… Joshua…-

Los dos sonreían mientras se miraban a los ojos, luego al escuchar la campanada, se dieron cuenta que llegarían tarde a sus aulas, y se apuraron a salir, pero mientras lo hacían, Joshua pregunto:

- Toko ¿Crees que podamos vernos nuevamente?...tal vez podamos almorzar juntos…-

Toko se sonrojo por aquel pedido de Joshua, y sin pensarlo acepto

- Si claro me encanta, Joshua kun, pero te puedo hacer un pedido egoísta…-

- Pídeme lo que desees…Toko…-

- Podrías cantar nuevamente solo para mí…-

- Por supuesto mí querida princesa…cantare solo para ti…-
Toko estaba muy feliz, pero después Joshua menciono:

- Espero que aquel joven que estaba junto a ti, no se enoje por alejarte de su lado…-

Toko sorprendida dijo:

- No creo que Tsukumo se enoje mucho, si le digo que almorzare con Joshua kun…-

- Él es tu novio…Toko…-

- No claro que no…Tsukumo es mi hermano menor…-

- Bueno estoy más aliviado ahora, tengo más oportunidad ahora…-

Toko sonrió estando sonrojada por la manera tan sincera de ser de Joshua, quien decía sus sentimientos abiertamente, pero esto agradaba mucho a la joven que se sentía volar con cada palabra del muchacho, al poco tiempo se marcharon prometiéndose volverse a encontrar, el iría a buscarla a ella a la hora del almuerzo día tras día, ambos así habían hecho una promesa de encontrarse siempre, para almorzar juntos, y lo cumplirían desde aquel día, haciendo que su amistad comenzara a crecer con el tiempo, y con ella un sentimiento más profundo nacería.

Después de que se separan Joshua y Toko, el primero se encontró con Oscar que lo había estado buscando por toda la escuela, las clases ya habían comenzado, y tendrían problemas si el profesor a cargo los castigaba, y mientras iban camino al aula, Joshua le dijo a Oscar:

- Oscar…creo que he encontrado el amor…por fin encontré lo que he buscado por tanto tiempo…y no pienso perderlo…- dicho esto Joshua siguió su camino, ah Oscas las palabras de Joshua la conmovieron profundamente, se decía para sí misma, si aquella obstinación del príncipe no sería un gran problema para él en el futuro…solo podía desear su felicidad, aun así ella no sea la mujer que el amara.


*** Fin Flashback ***

Cuando por fin llegaron a Raggs a la ciudad de Eileen para ser precisos Eugenee, Julius y Wolfram, ellos bajaron del avión después de muchas medidas de seguridad, estando por fin en la terminal del aeropuerto, estos se encontraron con Oscar, Maximilian y Solomon.
Solomon al ver a Julius quedo impactado al ver lo idéntica que era a su hermana Oscar, solo las diferenciaba sus peinados, pero eran tan parecidas que podían confundirse una con la otra y nadie se percataba de lo ocurrido.

Maximilian se acercó primero a sus invitados y los saludo cordialmente

- Julius…mi querida prima, por fin te veo después de muchos años…estas muy hermosa… como Oscar…oh y déjeme ver esta hermosa jovencita debe ser la prometida del príncipe Joshua, la princesa Eugenee, y su joven hermano el Conde Wolfram…-

Ambos Eugenee y Wolfram, asintieron, la primera extendió su mano hacia Maximilian, este la tomo y le dio un beso en la parte superior, Eugenee solo le sonrió. Wolfram quien miraba muy serio hizo un ademan con la cabeza para saludar.

Después Julius dijo:

- Primo…es un grato placer volver a verlo después de mucho tiempo su caballerosidad hace gala de usted siempre…-
- Vamos Julius no seas tan formal, pero es en verdad estas hecha toda una dama, aunque lleves puesto un traje masculino…-
- Bueno…mi padre fue el que sugirió que vistiese de esta forma, para proteger mejor a la princesa Eugenee…-

- Entiendo mi tío ha sido un hombre muy autoritario, y también un protector acérrimo de la corona, así que entiendo su preocupación por sus miembros…oh que descortés he sido al no presentar a mi hermano menor, Solomon…-

Este se acercó a la joven y le saludo con mucha finura y galantería, también saludo a Wolfram con mucho respeto.

Luego Oscar dijo:

- Princesa Eugenee, Conde Wolfram, estoy encantado de volver a verlos, su visita a Raggs espero sea placentera, pero creo que debemos continuar con lo indicado y marcharnos de este lugar, la joven princesa ha venido de incognito y nadie debe reconocerla, ser mejor que dejemos este lugar lo más pronto posible…-

Eugenee respondió:

- Si creo que es lo mejor, pero decidme Oscar por que no los ha acompañado el príncipe… ¿Acaso se ha sentido indispuesto por mi llegada?...-

Entonces Maximilian tomo la palabra y respondió:

- Esta equivocada princesa…yo le pedí al príncipe que no viniera con nosotros, como usted sabe nadie debe saber sus identidades, es por eso que le rogué no venir, él estaba muy entusiasmado por venir a verla expresamente a usted, pero ya sabe cómo son las medidas de seguridad que debemos tomar como precaución…-

- Si tenéis razón, Maximilian, disculpe mi absurda pregunta, pero como usted entenderá, tenía la esperanza de verlo lo antes posible…-

- Entiendo princesa…solo tenga paciencia, muy pronto vera al príncipe Joshua en persona…-

Después de todo lo dicho, salieron del aeropuerto y tomaron el auto que los esperaba, en la salida de este, ahí se encaminaron rumbo a la mansión de la familia Robespierre, Eugenee estaba muy emocionada por volver a ver a Joshua, pensando dentro de ella que el también sintiera lo mismo por su reencuentro, sin saber que este solo tenía en sus pensamientos a la mujer que amaba.

Ahora en otro lado de la ciudad, Masaru, quien había abandonado su pequeño departamento para entrenar junto a Faye para así convertirse en un hombre más fuerte, recién empezaba a sentir la fatiga por aquel entrenamiento tan duro, todo los días debía levantarse a las cinco de la mañana, y hacer los ejercicios básicos, después debía limpiar el dojo, y prepararse para ir a la escuela, al volver debía seguir entrenando, en judo , casi no le quedaban fuerzas para andar buscando peleas callejeras, ahora toda su fuerza la canalizaba para entrenar, y sin darse cuenta también aquel carácter explosivo ahora era solo un poco más tranquilo, Faye se alegraba al ver el cambio positivo que en Masaru se estaba realizando.

- Masaru… ¿Ya estas agotado?...si es así deberías tomar un pequeño descanso…-

- Estoy bien…aun puedo continuar, no me iré de aquí sin poder tumbarte al piso me entiendes…-

- Para eso aún falta te mucho…ni siquiera mis hermanos han podido hacerlo…y no creas que podrás hacerlo tú tan fácilmente…-

- Ese es un reto para mí, te venceré ya veras, seré más fuerte tanto físicamente y mentalmente…-

Entonces ambos empezaron a luchar, pero los movimientos de Faye eran más ligeros en cambio los de Masaru aunque eran torpes, pero este contaba con más fuerza que el propio Faye, pero la agilidad de Faye era su carta del triunfo, y la impulsividad de Masaru era su talón de Aquiles, y con un movimiento rápido, Faye tumbo al suelo a Masaru, perdiendo nuevamente.

Al acabar Faye solo sonreía entonces se acercó a Masaru y dijo:

- Cuando logres enfocar toda esa impulsividad tuya en tus movimientos y no en tu fuerza podrás ganarme, además lo primordial en una lucha no es la fuerza es la estrategia que uses la que te dará la victoria no lo olvides…la mente antes de la fuerza…solo así ganaras a cuanto oponente se enfrente a ti…bueno tengo ausentarme debo ver unos asunto del dojo…piensa en lo que he dicho y descansa mañana tendrás un arduo entrenamiento…- después de mencionar estas palabras Faye salió de aquel lugar, quedando Masaru completamente solo pensando en todo lo que Faye había mencionado.

- Ahhhh… rayos como voy a poder lograr ser fuerte si no puedo usar mi fuerza…tonto Faye y sus consejos estúpidos…-

Después Masaru escucho una voz detrás de él que le dijo:

- El único estúpido eres tu…al seguir empeñándote en usar solo la fuerza bruta, debes usar la cabeza de vez en cuando, piensa en derrotar al oponente usando sus propias debilidades…-

Masaru volteo y se percató de la presencia de Kaoru el hermano menor de Faye, después este le respondió:

- ¿A quién dices estúpido?...mira a quien le hablas…-

- Si le hablo a un tonto que no sabe cuándo usar su propia fuerza, si quieres ganarle al menos a mi hermano, debes derrotarme primero a mí, entrena conmigo, claro si aún puedes mantenerte en pie…-

- Por supuesto que sí, ya verás cómo te derroto ahora mismo, te arrepentirás de haberme llamado estúpido…-

- Cómo tú digas Masaru Daimon…-

Así ambos empezaron a luchar sin detenerse, Kaoru se dio cuenta que Masaru era muy fuerte, y cada golpe era más rápido que el anterior, pero el aún tenía como ventaja su agilidad, pero Masaru, rápidamente empezó a ver más claramente los movimientos de Kaoru dándole oportunidad de protegerse de cada golpe en cambio los golpes que Masaru daba si eran recibidos certeramente ah Kaoru, parecía que este perdería en el enfrentamiento y aunque solo era práctica, ambos se lo tomaron muy en serio, cuando parecía que Masaru por fin tumbaría al suelo a Kaoru, este uso un último recurso, usar un movimiento rápido de pies para tirar a su oponente, Masaru y el cayeron al mismo tiempo, ambos habían empatado.

Kaoru se levantó lentamente y dijo:

- Veo que el entrenamiento por parte de mi hermano está haciendo efecto en ti, ya no eres un buscapleitos, eso es bueno…sigue entrenando y así podremos ver quien es más fuerte la próxima vez…-

- Ya verás que si Kaoru…la próxima te ganare fácilmente a ti y a Faye Sempai…-

- Ya lo veremos…y Masaru…no eres estúpido…solo un cabezotas…-

- Ah…debo tomar eso como un cumplido…Kaoru presumido…ya verás cuando te derrote…también vera ese chiquilla prepotente ya me imagino su cara cuando la derrote…pero ¿Por qué debo pensar en ella en este momento? …ah mejor sigo entrenando…–

Después Kaoru salió de ahí , pero empezó a cojear un dolor le sobrevino en su pie izquierdo la fuerza que tuvo que usar había sido más de lo él había pensado, Masaru se había vuelto fuerte en aquellas dos semanas, y no se daría por vencido, quedando atrás de este, él seria el que derrote primero a su Faye, puesto que había estado bajo su sombra toda su vida siendo siempre visto como inferior comparado con sus dos hermanos mayores que eran más talentosos que él, así que no se dejaría vencer por Masaru la próxima vez, y también demostraría su fuerza dejando en claro que él no era un relegado así tuviera que usar el método que fuese para lograrlo, sin saberlo estos pensamientos harían que Kaoru poco a poco vaya almacenando una fuerza oscura dentro de él que le causaría mucha aflicción en los tiempos que estaban por venir.
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MensajeTema: Re: Historia de Layla - Capitulos   Vie Jun 24, 2011 2:56 am

Capitulo 10

Después de la llegada y recibimiento de Eugenee en el aeropuerto, Oscar y todos los presentes se dirigieron a la mansión de la familia Robespierre, ahí los esperaban en la entrada todos los sirvientes de la gran mansión y al bajar del auto, fueron recibidos muy cordialmente por ellos, y también en la entrada estaba Joshua, esperando la llegada de Eugenee y los demás, cuando esta llego y vio a su prometido bajo del auto con una gran sonrisa y mientras Joshua se acercaba a ella, su corazón no dejaba de latir, cuando estuvo frente a ella solo dijo:

- Bienvenida…Eugenee…-

Esta se sobresaltó al oír su nombre de los labios de Joshua, aunque había transcurrido solo un mes, para ella parecía que había transcurrido un año, además también veía a Joshua ligeramente cambiado, era algo que no podía describir, pero veía en la mirada del joven determinación esto causo en ella mucha curiosidad, se preguntaba qué cosas habría experimentado Joshua, para llegar a tener aquella mirada llena de determinación y pasión.

Después Joshua saludo cordialmente a Julius y Wolfram, pero este último, solo le ofreció una mirada llena fría, Joshua que nunca había tenido una buena relación con este, no protesto ni dijo palabra alguna, todo lo contrario de Eugenee que llamo la atención de su hermano, pero este no tomo atención a las palabras de su hermana.

Terminando con el recibimiento, Maximilian ordeno a los sirvientes que lleven el equipaje de sus invitados a sus respectivas habitaciones, suponía que por el ajetreado viaje, debían estar cansados y no se equivocaba, Eugenee estaba muy cansada, pero quería pasar el día junto a Joshua, este con la excusa de las tareas del colegio, dijo que debía terminar las tareas, esto decepciono a Eugenee, pero Maximilian para confortar a su invitado, menciono que al día siguiente en la mañana darían un paseo para conocer la ciudad, esto agrado a Eugenee y Julius, para Wolfram, no era importante conocer la ciudad, así que no reacciono de ninguna manera por la invitación de Maximilian, después este menciono:

- Mañana domingo daremos un paseo por la ciudad, para que puedan conocer más de este hermoso lugar, deben descansar hoy del viaje, además desde el lunes ustedes también asistirán a la escuela donde acuden el príncipe Joshua y Oscar, ya todos los requisitos han sido completados…espero que puedan disfrutar su estancia en este lugar…-

Entonces Eugenee acoto:

- Gracias por su amabilidad Maximilian…y aunque es la primera vez que asistiré a una escuela mixta, espero comportarme sin llamar la atención…-

- No se preocupe, su alteza, usted tiene el porte de una princesa, su comportamiento nunca será erróneo, confié mas en usted…-

- Si…gracias…Maximilian…-

- Bueno yo os dejo solos, debo arreglar algunos asuntos, dispénseme, los veré durante la cena, y si se les ofrece cualquier cosa, no duden en pedirlo mis sirvientes desde ahora son los suyos también, ahora si me retiro…disfrute su estancia…princesa Eugenee…-

Dicho esto Maximilian se retiró del pasillo central de la casa, quedando solos Eugenee, Wolfram, Julius, Oscar, Joshua y Solomon, este último también pido permiso para retirarse, pero debía acudir a una reunión de la universidad, y después de despedirse de todos, se retiró del lugar, no sin antes despedirse atentamente de la joven princesa besando su mano caballerosamente.

Unos instantes después, Joshua también pidió permiso para retirarse, se excusó con Eugenee y partió, haciendo que la joven se sienta muy sola en el lugar, Wolfram pidió a los sirvientes que lo llevaran a su habitación pidiendo exclusivamente no ser molestado por nadie hasta la hora de la cena, Julius en cambio seguía pendiente de Eugenee, quien se encontraba aun en compañía de Oscar, después Eugenee pidió hablar en privado con Oscar a lo cual esta acepto.

Oscar dirigió a la joven princesa a su habitación, cuando entraron, Eugenee, observo la habitación que era espaciosa y muy elegante, quedo satisfecha al verla, después camino hacia la ventana que daba al jardín y ahí comenzó a decir:

- Oscar…no nos veíamos hace más de un mes…me alegra verte bien a ti y a Joshua, pero dime porque no puedo quitarme de la cabeza aquella mirada llena de decisión del príncipe…-

- No logro entender lo que trata de decirme su majestad…-

- Lo que trato de decir… es que si en este mes ha sucedido algo importante que necesite conocer en la vida del príncipe…-

Oscar conocía bien la respuesta, eran ciertas las sospechas de Eugenee, el príncipe había conocido el amor, pero ella no podía decir nada, así que solo quedo en silencio por varios minutos hasta que después dijo:

- El príncipe…solo se ha dedicado a estudiar y a conocer más sobre este lugar…nada que pueda molestarla, su alteza…confié mas en el príncipe…-

- Si supieras lo difícil que es Oscar, aun mas por esa actitud tan fría que demuestra ante mi…pienso que para el solo soy un obstáculo en sus deseos de libertad…-

Al oír estas palabras tan sinceras de la joven; Oscar, solo sentía una profunda lastima por ella, porque su sufrimiento por un amor no correspondido era similar al de ella, después Eugenee comento lo siguiente:

- Si sabes algo mas sobre lo que haga el príncipe, podrías comunicármelo, Oscar, sé que parezco una tonta al pedirte esto, pero el solo confía en ti, podrías ayudarme acercarme a él, tal vez sueno egoísta, pero por el amor que tu también sientes por él, ayúdalo a ser feliz…a mi lado…-

Oscar quedo conmocionada por estas palabras, como era posible que Eugenee, conozca sobre sus sentimientos por Joshua, sus movimientos la traicionaron al desviar la mirada de Eugenee, después esta prosiguió:

- Sé que no estoy equivocada, tu también lo amas… ¿No es cierto?...-

- Eso es imposible, su alteza, yo soy un varón, además nuestras clases sociales lo impiden, y él está prometido a usted…-

- Oscar…eso es lo que te dices siempre a ti misma, para olvidarte de él ¿Verdad?, pero sabes que no eres un muchacho, tu hermana me lo conto todo y esa decisión arbitraria de tu padre por educarte como varón, y lo de las clases sociales en estos tiempos ya no tiene validez cuando hay amor, y es verdad que es mi prometido, pero sé que no me ama…Oscar, ambas sufrimos de un amor no correspondido, por eso estoy segura que eres la única que me puede entender, y si te preguntas desde cuando conozco tus sentimientos por él, debo decirte que lo descubrí desde hace mucho, por la manera en que lo miras y proteges, tu mirada solo está pendiente de él, de sus movimientos y gestos, siempre lo ves desde la distancia, tu eres la sombra mientras él es la luz de tus ojos, pero no puedo sentirme celosa de ti, porque tu serias incapaz de aprovecharte de tus sentimientos para acercarte a él…-

- Es cierto…solo deseo la felicidad del príncipe al costo que sea…-

- Anteponiendo la tuya si es necesario…-

Oscar quedo en silencio, por las palabras de Eugenee, desconocía lo observadora que era la joven y sobre cómo había descubierto su amor por Joshua, después Oscar dijo mirando fijamente a Eugenee:

- Yo nunca he pensado en confesar lo que siento, siempre pensé que sería solo para mí, y si la felicidad del príncipe es a su lado, entonces la ayudare gustosa su alteza…-

- Gracias Oscar…por mi deseo egoísta, eres una persona maravillosa, sé que la persona indicada para ti, espera en alguna parte, espéralo…-

- No diga eso su alteza, enamorarme está prohibido para mí, debo cumplir mi obligación como guardia de la familia real, el amor no está entre mis prioridades…-

- Entiendo Oscar, sigue siendo tan justa como hasta ahora…podéis retirarte si lo deseas…-

- Si no desea nada más…me retiro, se le avisara cuando la cena este lista, con su permiso…-

Dicho esto Oscar, salió de la habitación de Eugenee, mientras esta aun observaba por la ventana de su habitación las hermosas flores del jardín, mientras las lágrimas surcaban su rostro.

En tanto Oscar que había salido de aquella habitación, tenía la mirada perdida, una sirvienta se acercó a ella, para anunciarle que el joven Joshua quería verla, pero ella, y aunque se sentía indispuesta acepto verlo, cuando se presentó en la habitación del joven, este le dio permiso para entrar, Oscar lo encontró sentado en su escritorio, después volteo a verla y notando algo extraño en su mirada le dijo:

- Oscar ¿Te encuentras bien?...luces algo afligido…-

- No estoy bien, príncipe, debe ser solo cansancio…-

- Deberías ir a tu recamara entonces, tal vez has estado exigiéndote mucho, aunque seas joven no debes sobre esforzarte… entiendes…-

- Si lo tomare en cuenta su majestad…-

- Bueno solo te llame para decirte que desde el día Lunes, no quiero que vayamos juntos a la escuela, he decidido ir solo, puedes acompañar a Eugenee y Julius…-

- Pero su majestad, no quiero contradecirlo, pero debo protegerlo, no puedo dejarlo solo…-

- Oscar…no entiendes, quiero una vida más normal, en este país nadie sabe sobre mí, además quiero que Toko, no crea que soy un tipo extraño, quiero que me vea como un joven igual que ella…-

- Me parece absurdo que piense de esa manera, aquella jovencita, algún día sabrá la verdad, si lo ama realmente aceptara todo de usted…-

- No Oscar, ella no debe saberlo jamás…-

- Entonces piensa ocultárselo siempre, usted tiene solo un plazo de tiempo, no lo olvide…-

- En un año, muchas cosas pueden pasar, lo entiendes, pero en este momento no te estoy pidiendo un consejo, esta es una orden, así que te pido expresamente que dejes de cuidarme e ir junto a mí a la escuela…-

Oscar que no sabía que decir o hacer, solo agacho la cabeza aceptando tan absurda decisión, después dijo:

- Si no desea nada más, le pido retirarme…-

- Esta bien Oscar, puedes marcharte, espero descanses y te sientas mejor…-

- Así lo hare su majestad…con su permiso…-

Después de salir de la habitación de Joshua, Oscar no sabía que hacer o decir, solo camino rápidamente a su habitación y cerró la puerta con llave, después cayó al suelo detrás de la puerta mientras las lágrimas iban cayendo sin detenerse, iba pensando en cuanto amaba al príncipe, pero este cada vez se alejaba de ella, y no podía dejarlo apartarse de su camino, pensaba que sería de una sombra que pierde su luz, simplemente desaparecería en la oscuridad, se lamentaba por amar de aquella manera a Joshua, pero ya nada podía hacer por mantenerse a su lado, él ya había decidido y ella simplemente no se encontraba en aquella decisión, debía olvidarse de él, alejarse, la única solución que se le vino a la mente era, olvidarse de aquel amor y vivir su vida como como su padre lo había decidido, dejando de lado su corazón de mujer para vivir como un varón, pero antes de hacerlo debía desfogar toda su tristeza y aflicción, y con cada lagrima que derramaba el consuelo iba llenando su corazón.

En aquel mismo momento Maximilian que se encontraba, en su despacho, hablaba por teléfono con Faye quien le comunicaba del sorprendente desarrollo de Masaru, quien cada vez se hacía más fuerte, estas palabras entusiasmaban a Maximilian al ver que aquel joven tan prometedor estaba de su lado, habían elegido un buen oponente que rete a Oz, pero la misión recién comenzaba, debían buscar a más personas aptas para que puedan derrotar a Oz, Maximilian no se detendría hasta lograr su objetivo y vengarse de aquellos que asesinaron a la persona más querida para él, su amada Lía.

- Señor Maximilian… ¿Esta aun ahí?...-

- Si descuida…Faye, solo recordé algo sin importancia, me hablabas sobre la evolución favorable que ha hecho Masaru, en estas semanas…-

- Si señor así es…el joven es muy fuerte tanto física como mentalmente, con mi entrenamiento, muchos han renunciado, pero él ha seguido firme…-

- Entiendo Faye, tu entrenamiento es muy fuerte, pero el joven es el más apto para el…sigue entrenándolo, y comunicándome sus avances, estoy muy interesado en su desempeño, tal vez hasta logre conocerlo personalmente…-

- Como usted deseo señor…bueno me despido, hasta pronto…-

- Gracias por todo Faye…adieu…-

Después de aquella charla con Faye, la ama de llaves, entro al despacho, anunciándole que la cena estaría lista en media hora, el asintió y pregunto por su hermano Solomon, esta le respondió que el joven había salido desde la tarde, y aun no había regresado, Maximilian le pidió que cuando este regresara, se lo informarán, la ama de llaves asintió y se retiró dejándolo solo nuevamente.

Al rato Maximilian abrió una de las gavetas de su escritorio, el cual solo se abría con una pequeña llave, de ahí saco un cofre plateado, y al abrirlo, solo se encontraba una bolsa negra de terciopelo en su interior, cuando la tomo y desato tomo entre sus manos, un colgante de oro, este al abrirlo dejaba ver la foto de una hermosa mujer rubia de hermosos ojos azules, estaba sentada posando para el retrato, con un hermoso vestido de color carmesí, al ver la fotografía, Maximilian dijo:

- MI querida Lía, siempre permanecerás hermosa en mis recuerdos, como este colgante, ¿Recuerdas cuando me entregaste el colgante el día de nuestro compromiso?...- mientras Maximilian decía estas palabras cerro su puño sosteniendo fuertemente el colgante y lo estrecho junto a su pecho manteniendo los ojos cerrados, como si así pudiera revivir nuevamente los recuerdos del pasado.

*** Inicio Flashback ***

Aquella tarde era muy refrescante, la primavera estaba dando comienzo, en la mansión de la familia Marmelade, se vivía un sentimiento de algarabía, la hija mayor de la familia, la joven Lía, se comprometía en matrimonio con Maximilian D’ Robespierre, quien había sido su amigo de la infancia, ambos lucían muy bien juntos, eran apuestos, amables y todo el mundo los apreciaba, aunque Maximilian ya le había propuesto matrimonio a Lía en otra ocasión, esta se había negado, porque quería dedicarse más tiempo a sus hermanos menores quienes habían quedado huérfanos, pero Maximilian la amaba demasiado y había aceptado las condiciones de Lía, además también apreciaba mucho a sus hermanos y no quería dejarlos solos, Lía entendió las intenciones de Maximilian y acepto casarse con él, además ella también lo amaba.

Pero no todo era felicidad en la casa de la familia Marmelade, entre los invitados de aquella fiesta, también se encontraba un joven de cabellos castaños que miraba a la pareja con envidia en sus ojos, su mirada solo se desviaba hacia Lía, a quien miraba con deseo, y hacia Maximilian solo lo observaba con odio en sus ojos, en aquellos instantes los dos jóvenes enamorados se acercaron hacia el joven que los miraba insistentemente.

La fiesta se llevaba a cabo en el jardín de tan grande mansión, todos los invitados se encontraban disfrutando de la suave brisa de la tarde, en ese mismo momento, la joven pareja se reunió aquel joven de mirada penetrante.

- Hola Louis…gracias por venir el día de nuestro compromiso, no sabes cuánto te lo agradezco, tu eres parte de mi familia y me emociona el verte aquí en un día tan importante para mi…-

- Descuida querida Lía, sabes que el sentimiento es mutuo y no podía dejar de venir para desearte mucha felicidad…-

- Te lo agradezco nuevamente Louis, además hemos sido amigos desde muy pequeños, los tres siempre estuvimos juntos, y no podías faltar el día de hoy…vamos Maximilian no tienes que decirle nada a Louis…- dijo la joven dirigiéndose a su prometido que la miraba dulcemente, luego con una sonrisa dijo:

- Lía, creo que Louis entiende nuestro agradecimiento, aun así no digamos nada, además entre nosotros tres hay un lazo irrompible de amistad…espero que sigamos juntos los tres siempre…-

- Claro así será, Maximilian, su amistad es muy importante para mí, son mi familia también…y a propósito ¿cuándo es la boda?…-

- Oh verás será dentro de un mes, después de presentar el proyecto que nos pidió el Márquez D’ Liechtenstein, cuando estemos libres de esa presión, nos casaremos y nos iremos de vacaciones junto a mis hermanos…-

- Entiendo, ustedes tuvieron mucha suerte al ser elegidos para trabajar en ese proyecto, sus ideas son innovadoras, eso es lo que dicen en la compañía, además también la Corporación Kaiba ha mostrado interés en ustedes ¿Verdad?...-

- Bueno no consideramos ser suertudos, para llegar a donde estamos hemos trabajado duro, pero es verdad que hubiéramos deseado trabajar junto a ti, Louis…-

- No digas eso Maximilian, el doctor Yagami, el doctor Killian, los doctores Hamilton y la doctora Aonuma fueron los más adecuados para el proyecto de vida artificial, yo solo fui asignado al proyecto del nuevo sistema de un juego virtual…-

- Pero Louis, sé que habrá una convocatoria para llamar a otra persona que pueda ayudarnos…-

- Dudo que me convoquen acaso no has oído sobre ese nuevo genio japonés apellidado Daidouji, dicen que él ya tiene el puesto seguro…-

- No lo sabía, lo siento, si mis palabras te han molestado Louis…-

- No te preocupes Maximilian, ya trabajaremos juntos en otra ocasión, estoy seguro…-

- Si así será…-

Después de aquella conversación, una sirvienta se acercó a Lía, comunicándole que la llamaban por teléfono y que era urgente recibir la llamada, esta se disculpó, y se marchó del lugar dejando solos a Maximilian y Louis, ella se apresuró raudamente, Maximilian quedo preocupado, y mientras Lía se alejaba él la seguía con la mirada.

Pasados unos minutos Louis dijo a Maximilian:

- Si estas preocupado por ella deberías ir a ver qué sucede…-

- Estas en lo correcto, disculpa que te deje solo, pero voy a cerciorarme que ella está bien…-

- No te preocupes, anda Maximilian, no la dejes sola…-

- Gracias Louis eres un buen amigo…- e inmediatamente Maximilian fue en busca de Lía, Louis quedo solo e el jardín, después pregunto a una de las sirvientas por la ubicación del baño, esta lo dirigió, y este le agradeció, dándole una moneda de oro, la jovencita, quedo fascinada y se retiró, después este se escabullo por el lugar, buscando la ubicación de Lía y Maximilian, después de una incesante búsqueda, logro encontrarlos en la biblioteca de la casa, reconociendo sus voces, pero no podía entender lo que decían claramente, así que acordándose de sus tiempos en los que jugaban siendo niños, este entro en la habitación contigua, en donde por medio de un pequeño pasadizo secreto podía entrar a la biblioteca, pero como no tenía intención de hacerlo solo empujo un poco la puerta pudiendo escuchar claramente la conversación de ambos jóvenes.

- Estas segura de lo que estás diciendo Lía… ¿El marqués de Liechtenstein está detrás de todo aquello? ¿No es un error?...-

- No… Maximilian es verdad, ese hombre, solo nos está usando para sus viles propósitos, él quiere crear vida artificial que solo sigan sus mandatos y así crear caos en las redes de todo el mundo, lo peor es que hay más personas detrás de esto, es toda una organización, la que quiere destruir a la sociedad tal cual la conocemos…Maximilian que podemos hacer…tengo miedo, pero debemos detenerlos…-

- Y lo haremos Lía, además gracias a la ayuda del doctor Yagami y los Hamilton podremos detenerlos, además según nos ha comunicado el doctor Yagami, el doctor Daidouji, esta de nuestro lado y es un espía…-

- Si todo saldrá bien…después de esto podremos irnos lejos y olvidar lo que está sucediendo…-

En aquel momento Maximilian tomo entre sus brazos a Lía y la sostuvo fuertemente, luego le dio un cálido beso en los labios, después Lía, se separó de Maximilian y saco una cajita después le dijo:

- Maximilian, yo hubiera querido darte esté presente en otro momento, pero aprovechando que estamos solos, quería obsequiarte esto…-

En aquel instante Lía le entregó la caja, Maximilian muy feliz recibió el pequeño regalo, luego lo abrió y vio que en interior de aquella cajita, había un colgante con un retrato de ella, él se alegró mucho por aquel regalo diciendo que siempre lo tendría junto a él, Lía también le menciono que le había dado un colgante similar a su hermano Orpherus, para que también la recordase siempre, Maximilian le bromeo diciendo que no la recordarían por que la tendrían siempre a su lado, ella solo sonrió y lo abrazo, ambos se amaban mucho y demostraban lo fuerte que era ese amor.

Louis, quien había oído todo, pensó que era muy arriesgado seguir ahí y salió rápidamente del lugar, dentro de si pensaba, que si esos dos empezaban a relatar la verdad todo se vendría abajo, y pensó en la manera de detenerlos.

Transcurridos quince días después, mientras Lía, Maximilian y los demás doctores trabajaban en el proyecto, Lía quedo sola con el doctor Killian, ahí ella empezó a decirle sobre su plan para detener a Liechtenstein, el proyecto de la vida artificial estaba a punto de concluir, pero ellos guardarían sus investigaciones y la desaparecerían, para eso contaban con la ayuda del doctor Daidouji, pensaban que todo estaba yendo bien, pero no sabían que la desgracia rondaba sus vidas.

Aquella tarde mientras todo estaba listo para llevar la prueba a cabo, Maximilian y los demás doctores fueron llamados a las oficinas centrales, este tenía un presentimiento que no lo dejaba tranquilo, y antes de marcharse dijo a Lía:

- Lía…ven conmigo, no quiero que te quedes sola aquí…-

- Pero que dices Maximilian, siempre he trabajado sola, no debes porque pensar así, piensa mas bien que cuando regreses iremos los dos juntos a buscar nuestros anillos de bodas…-

- Esta bien Lía… así será cuídate mucho no olvides que te amo…-

Y así ambos se separaron, sin saber que esa sería la última vez que se volverían a ver, cuando Maximilian se retiró con los demás Lía y el doctor Killian siguieron haciendo pruebas, en aquel instante, un extraño hombre encapuchado y con una máscara plateada entro en el lugar, con una pistola en la mano.

Cuando Lía entro a la oficina después de haber ido a buscar un poco de café encontró una escena escalofriante, el doctor Killian había sido asesinado de un balazo en la cabeza, Lía esta horrorizada, cuando trato de salir del lugar, noto que la puerta estaba cerrada, y por más que gritaba nadie la podía oír, entonces aquel hombre se mostró ante ella, estaba tan asustada que no sabía qué hacer, cuando trato de huir este la sujeto de los brazos, ella puso resistencia, dándole una patada en la canilla derecha, cuando grito, ella reconoció la voz y dijo:

- ¿Louis?... ¿eres tú?...si eres tu porque haces esto…-

El hombre se mantuvo en silencio por mucho rato después se quitó la máscara de plata, dejando ver su rostro y efectivamente era Louis, ella quedo horrorizada, nunca pensó que aquel asesino sería su apreciado Louis, estaba decepcionada mas aun no entendía que lo llevo a matar al doctor Killian.

- No entiendo Louis… ¿Por qué llegar a esto?... ¿No me digas que tu sabias sobre los planes de Liechtenstein?...-

- Tan suspicaz como siempre querida Lía, es cierto lo que dices yo sabía desde hace mucho los planes de Liechtenstein, me convenía sabes, pero tenías que llegar tú y desbaratar todo, solo tu eres la culpable de la muerte de Killian, y de las muertes que están por venir, nunca debiste entrometerte, ahora también debo acabar contigo…-

Mientras Louis decía esto, levanto su arma hacia Lía, sin misericordia alguna, Lía lo miraba desconcertada, era acaso una pesadilla se preguntaba, pero para desgracias suya todo era real.

- Louis…siempre te considere un hermano, parte de mi familia, yo te quise mucho, por favor, piensa en lo que haces, nunca encontraras paz en tu alma si jalas el gatillo..-

- Lo se Lía, pero mi alma no tiene paz desde hace mucho, desde que supe que amabas a Maximilian, yo también te amaba, pero nunca te fijaste en mi de aquella manera, no podía soportar verlos juntos…-

Lía no podía creer en las palabras de Louis, él la amaba en silencio, pero ella nunca lo vio de aquella forma, solo como alguien de su familia, estaba impávida, arrodillada con la mirada en el suelo y con las manos tapándose la cara, las lágrimas no dejaban de fluir después dijo:

- Pensé que seriamos amigos siempre y que estaríamos los tres juntos, Louis aun estas a tiempo de redimirte…-

- Ya no Lía, no me espera nada cuando te cases con Maximilian , además yo nunca vi a Maximilian como mi amigo, siempre fue un rival a quien debía arrebatarle tu amor, entiendes…así que olvida esa estúpida fantasía de nuestra eterna amistad…-

- No digas eso Louis, se que en una parte de ti siempre nos consideraste tus amigos, sé que eres una persona buena en alguna parte de ti…-

- Basta Lía, nunca he sido así, siempre he sido codicioso, envidio la felicidad ajena, solo deseo mi propia autosatisfacción…-

- Noo no eres así, basta Louis…-

Lía se acercó a Louis y trato de arrebatarle el arma, ambos empezaron a forcejar, entonces un disparo se oyó, Lía miro fijamente a los ojos de Louis y después cayo lentamente al suelo, mientras sangraba por la parte superior del estómago, Louis estaba en shock había asesinado a Lía, esta lo miro aun tiernamente, y cogiéndole la mano dijo:

- Louis, dile a Maximilian que lo amo, y que nunca lo olvidare…-

Louis sostenía entre sus brazos a Lía, pidiéndole perdón, pero esta ya no lo escuchaba, poco a poco cerro sus ojos, falleciendo en sus brazos, Louis quedo un rato con el cadáver de Lía, mientras lloraba amargamente, después busco gasolina y la roció por todo el lugar, sujeto un cerillo encendido y quemo todo la oficina, el fuego se dispersó rápidamente y el huyo del lugar, diciendo para sí mismo que aquella tarde había muerto Lía y su propio corazón.

Cuando Maximilian se enteró del incendio de aquel lugar sintió un estremecimiento, y cuando fue en busca de Lía, las noticias que le dieron eran devastadoras, ella había muerto junto al doctor Killian, no había quedado nada, Maximilian había quedado desecho, no podía creer que había perdido a la mujer que amaba y en tales circunstancias.

Pero después de algunas semanas, los peritos de criminalística descubrieron que tanto Lía como el doctor Killian habían muerto por heridas de balas antes del incendio, habían sido asesinados, cuando Maximilian fue informado, enlazo rápidamente el asesinato de Lía con lo descubierto anteriormente , sabiendo que el único culpable era Liechtenstein, jurando venganza en la tumba de Lía, después decidió marcharse del lugar, para empezar su plan de venganza, cuando fue a despedirse de Louis, solo encontró frialdad en su mirada, y desdén, así se despidió de los hermanos menores de Lía, Orpherus y D’Eon, a quien les tenía mucho cariño, pero ahora Louis se haría cargo de ellos, como el pariente más cercano que tenían, después de aquella vez ya no los volvería a ver.

Antes de partir a Italia, Maximilian fue a la tumba de Lía, para despedirse de ella, entre sus manos tenía el colgante que ella le había regalado el día de su compromiso con su imagen, el juro llevarla consigo siempre y cuando cumpla su venganza, el volvería nuevamente a ella, para seguir juntos como siempre lo habían estado, con esas palabras él se despidió de ella, marchándose de Raggs, durante más de siete años, con el tiempo se enteraría que los demás doctores que estuvieron junto con ellos en el investigación también había fallecido de maneras trágicas, esto hacia que Maximilian persevere en su determinación de vengarse de aquellos quienes le arrebataron la felicidad.

Pero transcurrido un tiempo Maximilian también llegaría a sospechar de Louis al enterarse por parte del doctor Yagami de la conexión entre este y Liechtenstein esto decepciono terriblemente a Maximilian quien ahora entendía mejor lo sucedido, él había sido traicionado por quien consideraba un hermano.


*** Fin Flashback ***

Después de haber revivido tan terribles momentos, Maximilian guardo nuevamente aquel colgante, y mientras lo hacía iba pensando en las palabras que le dijera el doctor Yagami, un par de años atrás, en la última vez que lo vio, antes de morir de manera trágica junto a su esposa, en un accidente automovilístico.

Las siguientes palabras retumbaban en los oídos de Maximilian hasta aquel instante:

- “Desde el instante que Lía murió, una parte de nosotros murió también, y el miedo de ser los siguientes nos ha perseguido hasta ahora, pero no podía irme de aquí sin decirte lo que encontré… según algunas investigaciones Louis D’ Saint Just, era un espía de Liechtenstein, y hay pruebas de que el hackeo nuestros sistemas…él te traiciono, pero lo peor de todo es que el también habría trabajado bajo la influencia de la poderosa familia Mizushima, quien misteriosamente perdió todo su poder, se dice que él también los habría traicionado…Maximilian, ese hombre es peligroso, debes alejarte de él, huye de Raggs, así como lo hare yo…hasta siempre… ”….-

Ahora Maximilian se decía para sí mismo:

- Nunca podría marcharme de este lugar, aquí conocí a Lía y aquí la ame, y aquí moriré y seré enterrado junto a ella, y aquí vengare su muerte, y volveremos a estar juntos, hasta la eternidad…pero no sin antes de acabar con Louis…personalmente…-

Mientras decía esto, Maximilian arrojaba al fuego de la chimenea una fotografía, donde se mostraban los tres amigos juntos sonriendo, jurando venganza, pensando que así daría paz a su alma atormentada.

Pero en aquellos instantes no solo Maximilian había recordado tan terrible incidente, también lo había recordado Saint Just, aquella escena de la muerte de Lía, la revivía diariamente, como si el espíritu de la joven lo atormentase siempre, en busca del descanso eterno, siendo el incapaz de hacer algo para remediarlo, consumándose en su propio cargo de conciencia.

En otra parte de la ciudad en la mansión de la familia Liechtenstein, mientras que Ludwig se encontraba revisando unos documentos, una sirvienta ingreso, anunciándole la llegada de un invitado, cuando Ludwig pregunto, de quien se trataba, esta respondió:

- Amo…dice llamarse Solomon D’ Robespierre…que debo decirle…-

- Dile que enseguida lo atenderé, y hazlo pasar aquí…-

- Como usted ordene Amo…-

Ludwig estaba sorprendido con la visita de Solomon, nunca pensó que este accedería a entrevistarse con él, pero esta oportunidad no la dejaría escapar, y mientras decía lo siguiente, Enju apareció por una de las puertas corredizas de aquel lugar.

- Ya ves Enju…hasta una persona con actitud incorruptible, tiene una debilidad…pero por si las dudas mantenlo vigilado…-

- Así lo hare…amo…-

- Puedes retirarte…-

Dichas estas palabras, Enju desapareció del lugar, quedando Ludwig completamente solo, después la sirvienta apareció con Solomon a su lado, Ludwig se levantó de su asiento dándole la bienvenida a su invitado, este entro, se acercó a Ludwig y le estrechó la mano, luego dijo:

- Es un placer conocer al heredero de los Liechtenstein…-

- El placer es mío, señor Solomon D’ Robespierre… a que debo su visita…-

- Vengo por un asunto de suma importancia…sobre negocios de suma importancia…-

- Sera un placer hacer negocios con usted…Solomon…tome asiento por favor…-

Después de esta presentación formal, aquellos dos hombres empezaron una reunión, que traería beneficio a ambos, uno haría pagar a su hermano por su indiferencia y hallaría sentido a su monótona vida y el otro solo saciaría su extrema codicia, una nueva alianza se daría entre aquellos hombres que cargaban un oscuro pasado en sus hombros, que cada vez los sumía más en la miseria de sus propias carencias.
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